En la historia de la humanidad, siempre ha habido una constante que se repite con frecuencia: cada vez que un gobierno o autocracia llega a niveles insostenibles que producen la división del populacho, estalla la violencia en forma de conflicto civil. Lleva ocurriendo desde que el ser humano es tal, con palos y piedras en épocas remotas, con fuego y artillería en el mundo contemporáneo, y en la imaginación de muchos creadores en forma de futuros no muy lejanos donde, una ciudad utópica conocida como el Arca, último bastión de la humanidad, se prepara para sufrir una guerra sin cuartel. Ésta es la premisa con la que se presenta Brink, desarrollado por Splash Damage (Quake Wars, Enemy Territory) y producido por Bethesda Softworks, para hacerse un hueco destacado en el género FPS, sobretodo en su variante multijugador.

ENSALADA DE TIROS

Probablemente no exista un calificativo más acorde a lo que ofrece Brink que el título de este bloque, algo que queda patente desde el primer momento en que cogemos el Dualshock 3 -la versión de prueba a la que tuvimos acceso corría sobre una PlayStation 3, lo que supone toda una declaración de intenciones por parte del estudio desarrollador, que busca similitud gráfica en todo momento en todas las plataformas- ofreciendo acción frenética, pero siempre desde el prisma estratégico que supone una clara diferenciación de las clases de soldado disponibles, magistral diseño de escenarios plagados de recovecos, extensiones de todo tipo y diferentes alturas, así como una serie de objetivos a cumplir de lo más divertidos y variopintos. Todo bajo una marcada estética neopunk y una capacidad de caracterización asombrosa.

Lo primero de todo es elegir bando: o estamos con el Arca, o bien estamos contra ella, para acto seguido proceder a crear nuestro mortífero soldado entre una descomunal variedad de elementos estéticos personalizables. El diseño adquiere un toque caricaturesco como podéis apreciar en las imágenes que acompañan este avance, lo que conlleva una actitud desenfadada que deja las tensiones narrativas en un segundo plano, y provoca cierto grado de empatía con las pobres gentes de la ciudad. Cara, pelo, traje, ropas, máscaras, tatuajes de todo tipo… el número de combinaciones posible es demencial, y raro será que nos encontremos a otro congénere similar al personaje que hayamos creado. El siguiente paso es elegir la clase, a saber entre infantería, medicina, ingeniería y operaciones, la elección llegados a este punto es temporal, pues podemos cambiar de clase sin problema en determinados puntos del juego, lo cual es ideal en función de cómo se esté desarrollando la batalla.

Otro de los puntos fuertes es la personalización de las armas, ya de por sí abundantes y variadas, para dotarlas de mayor capacidad de fuego, cadencia, repetición, así como mirillas para medias y largas distancias o acoples de fuego pesado. Con todo listo, nos preparamos para disfrutar de una encarnizada pelea en los dos escenarios a los que tuvimos acceso: el primero resultó ser un decrépito puerto de la ciudad, en el que tuvimos que ir ganando la posición al enemigo que intentaba contener nuestro avance. Posteriormente, y dentro de un enorme edificio de corte futurista, la misión consistió en rescatar a un rehén para escoltarlo a una zona segura. Dichas partidas sirvieron para experimentar los puntos fuertes del juego, que pasan por un diseño de mapas extremadamente bien elaborado y balanceado, así como una dinámica natural e intuitiva que nos permitió no sólo organizarnos rápidamente, sino controlar al personaje de forma ágil y precisa gracias al gatillo L2, con el que podemos correr, saltar y deslizarnos mediante fluidas animaciones rápidamente.

Quizás el aspecto menos trabajado, aunque es algo que no descartamos que mejore puesto que al juego le quedan tres meses para su salida, sea el apartado técnico, pues el sensacional diseño de personajes, armas y escenarios se muestra en pantalla de forma meramente correcta, sin alardes técnicos de ningún tipo en cuanto a resolución de texturas o efectos de partículas. No obstante, este tipo de detalles no dejan de ser algo secundario en el objetivo general del juego, pero aún es pronto para emitir un juicio objetivo al respecto. Ni punto de comparación el apartado gráfico con el sonoro, pues los FX del juego nos ha parecido que rayan a un altísimo nivel, contribuyendo a la perfección para meternos en medio de la jarana de balas silbando, armas percutiendo, y granadas explotando por todas partes.

IMPRESIONES

Si hay algo que no se puede poner en duda, es el marcado enfoque multijugador de Brink, centrando Splash Damage todo su esfuerzo en conseguir un modo online con mucho más protagonismo que la clásica campaña. De hecho, el modo monojugador pasará por una sucesión de escenarios del modo multi como ya hemos visto en otros juegos de parecido corte, como puede ser Unreal Tournament 3. Sin embargo, la verdadera chicha reside en enfrentarse ocho contra ocho en una encarnizada batalla, y ahí se nota la sobrada experiencia del equipo desarrollador en tan encomiable empresa.

Para alegría de los fanáticos del online, Brink no es simplemente otro FPS más, pues las novedades introducidas en cuanto a mecánica jugable darán un soplo de frescor a un género tan explotado como es el de disparar en primera persona, a lo que debe sumarse un soberbio diseño de mapas donde prima la variedad de situaciones que obligan al jugador a replantear la estrategia en tiempo real, y si además le añadimos un imponente arsenal de armas completamente personalizables, podemos concluir con que Brink se coloca directamente en el punto de mira de cara a los próximos lanzamientos.

José Luis Fernández 03 | 03 | 2011