El hype de Watch Dogs ha sido su peor enemigo. Durante tanto tiempo se ha esperado tantísimo de este juego que las medias tintas gráficas y la poca originalidad en sus misiones le pasan grave factura, quedándose lejos del sobresaliente. Empecemos por su jugabilidad y los puntos fuertes y débiles del título dirigido por Jonathan Morin.

Watch Dogs
Watch Dogs es un sandbox en el que encontramos acción, conducción y puzles, y aunque en ocasiones estaremos obligados a no dejarnos ver y optar por el sigilo, el modo de juego podremos elegirlo en la mayoría de casos. Para decidir la mejor estrategia contamos con dos aliados: un mapa en el que tenemos indicada la posición de cada uno de los enemigos y el poder movernos por las cámaras de seguridad para ver de cerca a qué nos enfrentamos y así calcular nuestras opciones.

Chicago: de calle en calle, de cámara en cámara

El juego pone a nuestra disposición una ciudad llena de vida que podemos recorrer a pie, en coche o incluso en tren. Las posibilidades para interactuar con ella se multiplican gracias a nuestro teléfono móvil, herramienta fundamental en la aventura. A través del mismo podemos hackear el teléfono de los transeúntes para robarles dinero, descubrir sus secretos, buscar sospechosos o identificar personas de interés; también podemos cambiar los semáforos, subir bolardos de la carretera, elevar puentes, parar trenes, interceptar llamadas a la policía, introducirnos en las cámaras de seguridad de la ciudad, apagar alarmas, controlar sistemas a control remoto…

Watch Dogs
Para nuestra fortuna, Chicago es una ciudad donde el ctOS, un potente sistema informático, mantiene toda la ciudad conectada y espía a todos sus ciudadanos, de esta manera, al hackear en este servicio, accederemos a todo este tipo de información y podremos hacer cosas tan increíbles como las que hemos enumerado.

Todo esto es divertido y si hacemos buenas elecciones en nuestro árbol de habilidades podemos tener un gran control sobre todas ellas.

Elemento diferenciador: hackear

Buscar sospechosos y acabar con ellos, colarnos en lugares de interés, entregar coches en puntos concretos de la ciudad sin ser cazados por la policía o ser capaces de huir de esta, son algunas de las cosas que haremos en el juego. Aunque no parecen diferentes (ni lo son) de otros como GTA o Sleeping Dogs, añaden un diferenciador muy atractivo: el poder de hackear.

El juego cuenta con un completo árbol de habilidades fundamental para avanzar en la trama y personalizar nuestra experiencia. Hay cuatro tipos: hackear, combate, creador de objetos y conducir. Cómo hagamos el reparto de los puntos que obtengamos determinará cómo afrontaremos las situaciones a través de las misiones. Sin embargo, cambiar de cámara en cámara buscando el objetivo, perseguir el coche de un delincuente o rastrear personas por la calle hasta dar con la indicada, puede volverse monótono y repetitivo al cabo de un rato.

La trama no es de las más elaboradas que podamos encontrarnos, pero es correcta y aunque no sorprende en su desarrollo es capaz de motivarnos para seguir adelante. La campaña (y además con este título encontraremos en el mapa las misiones principales de la historia) nos durará fácilmente unas 20 horas (algo más pues será difícil evitar meternos en refriegas con la policía o no recorrer la ciudad en coche cambiando los semáforos por el simple placer de hacerlo), pero la Chicago de Watch Dogs es tan grande que las misiones secundarias nos darán para mucho, mucho más. El juego se divide en seis actos con varias misiones y en todo momento podremos controlar el porcentaje completado consultando ‘Progreso’ a través del teléfono móvil.

No solo eso, el menú del móvil nos servirá para ponernos en contacto con el gracioso Jordi Chin y pedir coches, acceder al centro online para buscar misiones de reputación, a las canciones que hemos cazado por la calle o la información de los city spots.

ANÁLISIS DE WATCH DOGS – ÍNDICE

Rocío González en 29 | 05 | 2014