Tiempo después de que Jacinto cayera, no sin cierta ayuda de Marcus y compañía, la humanidad se enfrenta a su extinción en una lucha al límite por la supervivencia. Aislados en zonas rocosas e incluso en gigantescos buques surcando el mar, los humanos tratan de reorganizarse desesperadamente para evitar la aniquilación.

La saga de Epic se convierte en trilogía con una Xbox 360 en pleno apogeo, y una legión de seguidores que no tiene nada que envidiarle a otro de los grandes exclusivos de Microsoft. Una superproducción en toda regla con extra de acción, y con suficientes novedades a todos los niveles.

SOBREDOSIS DE EMULSIÓN

La primera toma de contacto con el modo campaña de Gears of War 3, confirma lo que todo el mundo esperaba: Epic le imprime al exclusivo de Microsoft un ritmo frenético, pues la acción comienza arriba y se mantiene arriba. Pronto estaremos repartiendo tiros tras sacar a Dom de su remanso de paz particular, y completando el cuarteto estrella con la incorporación de Anya, que deja el soporte logístico para contribuir a la causa Lancer en mano. Las primeras oleadas de enemigos que encontramos resulta una gran variedad de Locust, brillantes como bombillas debido a la emulsión y completamente embrutecidos, lo que nos permite empezar una masacre en cooperativo gracias a la participación de compañeros del sector.

Sorprende el cooperativo a cuatro jugadores gracias a un buen diseño de escenarios, los nuevos movimientos de los Gears, y la ingente cantidad de enemigos dispuestos a regarnos con una lluvia de balas. Lo que en principio parecía sencillo en nivel difícil -locura se encontraba desactivado- pronto se torna en pesadilla ante la potencia de fuego Locust, y trabajar en equipo resulta imprescindible. El ansia de superación que causará estas situaciones, ha sido tenido en cuenta por Rod Fergusson y su equipo, permitiendo jugar un modo arcade paralelo a la historia para competir por ser el mejor de la partida, así como otorgando la posibilidad de repetir los niveles para superar los marcadores.

Con un buen chute de rejugabilidad gracias a esta incorporación sencilla pero eficaz, arrasar con todo bicho de las profundidades se convierte en un placer gracias a las nuevas animaciones, las cuales no sólo se limitan a destripar a un Locust de diferentes maneras, sino que enriquecen la jugabilidad en multitud de situaciones bien sea con nuevos ataques desde las coberturas, usar al rival como escudo humano e incluso como granada con patas, o dejar las armas de fuego por un momento y enfundar un extintor, poco práctico para matar pero muy útil para extinguir fuegos. La guinda de este pastel llamado modo campaña, la pondrá un argumento más trabajado que en sus entregas anteriores, cosa que por otra parte no era muy difícil.

MARINES CALVOS Y CACHAS, AHORA EN 3D

Olvidándonos por un momento del infame juego de Avatar como exponente tridimensional de Xbox, Microsoft y Epic se apuntan un tanto al contar la primera con un juego que exprime su consola al límite y encima compatible con 3D, y los otros por elevar el añejo motor gráfico Unreal Engine 3 a un nuevo nivel. El resultado es espectacular, algo imposible de imaginar cuando Xbox 360 se puso a la venta hace casi seis años, el juego se ve nítido, sólido como una roca, sin apenas dientes de sierra y doblando su tasa de refresco al visionarse en estereoscópico.

Pero semejante despliegue técnico se nutre también de un alto componente artístico, Epic ha dotado a su obra de una biblioteca de texturas extensa, variada y con una definición bestial, un sensible aumento de la paleta de colores realzando el valor cromático, y un sistema de iluminación acorde al resto de apartados, que recordemos era uno de los pocos puntos en contra de las anteriores entregas. Sigue sonando muy bien la banda sonora orquestal, marcando el tempo e imprimiendo mucha épica a la campaña, aunque mejor resultan los efectos de sonido, con cientos de cartuchos estallando simultáneamente en el fragor de la batalla, y un doblaje que mantiene su nivel en la saga.

Concluimos por tanto estas impresiones sin encontrarnos mayores sorpresas que el modo estereoscópico 3D, lo cual no es algo malo sino todo lo contrario: Gears of War 3 es el gran pelotazo de Microsoft para completar el presente año, y después de tanta oferta para Kinect, en septiembre llega el bastión del ‘hardcorismo’ para goce y disfrute de aquellos amantes del pad. ¿Descubriremos qué le pasó realmente al padre de Marcus? ¿Dom superará lo de su esposa? ¿Hay esperanza para la humanidad? La respuesta al culebrón que empezara el Día de la Emergencia, el mes que viene en vuestros hogares.

José Luis Fernández 15 | 08 | 2011