Atención, uno de los juegos más repudiados por las mentes rectas y pías de la sociedad occidental prepara su arsenal de obscenidades para romper moldes y otras cosas con objetos de procedencia indecente, desgarrando a sus enemigos como mejor se disfruta: en compañía, de la forma más sucia, violenta y divertida. Dicha barbarie prepara su desembarco en todas las ciudades el próximo mes de noviembre en tres desgraciados –y bendecidos- sistemas de entretenimiento, PC, PS3 y Xbox 360. Saints Row: The Third respira inconformismo y felicidad de manera conjunta, consciente de su divertida propuesta “ad eternum”. JuegosdB tuvo el placer de comprobar en la premiere de Los Angeles sus modos multijugador en cooperativo.


Entre bebidas energéticas “Saints Flow”, que provocaron cólicos y fiesta nocturna sin mesura y divertidas mozas acróbatas dignas de ser fotografiadas por Vogue, pudimos adentrarnos en el modo que probablemente sitúe a la tercera entrega de Saints Row entre las obras más longevas de lo que resta de año. Veamos qué nos encontramos en el minimalista SupperClub de la calle Western, en pleno corazón de Hollywood. Un videojuego que huye del conservadurismo de otros títulos que utilizan el modo “unijugador” de forma demasiado solitaria, una en la que no podemos compartir nuestras sonrisas de superioridad con el compañero ideal. Aquí empieza el multijugador de Saints Row: The Third. Os avisamos que no es para todos los públicos… y por ello recomendamos la lectura inmediata del resto del artículo.

JUEGO COOPERATIVO AL SERVICIO DE LA LOCURA

El modo multijugador competitivo se ha convertido en un aspecto imprescindible para los videojuegos en los últimos lustros. Saints Row: The Third, pese a no contar con un multijugador competitivo al estilo de los juegos de acción convencionales ha creado una serie de herramientas con las que obviar este, entre comillas, defecto. No olvidemos que los propios desarrolladores desecharon esta idea tras observar el escaso éxito del modo en Saints Row 2. The Third hace valer su recopilación de argumentos para ser un juego amado -u odiado por las asociaciones de padres republicanas estadounidenses- y los supedita a varios modos multijugador que sin duda convierten a The Third en una opción muy a tener en cuenta por sus constantes latidos cooperativos, y es que compartir con un amigo la masacre de cientos de zombis sadomasoquistas en ropa interior no tiene parangón a realizarlo en solitario. Se podrá contar, pero no vivir.

El modo cooperativo se erige como uno de los pilares de Saints Row: The Third. Se sirve de los tópicos y situaciones sin sentido del título de Volition –Summoner, Red Faction- para ofrecer multitud de horas de juego. Se podrá echar en falta algún modo más clásico, aunque en un instante se desvanece tal sensación, pues desde el modo cooperativo, general y mayoritario respecto a otros aspectos del juego y el de la propia campaña principal, hasta la más ínfima de las situaciones para jugar en compañía basan su interés en dos grandes estados mentales: el de la esquizofrenia y el de la satisfacción -no erótica, pero sí autocomplaciente-.

WHORE MODE, CAPSULAS DE ADRENALINA

Al margen de los modos de duración más extensa, como el cooperativo de la campaña en el que viviremos las mismas situaciones que jugando en solitario pero con las posibilidades que una dualidad de mentes juguetonas pueden ofrecer en el mundo de Steelport. La otra gran apuesta que protagoniza Saints Row: The Third se llama Whore Mode -cualquier traducción sobra en este texto-. Dicha forma de juego se traduce en numerosas misiones que se realizan en menos de un minuto, extremadamente rápidas y que se juegan en parejas. A la vez, se convierte en una competición por ver qué jugador se convertirá en el campeón de las más de 30 rondas por escenario.

Estas pequeñas cápsulas renales ofrecen el contrapunto perfecto para los jugadores en los que el tiempo libre sea una de sus cualidades. Las alocadas misiones presentadas en la premiere (quemar hordas de zombis, golpear prostitutas y prostitutos con dildos gigantes, electrificar enanos sadomasoquistas…) se convierten en rápidas secuencias de acción bien entendidas, de fácil resolución y que enlaza con la siguiente de manera instantánea, en una hora tendremos todas las misiones de un escenario completadas, hasta que otro día se vuelva a escoger para ganar a nuestro compañero, y es que en ningún momento se atisba repetición en Whore Mode, pues la competición prima sobre otros aspectos.

GENKI TAMBIÉN QUIERE LO SUYO

El profesor Genki, ese gato de procedencia indeterminada y origen rutilante protagoniza también varios de los modos más interesantes del título. Con el acertadísimo nombre de Professor Genki’s Ethical Reality Climax se presenta un concurso en el que el ganador vive y el perdedor acaba con su trasero en las brasas, y muerto, por supuesto. Habrá mucho más, en Saint Row: The Third, pues con cada partida descubrimos nuevas características, como la lucha libre sádica. Y es que lo nuevo de THQ y Volition enseña sus armas para competir con los grandes del género y en general mostrando sus mejores cualidades.

Poco más hay que añadir a los modos compartidos de The Third. Aúnan lo mejor de su estética en solitario con los elementos que han diferenciado la saga respecto a otras similares, porque después de todo ha conseguido desembarazarse del tópico de clon GTA con originalidad y mala uva.

Absolutamente deleznable, tan divertido y excesivo en su conjunto que merece ser considerado el sumo sacerdote del género cómico en esta generación. Ahí queda eso.

Adrián Hernán 21 | 10 | 2011