Cuando Nueva York se ve amenazada por unos seres tétricos venidos de bajo tierra, ¿a quién hay que llamar? A una muchacha amnésica capaz de saltar de cuerpo en cuerpo con la misma facilidad que con la que se rompe la ropa de forma lasciva, evidentemente.

Parasite Eve es una serie difícil de definir. Inspirado en una novela paranoide, su primera entrega -que salió en el lejano 1998 para PlayStation- formó parte del elenco de juegos de rol creativos de Square previos a la hecatombe llamada La Fuerza Interior, mientras que la continuación prefirió pasarse al ambiguo terreno del horror de acción. The 3rd Birthday no iba a ser menos: empezó como un proyecto para móviles y ha acabado siendo un “third person shooter” táctico que aterrizará a principios de año en PlayStation Portable. Con semejante partenaire, no es de extrañar que a Aya Brea, protagonista indiscutible, se le haya contagiado su mala costumbre de mudar de piel, sólo que en lugar de saltar de plataforma en plataforma y erradicar los límites de los géneros, cambia de cuerpo constantemente y pone a prueba las costuras de sus vestimentas.

En The 3rd Birthday, Aya es miembro del CTI -Counter Twisted Investigation- un grupo encargado de salvar el mundo de una amenaza subterránea -los Descompuestos- que ha logrado irrumpir en la superficie neoyorkina, desatando caos, destrucción y haciéndole la competencia al Hombre Topo.

LA HORA FELIZ DE LOS SHOOTERS


Los conceptos básicos no se alejan demasiado de las bases principales de un buen shooter en tercera persona: apuntado automático, movimientos acrobáticos, armamento variado, cobertura contextual, órdenes simples para los aliados controlados por la IA… Pero Aya es tan inquieta como la esencia de la serie, así que optará por insuflar ritmo a la fórmula gracias a la inclusión de elementos únicos, siendo el más simple de ellos la despreocupación por conservar la munición; basta con pasar por uno de los haces de luz repartidos por el nivel para volver a tener el cargador lleno.

No obstante, una ininterrumpida hora feliz armamentística no es suficiente para evitar que el juego se convierta en un encadenamiento de coberturas. En este tipo de títulos, ir a lo loco equivale conocer íntimamente la pantalla de “Game Over”. Aunque la salud sigue siendo un estado a tener en cuenta en The 3rd Birthday, cuando Aya se encuentre al borde de la defunción podrá “invadir” temporalmente el cuerpo de uno de los aliados y acribillar a sus asaltantes a distancia.

MIRA, MAMÁ: ¡SIN CUERPO!


La habilidad sobrenatural -que también sirve para pedir munición “prestada” en el caso que el nivel esté menos iluminado de lo habitual- viene acompañada de un progresivo cariz estratégico que obligará al jugador a elegir meticulosamente su próximo anfitrión; será prioritario escoger al huésped situado en una localización que ofrezca ventajas tácticas con respecto a las condiciones actuales de la batalla -posiciones elevadas, a salvo tras una cobertura…-

Pero Aya Brea no sólo puede visitar los cuerpos de sus aliados. Algunos enemigos son vulnerables a su desparpajo intrusivo, así que si se cumple a rajatabla una secuencia de evento rápido, la agente del CIT se meterá en la piel de su contrincante para darle donde más le duele y regresar a su esbelta figura con energías renovadas. Ahora bien: abusar de este método conllevará efectos negativos todavía por revelar.

EL VESTUARIO DE AYA BREA Y OTROS FETICHES

Las misiones vendrán precedidas de fases de preparación roleras en las que Brea personalizará su equipo de acuerdo con los objetivos a cumplir. Parece ser que en 2012 la crisis es más acuciante que ahora, así que está bien visto heredar las cosas que ya no necesiten los demás; los cadáveres dejan chips a su paso que desbloquean o actualizan habilidades de combate. Mediante la combinación o fusión de dichos ítems, los talentos de la protagonista mejorarán según las preferencias del usuario. Los trajes son otro cantar: ¿de qué sirve que un vestido de camarera se vaya destruyendo progresivamente si los enemigos carecen de ojos y lascivia? “Para representar el daño que siente la protagonista durante la partida”, responde Square Enix. Rocksteady utilizó la misma técnica en Arkham Asylum y nadie tuvo que enterarse de la marca de calzoncillos que gasta Bruce Wayne.

Fetiches japoneses a parte, la jugabilidad de The 3rd Birthday ha sido clasificada por su desarrolladora como una especie de “RPG de acción cinematográfico”. Sirviendo de precedente, el componente fílmico de la descripción no tiene nada que ver con los abigarrados vídeos con los que Square tiene acostumbrado al personal; la definición hace referencia al ritmo vertiginoso conseguido gracias a la mecánica de transmigración del alma. Mientras los cuerpos no se conviertan en una nueva cobertura intangible, la rutina que siempre amenaza al género de los third person shooter se romperá en mil pedazos como el traje de ¿¡Mamá Noel!? de Aya Brea.

Daniel Cáceres 17 | 01 | 2011