Atlantica Online no es el típico MMO “free-to-play” -paquete básico gratuito, contenidos adicionales de pago; su componente táctico, las batallas por turnos y la complejidad de todas sus acciones le convierten en algo tan único como la mítica ciudad que planea resurgir de las aguas.

El mito de la Atlántida -registrado por el filósofo Platón en un par de sus “diálogos”- es una advertencia velada hacia la desmesura del hombre; los habitantes de la ciudad utópica perecieron en las fosas abisales por atreverse a menospreciar a sus dioses. La moralina podría aplicarse perfectamente al estado actual del sector de los juegos masivos online: aquellas desarrolladoras que optan por hacer oídos sordos ante los comentarios de su comunidad acaban hundidas -Realtime Worlds- o al menos con el sótano inundado -Square Enix-. No obstante, el caso de NDOORS es mucho más complejo, pues la corporación ha cometido la osadía de levantarle el castigo al presunto continente legendario convirtiéndolo en el eje central de un MMO que, por otra parte, se ha ganado el cariño del público de otros países.

LOS DIÁLOGOS DE NDOORS

Posiblemente, uno de los motivos por los que Atlantica Online se mantiene a flote es su toque único y original que lo aleja del resto de títulos online que funcionan mediante micropagos. Por ejemplo, la fase de creación de personajes carece de virguerías estéticas, pues los avatares no se definirán por su aspecto sino por el estilo de lucha. Los espadachines pueden aguantar mucho tiempo en la primera línea de batalla gracias a su defensa elevada, los arqueros tienen una puntería letal pero son lentos en escoger a sus víctimas…

Asimismo, las batallas ocurren por turnos en lugar de en tiempo real. Cuando el jugador decida atacar a un monstruo errante, la pantalla cambiará para mostrar las unidades heroicas -el protagonista y los mercenarios contratados- y las enemigas. Cada bando tiene como máximo veinte segundos para atacar, utilizar objetos, saquear cadáveres… la ronda puede acabar antes de tiempo si el usuario/rival agota todos sus puntos de acción.

CAPAS DE COMPLEJIDAD

Aunque los controles son satisfactoriamente sencillos -click izquierdo: ataque básico; derecho: poder especial-, los fans de Final Fantasy Tactics o de Ogre Battle sacrificarán con gusto sus tarjetas de crédito en honor a las deidades atlantes cuando el título vaya descubriendo, capa a capa y mediante un largo pero acertado tutorial, su adictiva complejidad.

Cada clase ataca de forma diferente -los lanceros pueden dañar hileras verticales de rivales-, el juego bonifica a los usuarios si logran abatir a un enemigo en concreto en tan sólo una ronda, los botines desaparecen si no son recogidos casi inmediatamente, por no olvidar la función de los objetos y de los materiales de artesanía, o de la importancia de la posición de los combatientes… Por suerte, toda novedad queda registrada en la enciclopedia del título y su recordatorio aparece resaltado en uno de los laterales del interfaz hasta que finaliza la partida. De esta forma, los neófitos que al principio veían el contador como un elemento estresante acabarán convencidos de que veinte segundos dan para muchos clics. Añadir a continuación que la desarrolladora es coreana sería soltar una obviedad, así que se omitirá dicho dato.

A decir verdad, Atlantica es un juego que se toma la frase “el tiempo es oro” tan en serio que incluye botones para conducir automáticamente a los personajes hacia el siguiente NPC u objetivo de la misión. Esta función viene de perlas si el jugador quiere eliminar lo antes posible a un enemigo en concreto.

ATLÁNTIDA O MU

El título recuerda gráficamente al genial Guild Wars, tanto en el diseño de los personajes como en la fanfarria visual de sus combates. Teniendo en cuenta que se trata de un juego “gratuito”, el detalle de los escenarios es igual de impresionante que los pocos requisitos mínimos que exige. La acción transcurre en un mundo antiguo que combina la recreación de ciudades arcanas con la aparición de bestiario fantástico -hadas, unicornios, ángeles…- NDOORS es consciente de la unicidad del resultado y por ello ha preparado una trama principal que guía paulatinamente al jugador a través de sus paisajes para que ninguno de ellos se quede en la estacada.

Uno de los pocos problemas vistos hasta ahora es que las primeras misiones son repetitivas; “elimina tantas unidades de x enemigo, recopila y cantidad de un material que deja caer tal criatura”. La reiteración es justificable porque crea una estructura sólida y conocida que resguarda al jugador de los sismos conceptuales que van derruyendo algunos de los elementos presuntamente indestructibles del género. Lo que sí que es un terremoto bíblico en toda regla es la actual traducción, errática en sus mejores momentos, “googleiana” en sus peores. Si la versión final del juego mantiene semejante adaptación, lo de Mu -otro presunto continente hundido- será una fiesta de cumpleaños comparado con el destino que le aguardará a la versión española de Atlantica.

El lecho marino de los videojuegos se está convirtiendo últimamente en un cementerio improvisado de productos fallidos, así es agradable encontrarse de tanto en cuando con un título prometedor, aunque por el momento sus características asomen tímidamente en aguas españolas cual punta de un inmenso iceberg. Atlantica Online ha triunfado en otros países y ha ganado multitud de premios, y aún así su desarrolladora no se ha visto intoxicada por aires de grandeza. Si Platón levantara cabeza… se dejaría de diálogos inventados y empezaría a gestionar cada segundos de los veinte que tiene para ganar la próxima batalla.

[La versión española de Atlantica Online se encuentra en fase de beta abierta. Los interesados pueden descargarse la prueba en la página oficial del título]

Daniel Cáceres 22 | 10 | 2010