LA SANGRE ES LA CLAVE


Durante todo el juego hay una especie de amor-odio entre la máscara y Rick, que nos inundarán con sus particulares conversaciones llenas de dobles sentidos e insulsas alusiones. Lo positivo del asunto es que la sangre es la clave. Gracias a ella podremos ir mejorando los atributos y habilidades de nuestro personaje y también el poder de la máscara. Así, se nos permite mejorar la fuerza de nuestros golpes, subir nuestra escasa barra de vida, conseguir mayores agarres, un mayor tiempo en el uso de las armas y en definitiva, ser aún más explícitos a la hora de arrancar cuerpos de cuajo. Por si fuera poco por la violencia ya plasmada, podremos realizar una serie de finalizaciones en consonancia con los dos sticks del mando para, en primer plano, arrancar cabezas, extirpar pulmones, corazones, y todas esas cosas que están ahí y que no conviene recrearse.

Si nuestros puños por sí solos no tiñen de rojo el escenario lo suficiente, siempre nos quedarán armas como tablas con clavos, motosierras, armas blancas, tuberías y hasta cabezas, piernas y brazos que nos encontraremos y que podremos usar como armas. Además, si perdemos un miembro de nuestro cuerpo, podremos usarlo como arma secundaria, ya que al rato se nos regenerará el miembro amputado. Al final de cada nivel (hay unos 12) nos esperará un enemigo final que, además de feo, será sumamente competitivo, lo que no hace más que aumentar la comentada dificultad.

NIVEL TÉCNICO


En términos visuales, el principal reclamo de la obra son la sangre y las vísceras, viéndose claras las intenciones en la dedicación del producto. El motor gráfico no está para nada compensado ya que apenas va a 30 frames por segundo y las ralentizaciones están a la orden del día. Hay que sumar la poca nitidez de las texturas, la repetición de los escenarios, modelados desfasados y, en general, un apartado que bien podría pasar por una generación pasada de consolas. El diseño del protagonista es el más cuidado, como es lógico, pero incluso así se confunde con el resto de los enemigos, con lo que a la hora de luchar podemos no saber donde se sitúa nuestro personaje en comparación con los demás seres.

La música es enteramente metal con grupos como Cavalera Conspiracy, Invisible Enemies, Mutant Supremacy o High on Fire, un apartado que le sienta muy bien al juego debido a su temática. Las voces están en inglés pero tenemos los pertinentes subtítulos al castellano para no perdernos los continuos chistes que van intercambiando el personaje y el diablo de la máscara.

Las más de 15 horas que puede ofrecer el juego si nos lo tomamos con cierta calma, pueden ampliarse mucho más si dedicamos tiempo al modo Arena de supervivencia, donde debemos lidiar con oleadas de enemigos y cumplir una serie de objetivos, sin preocuparnos de ningún hilo argumental y solo repartiendo golpes para descargar adrenalina. Además, tal como habíamos dicho al principio, ahí estarán los juegos originales para volverlos a disfrutar.

HOMENAJE SANGRIENTO


Splatterhouse es un videojuego creado con el único fin de homenajearse a sí mismo y, de paso a los seguidores de la serie, que ya son 17 años mayores. El juego no ofrece absolutamente nada innovador en el género, y tiene como principal reclamo su violencia, desmedida, que solo será entendida dentro de las intenciones de burla que posee el videojuego, algo que ya pasaba con los títulos originales. Su apartado técnico está bastante desfasado, su apuesta jugable es monótona, aburrida, aunque al menos incluye un par de modos de juego y la posibilidad de jugar a los clásicos de forma gratuita.

Recoger una polémica franquicia y renacerla 17 años después ofreciendo poca variedad, un apartado técnico bastante mejorable y litros de sangre gratuitos es muy arriesgado. La mayoría de los seguidores originales de la franquicia han desaparecido bien sea porque se han transformado e incluso adaptado a otros géneros, haciendo que la audiencia para este nuevo juego sea sumamente escasa. Eso lo sabe la propia Namco Bandai que ha destinado un bajo presupuesto al juego, aunque con la esperanza de atraer a nuevo público e ir preparando el terreno para nuevas entregas de la serie, ya algo más serias, y no como un trabajo poco exigente a verlas venir.

SPLATTERHOUSE-ÍNDICE

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David Hernández 01 | 12 | 2010