Fotografiar paisajes silvestres de proporciones ciclópeas ha dejado de ser la moda imperante. Ahora existe una más relacionada con los muertos vivientes, y no hablamos de Annie Leibovitz fotografiando a los Rolling Stones o a Joel-Peter Witkin en una de sus inclasificables y, muchas veces, repugnantes obras artísticas.

Ha vuelto a la ciudad el fotógrafo más conocido por los amantes de los videojuegos, una persona capaz de enfrentarse a una muerte segura haciendo llaves de lucha libre mientras retrata sin pudor una serie de momentos clave en una invasión de zombis. Su fotografía no se podrá clasificar de bella o reluciente, pero sí divertida gracias a una serie de instantáneas que intentan escoger una milésima de segundo de la vida de sus acostumbrados monstruos sin cerebro. Preparemos el obturador y ajustemos la profundidad de campo. Frank West está de nuevo entre nosotros.

DE NUEVO EN LA CIUDAD DE LA FORTUNA

Dead Rising 2: Off the Record es la nueva apuesta de Capcom en una de sus últimas y más veneradas series. Como su nombre indica, Off the Record no deja de ser una revisión de la segunda entrega, protagonizada por Chuck Green, pero aumentando de tal manera las horas de juego y las opciones disponibles que no había otra forma de lanzarse que no fuera por medio de la copia física.

Frank West, como hemos dicho, vuelve a protagonizar un Dead Rising, “su” saga por derecho propio pues así era como los seguidores del juego lo pedían. Con Off the Record reviviremos la caída de Fortune City desde la óptica de West. Veremos cómo le ha ido desde que retrató el brote infeccioso de Willamette, desde luego no muy bien a tenor por su aspecto físico. Será, por lo tanto, un suceso paralelo al que protagonizó Chuck Green.

Pese a lo que muchos puedan pensar, Off the Record no será una utilización continuada de elementos físicos y construcciones de la segunda entrega, es una expansión, sí, pero no de la forma en que estamos acostumbrando. El tiempo en el que hemos estado jugando a la copia preview, hemos podido comprobar el tacto y la sinceridad con la que se ha construido esta nueva aventura de Frank West. Pocos o ningún elemento reutilizado y sí muchas novedades que contar. Casi tantas como muertos caben en la pantalla.

NOVEDADES DE TODO TIPO

Al margen de una mejora gráfica que no pasa de anecdótica pero en la que se percibe un ligero repaso abordaremos las cuestiones más importantes en un juego de la serie Dead Rising: los zombis y su concepción jugable. Por una parte, nos ha sorprendido la variedad de muertos. Pocas veces, muy pocas, recordaremos a un muerto a causa de haberlo visto hace un minuto. Se nota también una consciente exageración de los contenidos visuales del juego.

Dead Rising, en su primer y germinal primer título, se ha caracterizado por la caricatura a un género y a una moda que goza de millones de seguidores de la actualidad -si es que este género no es ya, en sí mismo, una saludable autoparodia constante-, pues bien, en Off the Record divisamos una vuelta a lo burdo y llamativo, alejándose de la segunda entrega, entonces. Los colores chillones y la acción “cazurra” serán los protagonistas de esta secuela/expansión.

La primera y más lógica novedad hace referencia a Frank West. Por un lado, su estilo de combate vuelve potenciado, con combos y estrafalarias acciones de lucha libre. El otro hace referencia a su cámara y es que volverán los Puntos Prestigio (PP) al realizar las fotografías más espectaculares. Como hemos podido ver en los últimos vídeos, West podrá, incluso, agarrar a los zombis para hacerse retratos. Todo un punto a favor. Uranus Zone estará ubicada en un parque de atracciones en el que, al estilo Zombieland, West haga de las suyas con libertad, utilizando la multitud ingente de atracciones que pueblan la zona.

Volverán los psicópatas con alguna que otra sorpresa al respecto, además de los trajes esperpénticos y ridículos con los que West se viste tan gustosamente. La mecánica no ha cambiado en apariencia, pues Off the Record no deja de ser un Dead Rising y las opciones de personalización de armas y muertes serán cientos. Los compañeros de West seguirán contándose por miles y, aunque no podamos saber a ciencia cierta si aumentará el número de zombis en pantalla o no, la impresión al verlos juntos sigue siendo apabullante. Perfecto en este aspecto.

RESPIRO PARA NOVATOS: MODO SANDBOX

El modo estrella de Off the Record es un gran guiño a los jugadores menos avezados o simplemente aquellos que odiaban estar pendientes de una cuenta atrás constante en el desarrollo jugable del título. Se llamará “Sandbox” y permitirá la libre exploración del mapa del videojuego de Capcom Vancouver sin tiempos ni presiones. Esta libertad se agradecerá por muchos jugadores que simplemente quieren utilizar las armas y los objetos disponibles en el juego para machacar cabezas. No será un mero paseo sin objetivos, pues tendremos la oportunidad de realizar muchos desafíos, algunos con alma cooperativa y otros más competitivos, sin duda una opción al margen del modo historia con la que alargar la vida útil del producto.

CONCLUSIONES

Dead Rising: Off the Record viene a demostrar que no todas las expansiones son iguales y que cuando se tratan con sinceridad y buen hacer, pueden valer por sí misma su compra al margen de los juegos anteriores. Esencialmente sigue siendo un Dead Rising, pero con retoques y novedades que valen su peso en oro, como el modo sandbox, el nuevo modo historia y la creación de nuevos escenarios; elementos que diferencian esta expansión a las anteriores -Case Zero y Case West-, que no llegaron a ser distribuidas en disco. Las expansiones de Grand Theft Auto, Shivering Isles o Episodio 2 de Half-Life 2 vienen a la cabeza cuando se juega con un título que cuenta con tantas novedades y una duración tan destacable que merece su venta en tiendas. No es una mala comparación para lo nuevo de Frank West, la verdad.

Adrián Hernán 12 | 09 | 2011