A finales de la década de los 40 y en plena posguerra, Los Angeles vivió un boom económico sin precedentes: Hollywood Land era una máquina de hacer dinero, las infraestructuras se multiplicaban y las oportunidades de negocio se encontraban a la vuelta de la esquina, lo que atrajo a una gran masa social a las puertas de esta ciudad occidental de los Estados Unidos. Por desgracia, el dinero fácil también llama a aquellos que se creen impunes a la ley, convirtiéndose aquella época en la más violenta de su historia en todas las escalas delictivas, desde raterillos de poca monta cooperando para delinquir, hasta las más altas esferas del crimen organizado.

Todo el mundo miente en L.A. pero a su vez todos tienen algo que contar. Cole Phelps, un héroe de guerra licenciado con honores, retoma su vida civil como detective en la gran urbe californiana. En su carrera como policía, Phelps deberá hacer uso de su gran astucia para resolver los diferentes casos de los que se hará cargo, en situaciones que van desde el uso de una capacidad deductiva digna del mismísimo Hércules Poirot, hasta la mala leche y puntería propias de Harry el Sucio.

INTERROGATORIOS A FLOR DE PIEL

El estudio Bondi, fundado por miembros del desaparecido Team Soho que antaño desarrollara The Getaway en PlayStation 2, son los responsables del nuevo blockbuster de Rockstar, el cual se aleja de conceptos clave de la compañía (pero sin perderlos de vista) como es el clásico sandbox, para ofrecer un oscuro thriller policíaco estructurado en capítulos cuasi independientes. En esta ocasión no encarnaremos a un desaprensivo delincuente sin escrúpulos, sino que asumiremos el rol de un héroe incorruptible, que representa un oasis en el desierto de la delincuencia que asola la ciudad. La mecánica es bastante sencilla: comenzando desde lo más bajo de la jerarquía del cuerpo, tendremos que ir resolviendo casos de diversa índole como homicidios, antivicio e incluso delitos de tráfico, donde priman la investigación y el interrogatorio sobre los tiroteos o la conducción, aunque estos últimos no han sido en absoluto descuidados, estarán bien dosificados para dar una gran variedad y riqueza al conjunto.

En cuanto al apartado técnico, éste es uno de esos juegos que echa por tierra las corrientes de opinión que afirman que los gráficos no importan y sólo prima la jugabilidad, porque en L.A. Noire, la clave del éxito radica en el innovador sistema de modelado y expresiones faciales del que hace gala el título. Bautizada como MotionScan, esta innovadora técnica permite capturar, sin apenas preproducción ni motion capture facial, toda la expresividad que puede albergar un rostro humano y trasladarla al modelado virtual con una fidelidad como jamás se ha visto anteriormente. El efecto conseguido nos ha dejado completamente boquiabiertos, ya que la interpretación de los actores que han prestado sus cuerpos, caras y voces para tal efecto (algunos de ellos con una dilatada carrera de secundarios en cine y series de televisión) conlleva que los personajes gesticulen de forma natural y consecuente, dándonos pistas para dilucidar sobre si lo que nos están contando es la verdad, o un burdo embuste.

Podremos ver como se muerden los labios, evitan mantener la mirada, tragan saliva, etc, típicos gestos que invitan a pensar que nuestro sospechoso trata de jugárnosla. Pero debemos estar atentos a la conjunción de la expresión facial y corporal unida a lo que nos cuentan, pues puede que sí estén diciendo la verdad pero no toda, por lo que tendremos que creer su versión, presionar, e incluso acusar si disponemos de pruebas que destrocen sus exposiciones. Dispondremos de un forense al que consultar, pruebas críticas o meramente circunstanciales, diferentes compañeros asignados a cada caso, en definitiva todo un cóctel de posibilidades para lograr nuestro objetivo. Además, errar en nuestra tarea total o parcialmente conllevará diferentes finales, lo que aumenta considerablemente la rejugabilidad de cada caso.

Los elementos sandbox se aplican como en los Mafia, resultando meramente circunstanciales pero perfectamente integrados. Dispondremos de persecuciones, carreras, huidas o seguimientos furtivos (nada de llamar la atención, basta con subirnos al bordillo o saltarse los semáforos para que se percaten de nuestra presencia) en cuanto al manejo de automóviles de la época. Y por supuesto, momentos de acción, que gozan de su protagonismo con un estilo muy a lo GTA IV donde se aprecian las directrices de Rockstar, desde peleas a golpes como tiroteos, con armas de corta, media y larga distancia en diferentes alturas y coberturas. Todo muy bien dosificado para no caer en el tedio, mantener la variedad y otorgar buenas dosis de dinamismo en cada situación.

IMPRESIONES

Hemos podido disfrutar de un caso completo (llamado El Ídolo Caído) para confirmar una vez más que Rockstar no se anda con chiquitas en cuanto a juegos de calidad contrastada. Con una impresionante documentación para recrear Los Angeles de la posguerra, el Team Bondi sorprende con una gran historia y una mecánica que mezcla de manera fresca y dinámica aventura gráfica, conversacional, conducción, sandbox y acción. Los Angeles luce francamente bien, y aunque los interiores se encuentran mejor detallados que la propia urbe, somos conscientes de que el juego tiene aún margen de mejora en los meses que faltan para su lanzamiento.

Pero lo que más ha calado en nuestra toma de contacto ha sido la expresividad de los personajes, completamente naturales y vivos bajo un trabajo de dirección sublime. La inmersión conseguida con la puesta en escena gracias a las interpretaciones, se ve acompañada por música de jazz en los momentos de investigación -con sutiles notas de piano cuando pasamos junto a una posible pista- y unos interrogatorios cargados de dramatismo gracias al elaborado guión del caso. El binomio Bondi-Rockstar parece que está dando sus frutos, convirtiendo a L.A. Noire en un inmediato futurible de cara a la primavera del 2011 por el carisma de sus personajes, la diversidad jugable y el grandioso trabajo de documentación, fotografía, guión y registros interpretativos que atesora.

José Luis Fernández 18 | 11 | 2010