Wolfenstein: The New Order apuesta por un planteamiento clásico, de avance lineal con cámaras secretas por todos los niveles que nos invita a meter las narices en cada recoveco, con pasillos en forma de laberinto con varias alturas, con sistemas de vida y escudo propios de los shooters más añejos. El nuevo Wolfenstein estrena nueva generación pero lo hace al más puro estilo de títulos pasados de la franquicia y otros juegos de id Software como los míticos Doom o Quake.
Wolfenstein: The New Order - Análisis

Si los primeros Wolfenstein de los 80 se decantaron por el sigilo y más adelante la estrella fue la pólvora indiscriminada, Wolfenstein: The New Order presenta un título en el que jugador podrá elegir en todo momento la forma de juego que más convenga a la situación o que más le guste. El juego distingue cuatro perfiles, cada uno con sus habilidades en el apartado “Ventajas”, del que hablaremos más adelante. Encontramos sigilo, táctica, asalto y demolición, siendo sigilo la manera más discreta y silenciosa de acabar con el enemigo y demolición la más bestia. Con táctica elegimos un camino de tiros a la cabeza, de usar coberturas y armas pequeñas, mientras que asalto desbloqueará mejoras al utilizar dos armas al mismo tiempo, así como armas pesadas. ¿La más divertida? Cada una tiene su punto, pero es decisión del jugador buscar con la que más cómodo se encuentra. Eso sí, no puedes perderte el jugar a dos pistolas.

El punto más flojo son sus niveles de dificultad… A pesar de que presenta cinco diferentes, entre ellos cuatro de los que encontramos ya en Wolfenstein 3D (¿Puedo jugar papá?, No me hagas daño, ¡Atrévete!, ¡Soy muerte y destrucción!) y un quinto nivel de aparente “máxima” dificultad, Über, lo cierto es que la IA de los soldados nazis hace justicia a sus ideales. Y aunque las lluvias de balas pueden matarnos, no será por lo que se mueven nuestros enemigos para pillarnos por sorpresa. Lo mismo ocurre con la munición, no tienes que preocuparte por ahorrarla sea cual sea tu nivel elegido: los enemigos nos dejarán balas y cascos de armadura al morir y a lo largo del camino no faltan las cajas con munición.

Wolfenstein: The New Order - Análisis

En cualquier momento de la partida podemos pausar el juego y cambiar el nivel de dificultad, así que elegid sin miedo uno alto, que si estáis oxidados en este género, podéis cambiar fácilmente a otro nivel más bajo.  Para ayudarnos, además, tenemos indicadores de pantalla que en determinados momentos nos señalarán el camino a seguir, por si nos perdemos girando y girando esquinas que parecen interminables o subiendo pasarelas y escaleras.

Blazkowicz cuenta con un interesante árbol de habilidades por desbloquear. Para conseguir mejoras en cada uno de los estilos de juego sigue las instrucciones marcadas en el apartado “Ventajas” en cada una de las habilidades. Por ejemplo, si os interesa el modo sigilo, al emplearlo se irán desbloqueando acciones tan útiles como el lanzamiento de cuchillos, que ganaremos a base de muertes sigilosas.

Wolfenstein: The New Order - Análisis

El juego es difícil de comparar con los shooter en primera persona actuales, muy diferentes a este que arrastra un legado que ha abrazado con fuerza en esta entrega. Sin embargo, el estilo recuerda a juegos como Resistance y sus secuelas.

El sistema de vida también es de lo más clásico. Con puntos que solo se recuperan mediante botiquines que encontramos en nuestro camino. Si superamos el máximo, tendremos una sobrecarga y la acumularemos pero se irá descontando hasta llegar al máximo de nuevo. Además, contamos con armadura, también por números. 

 

ANÁLISIS DE WOLFENSTEIN: THE NEW ORDER – ÍNDICE

Rocío González en 20 | 05 | 2014