Desde que el virus Quimera llegara a La Tierra a principios del siglo XX, la raza humana ha visto diezmada su población hasta situarse al borde de la desaparición. Todo intento de detener la amenaza alienígena ha sido en vano y en 1957, cuatro años después de los hechos que acontecieron en Resistance 2, los seres humanos que aún sobreviven se encuentran hacinados en refugios secretos formando la resistencia, en un vano intento de prevalecer ante la inminente extinción.

MARCADO POR EL DESHONOR

Joseph Capelli, expulsado del ejército tras el desenlace de la anterior entrega, se convierte en el protagonista de la tercera iteración de la saga. Lejos de disponer de las habilidades de Nathan Hale, lleva cuatro años intentando sobrellevar una vida marcada por el terror de que la amenaza Quimera se lleve lo único que le queda: su mujer y su hijo. Atrás quedaron sentimientos como el deber y el patriotismo, el planeta Tierra se ha ido al carajo y nada más que el enemigo será capaz de sacarle de su acomodado refugio a salvo con su familia. Todo parece ir meridianamente bien hasta que los híbridos descubren su escondrijo y la pesadilla vuelve a comenzar. Por si fuera poco, el doctor Malikov aparece para proponerle un plan a todas luces disparatado: atravesar Estados Unidos hasta Nueva York para poner fin a la ocupación extraterrestre.

Con el primer nivel de Resistance 3 se muestra de forma contundente las intenciones de Insomniac Games: dotar de un importante componente dramático a una trama de por sí excelente como ha sido durante toda la saga, y a su vez mostrar al jugador las bondades de su mecánica como juego de tiros en primera persona. La sordidez de una vida más propia de una rata de cloaca que de un ser humano se mostrará ilustrada con un breve tutorial para empezar a movernos por el universo Resistance: tras dominar el manejo del Bullseye y la Magnum -cuyas balas podemos detonar una vez las hayamos incrustado en el enemigo- seremos puestos a prueba al defendernos de una incursión Quimera en las inmediaciones del fortín.

A partir de ahí y con la entrada de Malikov a escena, alguien al que Capelli no puede sino odiar con toda su alma, le revela que la Quimera está enfriando el planeta y pronto no quedará rastro de vida humana cuando las temperaturas alcancen un permanente bajo cero, por lo que su vida quedará condicionada en un viaje suicida para poner fin de una vez por todas a la invasión, como única posibilidad de que su hijo tenga un futuro. Pronto nos encontraremos en un barco recorriendo el cauce del Mississippi en una serie de niveles cuyo inicio quedará marcado por la distancia que queda hasta la capital de la costa Oeste.

VOLVIENDO A LOS ORÍGENES

Muchas son las voces que se alzaron críticas con Resistance 2 -no sin razón- pues resultó una secuela de Fall Of Man que no llegó a cumplir con las expectativas tanto a nivel técnico como jugable, relegando sus virtudes a la excepcional trama y a un multijugador de excelente factura tanto cooperativo como competitivo. Las principales quejas en el plano jugable pasaron por la manida táctica de parapetarse para recuperar vida, un recurso quizás demasiado habitual en los FPS contemporáneos, y la imposibilidad de llevar más de dos armas simultáneamente. Bien, en Resistance 3 estas limitaciones han quedado completamente erradicadas, obligando al jugador a velar por su salud ante la falta de botiquines, y otorgándole la libertad de elegir cualesquiera de las armas que va añadiendo a su arsenal, que resulta tan variado como la cantidad de enemigos diferentes que encontraremos a nuestro paso.

Este retorno a lo clásico resulta todo un acierto, pues todo el diseño de niveles se basa en dichos bastiones estratégicos para recuperar la deliciosa jugabilidad con la que Insomniac Games nos deleitó en Fall Of Man. Por si fuera poco, el apartado gráfico que en el refugio recuerda al escueto trabajo de Resistance 2, pronto explota en un más que excelente apartado visual donde asistimos maravillados a entornos amplios y detallados, enemigos y aliados batallando por doquier, y un sinfín de efectos gráficos tales como explosiones, humo e iluminación para dotar al conjunto de una solidez extrema sin molestos dientes de sierra en los bordes de los polígonos. La tasa de refresco se mantiene estable excepto cuando usemos cierto tipo de armamento, el cual desata tal orgía de destrucción que se traduce en una sobrecarga del motor gráfico, con la consiguiente pérdida momentánea de rendimiento.

Muy buenas vibraciones nos ha trasmitido el código de Resistance 3 que Sony nos ha facilitado para elaborar estas impresiones, sobretodo porque aquellos que disfrutasen de la primera entrega y renegaran de su secuela, van a reencontrarse con los valores que hicieron grande a la saga, todo ello bajo un nuevo y arrollador argumento, un apartado gráfico digno del año en que nos encontramos, y una remozada jugabilidad que aúna elementos clásicos -tanto de la franquicia como del género- junto a nuevos elementos jugables en forma de armamento que sin duda aportarán novedades relevantes. De momento las primeras horas de juego ya nos han dejado varios momentos impagables, como por ejemplo atravesar las entrañas de un kraken cadáver descomponiéndose en mitad de la niebla. En Septiembre y ya con la versión final en nuestro poder, comprobaremos si Resistance 3 está a la altura de la saga que representa.

José Luis Fernández 02 | 08 | 2011