Desde Juebos DB hemos tenido el placer de probar una copia preliminar de Dead Island, el juego de Deep Silver y Techland que nos trasladará a una isla paradisíaca, Banoi, para hacernos vivir una de las experiencias más extenuantes y peligrosas a las que se puede enfrentar un ser humano: una invasión zombi en toda regla, con una única salvedad, no podremos escapar, pues el mar llega a encontrarse con el horizonte allá por donde miramos.

Dead Island, con un desarrollo largo e incierto pudo revitalizarse tras la confirmación de una empresa que lo pudiera editar, pero sobretodo es un título que ha cogido fuerza desde el lanzamiento del que probablemente sea el mejor tráiler del año en cuanto a videojuegos (o no) se refiere. Aquel anuncio oficial despegó a los usuarios que los estábamos viendo de nuestras sillas y sillones, el espectáculo visual y artístico del video es incuestionable, pero faltaba poder comprobar de forma real el juego, apreciar su motor gráfico, sus cuestiones más técnicas.

Deambular por las calles de Banoi fue posible en el último E3 de Los Ángeles, ahora, tras comprobar su sistema de juego en compañía, toca percibir los sentimientos que una producción de zombis, muerte y sangre como ésta ofrece en solitario. Adentrémonos, entonces, a una isla donde el qué ya no importa, pues se trata de un Infierno en la Tierra. El porqué y el cuándo se convierten en las partículas más repetidas en las quebradas mentes de los supervivientes, por qué se han levantado los muertos de nuevo y cuándo escaparán. Preguntas que resolveremos el próximo 8 de septiembre, día del lanzamiento del esperado juego de supervivencia.

UNIENDO GÉNEROS A FAVOR DEL TERROR

A ciencia cierta, no se puede catalogar de terror el género o las sensaciones de un juego como Dead Island. Sí bebe del imaginario colectivo del terror, del horror y el miedo utilizando zombis, un exceso recargado de sangre y violencia física, pero Dead Island guarda sus particularidades bajo llave por su mecánica y su jugabilidad. Con una base sandbox, Dead Island se nutre de un entorno perfectamente realizado como es la paradisíaca Banoi para ofrecer acción a raudales en primera persona, pero que el usuario no se lleve a equívoco, pues bajo la apariencia en primera persona se ha construido una antítesis de juegos como Call of Duty o Quake (quizá guarde más similitudes con el de Id por el intento de resultar desagradable y macabro) porque su corazón late vitalidad rolera mientras sus ventrículos transportan venas de supervivencia y la más pura y genuina aventura.

La base estética de Dead Island como a imagen y semejanza de algunos títulos de terror de hace veinte años es pretendida, no así su acción y las emociones que transmite, topándose de lleno con la acción física y dura. La utilización que hemos visto de las armas es otro de sus grandes puntales. Con bates de béisbol, palos, cuchillos o palas nos enfrentaremos la mayoría de las veces a los zombis. No existen, pues, casi armas de fuego que utilizar y la acción directa se traslada al sucio y sanguinolento terror a corta distancia. La base del juego está construida para que eliminemos a los muertos de forma cercana y visceral, de una forma que recuerda a juegos como Condemned: Criminal Origins.

Esta acción a menos de dos metros se ve potenciada, como si fuera pura alquimia, con las combinaciones que nuestras armas ofrecen. Todos los palos y bates descritos anteriormente se pueden unir a otros objetos de la isla, con lo que se crean nuevos objetos más potentes, añadiendo, por ejemplo, clavos a la punta del bate de béisbol. Con la fuerza de la combinación de elementos se crea y se da forma a los elementos roleros, además de tener a nuestra posesión habilidades y mejoras para nuestro personaje, también niveles. Todo como en un clásico juego de rol. Es por ello que no debe llevar a engaños ni a contrariedades el ritmo de juego, más pausado y técnico que los clónicos de acción en primera persona que hay en el mercado. Dead Island apuesta por el terror y la supervivencia como un deber, un deber alojado en el interior de nuestras meditadas acciones y la lucha cooperativa.

VARIEDAD DE MUERTOS EN EL MENÚ DEL DÍA

Basándose como lo hace en una mecánica casi rolera, Banoi debería contener criaturas al nivel de sus casi ilimitadas acciones, y así es. Más de doce tipos de zombis serán nuestros enemigos, entre ellos el clásico muerto Romeriano, lento y poderoso, uno más cercano a 28 Días Después por su rapidez, otros explotarán al tenernos cerca y otros más fuertes y que se alejan del imaginario zombi para adentrarse en una estética más monstruosa, como el Rem, un gigante bicho que nos aplastará con su fuerza.

Según probamos la demo, todos los muertos nos obligan, casi en su mayoría, a entablar contacto con ellos de forma directa, la máxima distancia que nos podemos permitir para luchar con ellos no sobrepasan los cinco o seis metros, arrojándoles nuestra arma. El resto de veces lucharemos, como hemos dicho desde un principio, desde cerca.

BANOI, FUENTE DE POSTALES PARADISÍACAS



Al jugar a Dead Island en modo historia se nos informa desde el principio de que nos encontramos hospedados en el Hotel Royal Palms Resort, un complejo situado en la paradisíaca isla de Banoi, donde tras varios días de auténtico lujo y diversión en nuestras vacaciones de ensueño, -cambiando la forma y el fondo de la introducción de la historia según el personaje que decidamos ser de entre todos, como Logan, una estrella del rap, etc.- asistiremos a una sucesión de actos que no podremos creer, en pocas horas, todos los residentes del Resort se empiezan a comer unos a otros, los muertos resucitan de manera exponencial, aumentando así la expansión del virus, la infección, la peste o la maldición infernal, como se quiera llamar, pues no sabremos prácticamente nada al principio del juego.

Nosotros tomaremos el papel de una de las pocas almas que no han querido seguir al ejército que salido del Averno ejecuta a cada humano de las isla, nuestros personajes son inmunes, sin saber porqué y ni tan siquiera los mordiscos de las criaturas podrán transformarnos en uno de ellos, ésa es otra de las razones de la investigación que se abre en Banoi, al margen de la más lógica: saber qué es lo que ha pasado y escapar de la isla a cualquier precio.

COOPERANDO EN EL INFIERNO

El modo cooperativo es la piedra angular de la experiencia que Dead Island nos ofrece, podremos jugar al modo campaña junto hasta tres jugadores, formando un equipo verdaderamente potente para patrullar y desentrañar los misterios de Banoi. La extensión de la isla, impresionante a primera vista, no se ve atenazada de claroscuros como repeticiones de elementos sin cesar o escenarios poco trabajados. Banoi es un portento técnico que disimula muy bien las lógicas reutilizaciones de elementos del escenario y se convierte en un patio de juegos inmenso para masacrar zombis.

DISFRUTEMOS DE BANOI

Queda poco para poder disfrutar de Dead Island, una experiencia pocas veces vista en el mundo de los juegos, que se aleja de propuestas más directas como Left 4 Dead y apuesta por la investigación, la violencia más pura y un amplio abanico de opciones de personalización de nuestro personaje y armas -gracias en parte al dinero que recogemos de los muertos a medida que avanzamos en el juego-. Dead Island es distinto a muchos títulos de hoy en día y tiene personalidad. Jugar en modo cooperativo no es obligatorio, pero enriquece la experiencia de juego. En definitiva, un título de acción y aventuras que nos sumergirá en una historia llena de interrogantes por Banoi, una isla que pasará a formar parte de los recuerdos de muchos jugadores por la diversión que alberga y las numerosas horas de juego que abarca. El 9 de septiembre nos vemos en el análisis.

Adrián Hernán 01 | 08 | 2011