La serie Dragon Quest, franquicia primigenia del rol japonés que nació bebiendo del rol occidental, no se ha prodigado fuera de Asia y Estados Unidos hasta hace relativamente poco. Hasta el oasis que supuso Dragon Quest VIII en PS2 (y algunos títulos derivados en Game Boy antes) poco sabíamos en Europa de la obra magna de Enix. Eso sí, a partir de la octava entrega se han sucedido con más o menos asiduidad varios videojuegos de la franquicia hasta que hoy en día esperamos absolutamente todos los videojuegos derivados de la marca, sean entregas principales (con retraso), o subsagas: como la que nos ocupa, Heroes, Monsters y demás.

Captura de pantalla de Dragon Quest Builders

El anuncio de Builders tuvo una recepción algo fría. Minecraft domina el planeta con su particular sistema de juego, y parecía que Square-Enix se subía al tren de la moda sin pensárselo. Esa poca originalidad de cara al usuario no ha sido tal y hoy podemos decir que Builders es, sin ninguna duda, una de las mejores entregas de la historia reciente de la marca, incluyendo entregas principales. ¿Cómo? Añadiendo narración, trasfondo e historia; también capítulos y un tutorial del que deberían tomar nota todos los videojuegos. Ni tan siquiera nos enteramos que estamos en él. Se suceden misiones y cada vez aprendemos nuevas formas de crear objetos, de mejorar nuestro pueblo hasta que llega un momento en el que nos damos cuenta que han pasado cuatro horas como si nada. Y divirtiéndonos. Se cuentan con la palma de la mano los juegos de 2016 que tienen ese poder de atracción con el jugador, dentro y fuera del tutorial.

Minecraft se queda corto

No desmerecemos en absoluto el fenómeno que ha supuesto Minecraft y su influencia en otros títulos. Builders no existiría sin el trabajo de Mojang, pero como buenos artesanos, los japoneses han sabido fusionar, sin perder ni un ápice la esencia de la saga madre, Minecraft con Dragon Quest.

De esta manera Builders se nos presenta como un mundo vivo en el que cada acción es permanente. Sí, cada bloque que destruyamos en el entorno dejará marca, por lo que entra en juego un mensaje tangencial y que no es fruto de la casualidad: la preservación de la naturaleza de nuestro mundo.

Una partida en Dragon Quest Builders

Elegimos personaje, (apenas podemos escoger color de gorro, ojos y sexo) y empezamos sin apenas recordar nada, literalmente nos han enterrado vivos. Somos los únicos que tenemos el poder de construir en un mundo en el que los monstruos han desplazado a los humanos de la civilización, destrozando sus casas, sus ciudades y sus castillos.

De esta manera nos ofrecen las primeras pistas de que algo ha pasado en el universo en el que jugamos. La historia no es determinante, pero tranquiliza a los jugadores acostumbrados a necesitar un porqué a la hora de realizar acciones. Objetivamente debemos acabar con el mal que asola el mundo de los humanos, pero en realidad la sensación para el jugador es que lo verdaderamente importante es el camino, construir nuestra ciudad y ofrecer comodidades a nuestros vecinos. Ser un buen alcalde, presidente, rey y constructor. No somos héroes, como nos dicen al principio de la aventura, pero gracias a nosotros los ciudadanos viven tranquilamente. La labor de defender y crear una urbe es nuestro destino.

El poder de atracción de Builders una vez se empieza a jugar es enorme. Pasaremos las primeras horas como si fueran minutos. Y así sigue ocurriendo pasando la barrera de la primera docena de horas. La duración total de Builders puede llegar a las 50 horas fácilmente y un producto que de primeras parece “un juego de construcción más” se convierte en una experiencia muy personal en la que prima más el autoconvencimiento de querer hacer una buena ciudad que el derrotar al enemigo de turno.

Entre otras cosas comunes a los jugadores destaca que ni siquiera se nos pasará dejar dormir a un conciudadano en un mísero colchón de paja si tenemos la capacidad de hacerle una buena cama. Percibiremos como una aberración el no enmoquetar el suelo y que la única iluminación de nuestro pueblo sean simples antorchas… son simples ejemplos de cómo nos atrapa Builders y hace nuestro el deber de vivir mejor en ese mundo.

Protagonista de Dragon Quest Builders

La capacidad de construcción cambia nuestros hábitos de forma natural. Mejoramos la ciudad (no hay niveles para el personaje pero sí para nuestra fortificación) a medida que mejoramos como obrero. Y así avanzamos, casi sin darnos cuenta, en la historia principal. Recogiendo planos, hablando con personajes, construyendo y aumentando la población.

Además, Builders es muy bello

Las dos estéticas que nos chocaron en los vídeos de presentación, la superdeformed al estilo anime obra de Toriyama y la del mundo, que eran bloques y más bloques. Lo sorprendente es que la unión de estas dos visiones ha acabado resultando un acierto, despegándose de Minecraft y acercándose mucho más a la idiosincrasia germinal de Dragon Quest. En Builders vivimos las historias de los juegos principales, con la misma sensación agradable que cada videojuego canónico.

La belleza de personajes y enemigos es un dogma en la franquicia y los personajes de Toriyama siguen siendo carismáticos, también ayuda una soberbia traducción al castellano, por cierto. Los enemigos, ¿qué podemos decir? Son insuperables en diseño y ya se han convertido en marcas propias del género.

El escenario, nuestro mundo y nuestras construcciones se convierten en protagonistas de la aventura. De cerca podemos ver claramente los bloques, pero pulsando el botón del mapa (que nos enseña los alrededores desde una vista aérea) volvemos a los años 80, observando un mapa pixelperfect con profundidad, colorido, vivo y retro.

¡Crafting, combates y acción!

Quizá los más expertos y acostumbrados en el crafting no vean el de Builders como un ejemplo de profundidad. Y puede que tengan razón. Pese a ello, las opciones son cientos y acerca a jugadores de rol tradicional en general y Dragon Quest en particular a este estilo de juego. Es un crafting completo, pero que puede no ser del todo profundo para los más avezados en el tema. No es problema, pues el público general de Builders sigue siendo el mismo que jugaba a la octava entrega en PS2 o jugará a Final Fantasy XV en un mes. Una cosa queda clara, las opciones de personalización y creación de objetos no se nos va a quedar corta, lo aseguramos.

Dragon Quest Builders para PS4

Los combates son, probablemente, el único punto débil del videojuego. Nosotros no somos héroes, vale, pero se nos permite combatir y se nos presenta un estilo de juego demasiado simple, arcaico y falto de opciones. Pegar con un botón, no hay más. Apenas podremos esquivar los ataques enemigos si no es huyendo directamente con el stick analógico, algo que convierte las luchas en idas y venidas, conscientes de que nos darán algún golpe con toda seguridad, huyendo para curarnos y vuelta a empezar. Por lo menos tendremos, bien avanzado el juego, bombas que lanzar al estilo Bomberman y podremos realizar barricadas con pichos con las que acabar con muchos de ellos fácilmente. Es el único punto del videojuego que no llega al sobresaliente junto, quizás, a los escasos encargos de los personajes (o es que nos hemos quedado con tantas ganas de más que lo vemos como algo negativo).

No lo pienses. Si te apetece una gran aventura en la que sentirte como el mejor arquitecto del mundo mientras observas un universo bello, dale a esta droga (así es como varios jugadores han calificado a Builders en redes sociales), sin duda una benigna para el organismo.

Lo mejor

  • El aprendizaje constante.
  • El apartado visual y sonoro.
  • La construcción: directa, sencilla y, a la vez, profunda.
  • No es sólo un Minecraft.
  • El mayor vicio en meses.
  • De los mejores Dragon Quest en años.

Lo peor

  • Los combates.
  • Historia accesoria.
  • Aprenderse el control a la hora de construir (durante 5 minutos).
Adrián Hernán 31 | 10 | 2016