Sega ha decidido acercarse un poco más a occidente con un nuevo videojuego, delegando el desarrollo a Toshihiko Nagoshi, el creador de Yakuza. Apostando una vez más por un futuro apocalíptico donde las máquinas se rebelan contra el hombre –bastante explotado en el cine- aquí se nos ofrece un Tokyo del 2080 donde las máquinas han tomado el control de la ciudad y nosotros tendremos que estar allí para evitar que se extienda al resto del mundo.

Binary Domain juega con los límites morales de la robótica y la avaricia humana para relatarnos una historia donde el futuro depende de las máquinas. Desde Japón han llegado rumores de que una empresa de robótica está usando estos avances técnicos para crear unos robots con un pensamiento similar al de los humanos, algo prohibido. Para ello, desde Estados Unidos envían a un grupo de soldados de varios países para adentrarse en Japón e investigar estas ilegítimas prácticas.

GRITOS DE GUERRA

Estamos ante un juego de acción en tercera persona muy al estilo de Gears of War, haciendo un uso intensivo de las coberturas, pero de un carácter cooperativo mayor que nos hace tomar un mayor protagonismo junto con la CPU. Y esto viene plasmado por la posibilidad de crear un escuadrón de tres hombres del que controlaremos a uno de ellos, pero dándonos la posibilidad de dar órdenes al resto mediantes comandos de voz. Estos comandos sencillos nos permitirán trazar estrategias de combate y afrontar los niveles en equipo, lo que da cierto aire realista dentro del ambiente de ciencia ficción del juego.

Al comienzo de cada nivel podemos elegir a los hombres que nos acompañen, eligiéndolos según sus distintas características, las armas que porten y su afinidad con nosotros. ¿Qué es esto de la afinidad? Dependiendo de lo bien o mal que nos llevemos con un compañero, éste cumplirá nuestras órdenes de manera más eficiente o bien pasará de largo. Conforme vayamos compartiendo misiones con nuestros compañeros la afinidad irá creciendo, con lo que conviene ir escogiendo acompañantes nuevos en cada misión para que todos alcancen un nivel óptimo para los niveles finales.

Pero tampoco debemos olvidarnos de nosotros mismos, y para ello el juego nos permite mejorar nuestros parámetros divididos en cantidad de salud, primeros auxilios, daño o la resistencia. Este último parámetro nos va a permitir tener más tiempo crítico cuando seamos abatidos, para que a otro compañero le dé tiempo a socorrernos. Asimismo, las armas también pueden irse mejorando, en parámetros como la precisión, el ratio de disparo, el tamaño del cargador y sus efectos sobre los enemigos. Habrá armas primarias, las secundarias y las de corto y largo alcance, tales como minas o granadas.

HOMBRES VS. MÁQUINAS

De momento, los enemigos vistos en el juego son muy genéricos, con lo que debemos esperar a probar una versión más avanzada del juego para ver más variedad. Lo bueno del asunto es que podremos eliminar a los enemigos de muy distintas maneras, sea abatiéndoles con un tiro en la cabeza, en las extremidades o en el torso, y cada una de estas finalizaciones provoca una reacción distinta en el enemigo. Así, podremos abatirlo disparándole a las piernas y el robot seguirá arrastrándose en el suelo para intentar llegar al arma más cercana.

Lo que hemos apreciado visualmente de Binary Domain está en la media, ni sorprende ni tampoco decepciona. Sega todavía tiene mucho trabajo en este aspecto, con unos escenarios y robots algo genéricos y estancias que parece ya se han explotado en otros juegos de corte similar.

Como es habitual en esta generación observamos buenas explosiones, físicas aceptables, sistema de partículas convincentes pero sin ningún alarde técnico que se vaya por encima de la media. En todo caso, la jugabilidad cooperativa dando órdenes a los otros soldados controlados por la CPU y la posibilidad de hacer crecer a los personajes y a las armas, lo hacen un juego de mayor profundidad que un ‘shooter’ común.

Binary Domain tiene prevista su salida el 17 de febrero de 2012 en PlayStation 3 y Xbox 360.

David Hernández 08 | 09 | 2011