Es difícil hablar de uno de los videojuegos que este redactor más ha esperado desde el mismo año de la presentación. Como seguidor de la ciencia ficción uno se sentía (y se siente) abrumado por la enormidad de todo su complejo desarrollo. No hace falta mencionar los planetas que existen en No Man’s Sky, son tantos que nunca veremos ni una parte insignificante. Quintillones de planetas a nuestra disposición, un objetivo etéreo que conseguir –llegar al centro del universo y ver qué nos espera ahí- y mucha libertad para el jugador.

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Son los preceptos de un videojuego que ya ha pasado a la historia por su revolucionaria visión de la aventura espacial, por la forma en que se ha conseguido que cada planeta sea diferente y se sienta único. Todo ello ha sido gracias a un trabajo exhaustivo en materia de generación por procedimientos (no existen los planetas hasta que se visita por primera vez y al dejarlo vuelve a desaparecer de la fórmula matemática).

Tras la presentación en la VGX de 2013 un pequeño título de un estudio, Hello Games, se había convertido en uno de los más esperados del mundo, al nivel de las grandes producciones. Su estudio, que apenas tenía la experiencia de una propuesta arcade como Joe Danger, tenía entre manos algo que los usuarios veían como imposible. Pero ha sido posible, con multitud de aciertos y errores desde que hace tres años se presentara al público.

Mitos y errores de No Man’s Sky

Antes de ponernos a hablar del videojuego en sí tenemos que poner en perspectiva varias polémicas que han rodeado al videojuego. Desde su último retrase, que generó una ola de dudas en todos los usuarios sobre su buen acabado hasta la reciente puesta a la venta del título sin modo online tal y como se nos había prometido. Sean Murray, cabeza visible de Hello Games ha afirmado muchas cosas desde 2013: “Criaturas gigantes”, “la improbable pero posible colaboración con otro jugador”, “un ecosistema global”, etc.

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Parte de las miles de reseñas negativas en Steam son culpa de esas erróneas afirmaciones de un juego que está generando una expectación global. Pero los fallos de Murray (y también de Sony al contribuir a las muchas polémicas poniéndolo a la venta a precio completo) han acabado por dividir al público y a la prensa en la opinión que tienen de No Man’s Sky. Es un videojuego que por sí mismo está dirigido a un tipo muy concreto de jugadores y ni mucho menos al público de masas, con las últimas actuaciones de los responsables ese coto se ha reducido todavía más. Todos nos hemos sentido un poco estafados ante la realidad de ese universo persistente. No es tal y Sean Murray debía haber aclarado exactamente que la realidad del juego –una en la que actualmente dos jugadores no puedan compartir viaje, aunque sea por gusto y sin mecánicas cooperativas como tal- no se correspondía con lo anunciado en cada feria desde hace dos años.

Pese a todo, No Man’s Sky es una gran experiencia

Iniciamos nuestro viaje y apenas sabemos nada del universo que nos rodea. La primera hora es guiada y nos permitirá conseguir un elemento clave de la nave que nos permita, primero, salir del planeta y, segundo, saltar del sistema solar. Una vez consigamos estos accesorios el trabajo del jugador es repetir una y otra vez el mismo guion para ir desplazándonos a través de los sistemas. Recolectar recursos, rellenar nuestros equipos, mejorar nuestra nave y saltar del sistema. Luego lo mismo. Para completar (es una forma de hablar) de una manera más satisfactoria el videojuego mezclaremos nuestras obligaciones con aspectos derivados de éstos. Aprender palabras para conocer mejor le historia que nos rodea, comerciar con extraterrestres, catalogar fauna y flora y pegar algunos tiros a los centinelas más agresivos. Con todo ello entenderemos mejor la historia y podremos elegir en un momento dado si lo que queremos es seguir el camino del Atlas, motivo argumental del videojuego gracias a la interacción de piedras y elementos de cada planeta.

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El problema, y el acierto, es que el jugador que al que no le guste recolectar, craftear, pasear o jugar de manera sosegada estará muy lejos de las pretensiones de No Man’s Sky. El juego de Hello Games es una entrada abrumadora a una galaxia bella e inabarcable en la que tendremos que ser nosotros los que pongamos el ritmo a la partida. Es bien cierto que si el planeta en el que aterrizamos no resulta del todo emocionante (sea por la nula capacidad de crear peligros o generar recursos) pasemos una hora más bien aburrida. Dependemos de lo que nos ofrecen los planetas y también de su belleza, muchas veces relacionada con el primer aspecto. Lo dicho, un juego nicho que puede ser una gran experiencia a parte de los aficionados pero también resultará insulso a los seguidores que lo esperaban con ansias debido a las palabras de sus desarrolladores, que no acababan de mostrar lo que es realmente No Man’s Sky.

Aspectos técnicos de No Man’s Sky

En este apartado el juego de exploración espacial es una auténtica gozada. Una vez resueltos muchos de los problemas de lanzamiento con los parches 1.05 y 1.06, los de Hello Games por fin han lanzado al mundo un videojuego estable que puede ser jugado sin problemas (nota del análisis, no hemos tenido ningún problema de cuelgues en ningún momento de la partida).

El apartado artístico es sin duda el más cuidado de todo el videojuego. Esa pasión de Murray y los suyos por la ciencia ficción de los años cincuenta y sesenta se recoge en No Man’s Sky de manera llamativa. Los tonos del universo, los planetas, el diseño de las construcciones y de las naves, los alienígenas, etc. Todo brilla a un nivel artístico excelente. Es una gozada adentrarse en un planeta o en un nuevo sistema (único momento en el que el juego carga de manera prioritaria, sin dejar manejar al jugador durante unos segundos). Al estilo de ICO, Deus EX o Metro 2033, por poner unos ejemplos, el mimo y la dedicación de cada elección de color y forma están por encima del propio motor del juego. Sin duda es un videojuego que da gusto mirar.

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Pese a ello, el esqueleto sobre el que se mueve todo el aspecto artístico y estético no deja de ser un simple motor de juego que proporciona construcciones poligonales más bien básicas que en ocasiones se forman con brusquedad. No podemos decir que sea un mal aspecto dentro del conjunto del producto, pues no debemos olvidar el trabajo de generación y formación de escenarios que hay detrás. Pedir a un juego así la fuerza gráfica de Uncharted 4 o Quantum Break no tiene ningún sentido. En todo caso, el trabajo artístico brilla de tal forma que tapa casi todas las irregularidades de su motor gráfico. Nos olvidamos por completo del sambenito que se le ha estado otorgando, el de ‘parece un juego de PS2’ cuando atravesamos la atmósfera desde el especio y aterrizamos en un bello planeta. Lo cual es decir mucho.

La música es otro aspecto que debería estudiarse por sí solo. La banda inglesa 65daysofstatic ha creado una banda sonora original brillante y el trabajo de Paul Weir a la hora de ensamblar los sonidos dependiendo de la situación es perfecta. Al descubrir una especie realmente rara, al entrar o salir de un planeta, al conseguir una nueva nave. Existen momentos únicos en los que suena una música u otra, un sonido u otro de manera muy bien acompasada. Sin duda, otro elemento único y brillante en No Man’s Sky.

CONCLUSIONES

Como se ha mencionado anteriormente, No Man’s Sky es una ‘experiencia’. Una conjunción de momentos, estampas y sentimiento de pérdida ante ese ingente universo inabarcable. Nos deleitaremos ante puestas de sol, planetas, sistemas, colores, luces… Fuegos artificiales. Eso es No Man’s Sky. Un juego que puede ser disfrutado por usuarios que estén acostumbrados a los menús, que no temen tener un sistema de juego repetitivo y sosegado (lento). Un producto bello y único en la industria hoy en día, algo de mucho valor. Pero también es un videojuego que no ha acabado de sobrevivir a la expectación de los usuarios, a las chácharas grandilocuentes de Sean Murray.

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¿Es No Man’s Sky un buen videojuego? Sí. Notable en ciertos aspectos, sobresaliente en otros y deficiente en unos pocos. Es una experiencia jugable digna de ser jugada y que, dependiendo del jugador, acabe aburriendo a las dos horas, a las veinte o a las doscientas. O nunca, quién sabe. El juego de Hello Games es un ente vivo que ya está mejorando día a día con las actualizaciones, con las promesas de Murray de añadir fragatas de combate, un encuentro real con otro jugador, etc. Eso sí, si no puedes con los menús farragosos, los desarrollos lentos y repetitivos u odias recolectar elementos por los planetas, ni te acerques. Si no eres así, puede que te guste. La dualidad hecha videojuego. La contraposición de sensaciones. Eso es No Man’s Sky. Eso sí, nadie puede negar las agallas del equipo programador creando algo que nadie, ni las grandes empresas, se han atrevido a hacer.
Quizá en unos años lo estudiemos como el iniciador de un nuevo tipo de videojuego que, esperemos, veamos.

Lo mejor:

  • Estético y bello como pocos videojuegos.
  • Viajar.
  • La historia subyacente que nos guía por los sistemas.
  • La ‘sensación’ de estar sólo en un universo real.
  • Las naves y la tecnología.

Lo peor:

  • Los combates.
  • Excesiva recolección de recursos.
  • Menú mal planteado.
  • Lento y repetitivo.
  • No deja de ser un juego de minorías vendido como un blockbuster.
Adrián Hernán 29 | 08 | 2016