Como una bola de nieve que engrandece su sombra aglutinando toda la materia que pueda recoger, la saga Call of Duty ha vivido desde su nacimiento un efecto llamada que ha desembocado en una realidad aplastante, ser la franquicia de la generación, ser el tótem multijugador -con permiso de Halo- de los últimos años. Sus primeras entregas, pese a contar con el favor de la prensa especializada no llamaban la atención de las masas, pero con un cuidadoso plan de estudio, y con el tiempo que da alternar entregas de una misma serie anual entre los estudios Infinity Ward y Treyarch, se llegó al punto de inflexión. Se llamaba Modern Warfare y nos ofrecía lo mejor que nunca se había visto en script guionizado, una palmada amigable al cine de acción más bucólico, aquél con partitura y tempos de los lejanos ochenta y primeros de los noventa.

Gracias a la demo que pudimos probar en el evento Pre E3 de Activision en Londres del pasado 24 de mayo, hemos podido apuntar de primera mano las sensaciones que nos ha despertado la tercera parte de la subserie más famosa de la historia. La guerra moderna nunca había sido tan espectacular. Modern Warfare cambió la forma de ver los shooter en consolas y hasta ahora se ha batido y ha ganado todos los duelos con los juegos que ha ido encontrando a través de los años –indispensable echarle una ojeada al artículo de opinión de Antonio López “Modern Warfare 3 vs Battlefield 3”-. El futuro se presenta interesante pero, definitivamente, para los habitantes occidentales del universo Modern Warfare, no.

WORLD WARFARE 3

Modern Warfare nos lleva, definitivamente y sin tapujos, a la Tercera Guerra Mundial. Lo que se intuyó en el primer Modern Warfare y se pudo orientar y casi confirmar en su segunda entrega, se muestra ahora, con el nuevo título preparado para el ocho de noviembre, detalladamente y en todo su sucio esplendor. La tierra de las oportunidades fue atacada ferozmente por Rusia, ahora su impacto se extiende a Europa occidental, concretamente al Reino Unido, Alemania y Francia.

La nueva Gran Guerra ha empezado y seremos nosotros los que debamos, en la piel de soldados de élite norteamericanos y europeos, parar los pies a una nueva Madre Patria que deja las aspiraciones de la antigua Unión Soviética como sueños incompletos de adolescente. El paso hacia la espectacularización de las secuencias ha llegado a su punto álgido.

Los planos y las situaciones inverosímiles pero bajo una base realista ha dado buenos resultados en la franquicia de Activision así que se ha potenciado este punto, alejando cada vez más el producto de la base en la que se cimentó, el de los juegos de acción en primera persona con tratamiento realista para dotarlo de una seña de identidad propia, un carisma que detalla su propuesta de acción explosiva. Así pues, la Tercera Guerra Mundial toma de forma autoritaria el mando de la situación narrativa, ya no sirven únicamente las misiones secretas o los comandos nocturnos, no hay nada que ocultar, la guerra ha empezado.

PULIR, DEFINIR Y AUMENTAR

Y no estamos hablando del culto al cuerpo ni de ciclos antinaturales. Activision ha decidido seguir con su cosecha de éxitos orgiásticos tratando a su serie estrella como lo que es: un evento cultural que despierta las ansias de millones de jugadores. Modern Warfare 3, de la mano de la renovada Infinity Ward y Sledgehammer Games, abraza de forma definitiva la única vía por la que nuevamente puede mostrarse competitivo a nivel de experiencia de juego.

Desde la compañía norteamericana han decidido pulir los defectos de los anteriores juegos, han definido el desarrollo narrativo con nuevos personajes y localizaciones, dotando de una globalidad total, mundial, por primera vez a la serie Modern Warfare. Y también ha aumentado la intensidad de la acción de la que ya hemos hablado, aquella que lo acerca felizmente a las grandes películas de acción clásica. Un “más y mejor” en toda regla. Pero que adaptado a Call of Duty alcanza de una nueva dimensión.

Las batallas y la destrucción total que asola el distrito financiero, las persecuciones a bordo de una lancha o siguiendo un metro así como las escenas a lomos de un helicóptero mientras abatimos a otros dos por las calles de Manhattan son muestras del amor de los desarrolladores por un estilo de cine que siempre ha sido denostado, pero que en contraposición se ha reconvertido como género de culto, uno donde la espectacularidad reina sobre cualquier otro sentimiento. Volveremos a saber de nuestros compañeros de Modern Warfare 2, además de introducirnos en los cuerpos de nuevos soldados que a lo largo del planeta desbaratarán los planes de la nueva Rusia como hiperpotencia mundial -sí, es un nuevo cuño propio-.

MULTIJUGADOR Y LANZAMIENTO

Pese a que no hemos podido probar el modo multijugador, bien es sabido que seguirá las bases impuestas por los anteriores títulos de la franquicia. Esta vez habrá servidores dedicados, algo que acentúa el mimo que Activision le está dando a su más importante activo. Por un año nos olvidaremos de los duelos entre los dos juegos de fútbol más famosos, el nuevo enfrentamiento entre dos de los pesos pesados más importantes de la industria actual se libra en noviembre, cuando veamos de qué son capaces tanto Modern Warfare 3 como Battlefield 3. Cada uno va mostrando sus cartas de forma pausada pero contundente, puede que queden ases en la manga por mostrar, aún así Modern Warfare se nos muestra poderoso y con el brío de las estrellas del boxeo, sabe que sustenta el título de campeón y ante la ofensiva de su rival no le queda más que mejorar. Y lo ha hecho.

Adrián Hernán 26 | 05 | 2011