Hoy en día, si intentamos recopilar información sobre los últimos videojuegos tridimensionales que utilizan las más modernas técnicas de gestión gráfica, fácilmente daremos con imágenes en HD llenas de detalle y espectacularidad. Pese a que en un principio no sabíamos realmente cómo reaccionar ante ellas, ahora estamos curados de espanto: tomas a 3000 de resolución, con anti-aliashing infinito y con escenas compuestas por los grafistas para la ocasión, a saber: poses perfectas, efectos que no traspasan los polígonos y detección de colisiones digna de una película de animación. Luego ponemos el juego en nuestras consolas y es otro cantar.

Sin embargo, buscando información sobre Dragon’s Crown, última pieza de orfebrería creada por Vanillaware bajo un planteamiento de Beat’em’up bidimensional, encontraremos imágenes llenas de detalle, plagadas de elementos artísticamente impecables protagonizadas por enemigos finales de monstruosas proporciones. El conjunto da la sensación de ser una ilustración digital, lo que hace que nos quedemos totalmente anonadados al ver el juego en movimiento.

PRECIOSISMO INTERACTIVO



Dragon’s Crown destila creatividad y buen hacer por los cuatro costados. Sprites bidimensionales y fondos creados a mano se combinan con elementos escénicos y efectos gráficos en 3D, todo ello enmarcado en un contexto visual preciosista donde la fantasía no conoce límites. Ya sea en las perfectas animaciones de los y las protagonistas, o en el espectacular irrumpir en pantalla del que hacen gala los enemigos más agigantados, Drangon’s Crown nos mete de lleno en una obra de animación interactiva inspirada en la fantasía heroica y en la ambientación medieval, para proponernos un videojuego que, tanto solos como acompañado, podremos disfrutar como antaño hacíamos con títulos como Golden Axe o Streets of Rage.

Los creadores de Muramasa: The Demon’s Blade y Odin Sphere se superan a si mismos con este videojuego para Playstation 3 y PS Vita llevando su buen hacer a un complejo entramado artístico bidimensional salvaguardado por un esquema jugable directo, dinámico y con un gran marco de opciones interactivas. El acompañamiento musical, orquestado para dar una presencia más rica a las melodías de inspiración celta, ponen la guinda al pastel en cuanto al apartado técnico se refiere.

COMBOS, MAGIA Y COOPERACIÓN



Partiendo de una idea que no cuajó en la anterior generación de consolas, George Kamitani por fin ha podido dar rienda suelta a su imaginación para crear el Beat’em’up de sus sueños. En Dragon’s Crown elegiremos personaje, nos prepararemos para la batalla y, si tenemos a cuatro buenos amigos que gusten de los juegos de antaño, nos embarcaremos en una aventura llena de emociones interactivas.

El objetivo es bien sencillo, superar las fases de avance lateral mientras acabamos con todo bicho viviente, independientemente de su tamaño y apariencia, mediante la utilización de las diferentes habilidades de los personajes. Si nuestra preferencia es la magia, podremos elegir al implacable mago; si preferimos los ataques directos cuerpo a cuerpo, el luchador de la armadura es especialista en esas artes; si lo nuestro el la magia negra, la sugerente hechicera puede ser una elección perfecta; si preferimos atacar desde la distancia, la encantadora elfa dará buena cuenta de los enemigos con su arco, si queremos imponer nuestra fuerza bruta, el enano posee en sus manos la posibilidad de destrozar a cualquier enemigo, como la amazona, que mediante sus armas a dos manos (no penséis mal por favor) dotará al conjunto de un plus de fuerza y contundencia digno de mención.

UN JUEGO CON POTENCIAL

Pese a lo que pueda parecer en un primer momento, tendremos beat’em’up para rato. Como es tradición en los juegos de Vanillaware, la aventura no será lineal: contaremos con varias vías para superar las misiones, además de tareas secundarias que pueden elevar la duración del conjunto hasta varias decenas de horas. Además, un nada desdeñable factor RPG supone otro punto a favor de un título que, viendo el curriculum de la productora, tiene todas las papeletas para convertirse en un clásico.

Combinación de elementos interactivos basados en la acción y el rol, multitud de ataques y combos según el personaje que elijamos, y un modo cooperativo a cinco jugadores son algunas de las cartas de presentación del próximo videojuego de Vinillawares. No podemos esperar a tenerlo en nuestras manos, a pesar de que todavía está en fase de desarrollo y tan solo sabemos que será lanzado en 2012 para PS3 y VITA.

Sergio Melero 05 | 08 | 2011