La historia del videojuego en su faceta tridimensional no sería la misma sin la saga que nos ocupa. Starwing dio el pistoletazo de salida para que los gráficos tridimensionales inundaran nuestras consolas a base de un motor de gestión vectorial en tiempo real, algo que dejó al sector realmente sorprendido en una época donde la competencia entre Super Nintendo y Sega Megadrive nos regalaba videojuegos cada vez más sorprendentes, tanto a nivel gráfico como conceptual.

Si nos pusiésemos a los mandos del Arwing en el primer videojuego que protagonizaron Fox McCloud y compañía, tan sólo los que vivimos aquella época dorada del medio interactivo sabríamos apreciar en su justa medida tan importante obra. Para la mayoría que crecieron en la época de Playstation y Sega Saturn teniendo su primer contacto con el mundo del videojuego cuanto éstos ya movían millares de polígonos por segundo con ‘texture mapping’ incluido, la minimalista representación de aquellos toscos escenarios, desprovistos de texturas y efectos gráficos complejos, les causaría un agridulce efecto visual.

A raíz del éxito del título de Super Nintendo, el cuál aprovechaba las particularidades del Chip Super-FX creado para la ocasión, Sega se puso manos a la obra para trasladar el arcade Virtua Racing a Mega Drive por medio del potente Chip SVP: el resultado fue asombroso. Después del lanzamiento de Stunt Race FX por parte de Nintendo, y del desarrollo de Starwing 2 (que nunca llegó a España), la primera consola de la compañía nipona creada para la gestión de entornos vectoriales complejos recibiría a uno de los personajes más carismáticos del género: Star Fox 64 veía la luz con notables novedades tanto en su planteamiento como a nivel gráfico.

Por primera vez en la saga, el modo multijugador cobraba especial protagonismo ofreciendo una experiencia a pantalla partida para 4 jugadores. En el apartado gráfico, las posibilidades técnicas de la flamante consola creada en colaboración con Silicon Graphics permitía la gestión de texturas más atractivas, la presentación de efectos gráficos complejos en tiempo real y la acumulación de una cantidad de elementos en pantalla sorprendente. Pese a que muchos no vieron en este Starfox un digno sucesor del exitoso título de Super Nintendo, muchos otros lo encumbraron hasta el olimpo de los dioses al calificarlo como un nuevo despertar del género de los “matamarcianos”. Ahí es nada.

Con el lanzamiento de Nintendo 3DS, la compañía de Kyoto dejó claro que, además de innovar mediante el diseño de videojuegos novedosos y vanguardistas, su intención era la de reeditar clásicos imperecederos con notables mejoras gracias a la estructura gráfica y la interfaz de control que permite Nintendo 3DS. Después del sobresaliente The Legend of Zelda: Ocarina of Time 3D, Star Fox 64 nos ofrece una nueva forma de disfrutar del clásico.

CORNERIA HA CAÍDO

El sistema Lylat está en peligro. Corneria ha caído y sólo un escuadrón de élite puede hacer frente al malvado Andross, el maquiavélico artífice de que toda la galaxia esté sumida en el horror y el caos. Menos mal que McCloud y sus compañeros de fatigas (Peppy, Falco y Slippy) han sido avisados de la situación, por lo que todavía queda un atisbo de esperanza en aras de salvar a la galaxia.

El concepto jugable de Star Fox 64 3D no tiene ningún secreto: su núcleo se articula en una propuesta arcade ‘on-rails’ donde tendremos que avanzar a través de distintos niveles, acabando con nuestros enemigos, consiguiendo ‘powerups’ para poder mejorar nuestro cañón o detonar bombas destructivas a más no poder, mientras somos ayudados por nuestros compañeros quienes, no pocas veces, nos meterán en algún que otro lío por intentar salvarlos.

Pese a la linealidad del modo campaña de Star Fox 64 3D, el juego tiene algunos aspectos que generan algo de libertad y variedad en su propuesta. Por ejemplo, el mapa general de planetas y galaxias cuenta con varias rutas que, según nuestra pericia y si logramos hacer determinadas cosas en una fase concreta, nos llevará por planetas inéditos en la primera partida, lo que supone un aliciente en cuanto a la rejugabilidad del título. Además, determinadas fases son de avance libre, es decir, no nos limitaremos a volar hacia el fondo de la pantalla sino que deberemos movernos dentro de un entorno tridimensional concreto. Para terminar, otro punto a favor de la variedad dentro de Starfox 64 3D lo tendremos en que determinadas fases requerirán el uso de vehículos alternativos, como el tanque (Land-Master) o el submarino (Blue-Marine).

Junto a todo esto, el modo multijugador local para 4 contendientes con un solo cartucho del que hace gala el título nos permitirá enfrentarnos a nuestros amigos en partidas frenéticas, sin demasiadas preocupaciones, ambientadas en escenarios inspirados en el juego pero bajo la premisa de “vuelo libre” que podemos disfrutar en determinadas misiones del modo campaña. A los escenarios clásicos de Nintendo 64, se suman algunos nuevos con posibilidades más variadas. Además, gracias a la cámara de nuestras Nintendo 3DS podremos ver la cara de nuestros adversarios encima de su nave, algo realmente gracioso aunque al final resulte anecdótico. Por desgracia, no se ha incluido un modo multijugador online con el que dar rienda suelta a nuestro espíritu competitivo con rivales de cualquier parte del mundo, lo que hubiera dado un plus de durabilidad al videojuego que nos ocupa.

En lo referido al apartado jugable, nos encontramos con varias opciones de control. A la clásica de Nintendo 64 se une la adaptada al giroscopio de Nintendo 3DS. Resulta más cómoda la primera, debido a que manejar nuestro vehículo por medio del movimiento de la consola resulta algo confuso. Sea como fuere, el título que nos ocupa destila diversión por los cuatro costados, pese a que su duración inicial nos puede suponer menos hora y media de desafío (ojo, eso conlleva sólo haber disfrutado de una pequeña fracción de las fases que tendremos a nuestra disposición, no olvidemos que la rejugabilidad del título es considerable si, además, queremos hacernos con las mejores medallas tras superar las misiones en repetidas ocasiones).

GRÁFICAMENTE POTENCIADO


Starfox 64 3D recoge la base estética y tecnológica del videojuego para Nintendo 64, adaptándolo a las particularidades de nuestra Nintendo 3DS. De esta forma, encontraremos texturas muy mejoradas, con efectos llamativos como puedan ser ‘bump mapping’ o mapeado multicapa. Nos ha sorprendido también la carga poligonal de fases como el cinturón de asteroides, y variados efectos climatológicos entre los que se incluyen violentas tormentas y efectos de lava dignos de mención. Todo ello moviéndose con una suavidad digna de mención y condensando en pantalla un número de enemigos y elementos considerable.

No obstante, es una pena que algunos enemigos y escenarios estén rescatados directamente de la versión clásica, tan sólo añadiendo nuevas texturas, pues resulta demasiado llamativo el encontrarse con elementos realizados con un número de polígonos que se puede contar con los dedos de una sola mano, junto a otros bastante más elaborados a nivel geométrico.

En cuanto al uso del 3D estereoscópico, el título que nos ocupa es uno de los que más sorprenden en este aspecto. Los escenarios adquieren volumen y profundidad, mientras que las naves se muestran en un 3D mucho más llamativo con el botón deslizante de nuestra 3DS en su punto álgido. En lo que respecta al sonido, contamos con la BSO del título remasterizada, junto a efectos bastante acordes con el carisma del juego. Es un buen detalle el doblaje al español que nos ha regalado Nintendo España, especialmente teniendo en cuenta que participa el mítico Alfonso Vallés (Snake en el primer Metal GearSolid que vio la luz en Playstation).

STARFOX 64 3D-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Sergio Melero 12 | 10 | 2011