vandal hearts analisis
Todo vuelve. Es un hecho. Ya lo decía Nietzsche, con aquella teoría del Eterno Retorno. El ejemplo más claro son las modas. Podemos comprobar como todo se resume a ciclos, y que lo que se llevaba hace un par de décadas quizá vuelva a estar de moda dentro de dos años (y no, no es una excusa válida para que aún guardes esos horribles pantalones de campana). Tampoco el cine se salva, y últimamente hemos comprobado cómo se hacen remakes y continuaciones de sagas de hace años, que ya creíamos bien acomodadas en el olvido.

Visto este panorama, no es de extrañar la salida de este nuevo Vandal Hearts, saga que dio a luz a su último retoño allá por 1999, año en el que, por extraño que nos parezca ahora que estamos tan acostumbrados, no existían aún cosas como la alta definición o el juego online en consolas. Y, paradójicamente, es uno de estos avances el que nos permite disfrutar del título: la distribución online, ya que Vandal Hearts solo está disponible mediante XBLA y PSN. La pregunta es, después de tanto tiempo, ¿qué tal se adaptará la saga a esta nueva época? Veámoslo.

DIFÍCIL DE ENCONTRAR

vandal hearts flames of judment xbox 360
Vandal Hearts pertenece al poco prolífico género de los SRPG’s (No, esa “S” no es ninguna errata, sino que viene a significar “Strategy”). Unido a lo demás, “Strategy Role Playing Game”, o lo que es lo mismo, Juego de rol táctico. Esta mezcla de géneros viene a ser algo así como una partida de ajedrez, solo que con piezas más interesantes que los peones y los caballos; me explico. Todo está centrado en las batallas. Y cuando digo todo, es todo. Disponemos de un mapa que hará las veces de selector de niveles. Estos niveles nos llevan a lo largo de una senda, siguiendo con la trama del juego, que nos hará pasar por distintos puntos, a saber, ciudades, cuevas y parajes varios. Pues bien, cada uno de estos puntos representa, la mayoría de las veces, una batalla.

Estas batallas se llevan a cabo sobre un tablero ficticio, que divide el escenario a modo de cuadrícula. Nuestros personajes, al igual que los enemigos, estarán dispuestos sobre este tablero. Ahora la cosa se divide en turnos. Dentro de un turno, habrá un orden de intervención para cada personaje. Esto es, cuando el primer personaje termine de hacer lo que tenga que hacer, el turno se pasará al segundo, y así hasta pasar por todos, momento en el que el foco de la acción volverá de nuevo al primero de la lista, en un nuevo ejemplo de lo que comentábamos al principio sobre el Eterno Retorno. Esto se repetirá una y otra vez hasta que cumplamos el objetivo asignado (la mayoría de las veces será eliminar al rival) o seamos derrotados.

En un turno, un personaje puede moverse una determinada cantidad de casillas dentro del tablero, para después atacar a un rival, lanzar un hechizo o simplemente esperar, todo esto afectado por el tablero, es decir, que solo podrá atacar cuerpo a cuerpo a enemigos en casillas adyacentes, o lanzar hechizos con un determinado alcance de casillas.

EL GRAN CAMBIO

vandal hearts flames of judment ps3
Dicho esto, Vandal Hearts: Flames of Judgment, al igual que sus antecesores, es un SRPG de corte clásico, o sea, que respeta a la perfección todo lo dicho arriba. Sin embargo, hay un apartado que puede mosquear a los más acérrimos seguidores de las anteriores entregas, y no es otro que el cambio de estilo visual que se le ha dado a la saga. Ojo, gráficamente, después de diez años, la evolución era lógica. Pero no me refiero a eso. Mientras que los dos predecesores optaron por un estilo realista, con épicos personajes como los de cualquier juego de rol “serio”, esta entrega se desmarca en ese apartado. Esta vez todo se ha enfocado desde un punto de vista más “caricaturizado”. Así, encontramos que personajes y enemigos parecen sacados de cualquier episodio de una serie de Disney Channel, lo cual le da al juego cierto aspecto infantil. Nada más lejos de la realidad, ya que en cuanto eliminemos a nuestro primer enemigo y veamos la sangre emanar como si de un géiser se tratase nos quedará claro que, de infantil, poco.

En cuanto a los gráficos, nada que destaque, pero sí que cumplen con creces. Las batallas se desarrollan en entornos bastante distintos unos de otros, y la mayoría de ellos bien ambientados, con la pega de que en los bordes del tablero se corta bruscamente el terreno y aparece el vacío, con lo que al final da la sensación de que estamos jugando sobre un cubo de tierra. El detalle de personajes y enemigos es acertado, dentro de este estilo “infantil” en el que nos encontramos. Eso sí, los vídeos, que mantienen este estilo, son bastante regulares. Suerte que duran poco.

Hablando del apartado sonoro, es bastante bueno, y contamos con una banda sonora totalmente acorde con la atmósfera del juego, que nos acompañará en todo momento y que nos hará mas amena la experiencia. Los efectos de sonido también son acertados, así como las frases que sueltan nuestros personajes de vez en cuando (en perfecto inglés, ya que el juego viene traducido pero no doblado).

DAME TURNO Y CAMBIARÉ EL MUNDO

Como hemos dicho antes, todo se reduce a las batallas. La historia nos guiará a lo largo del mundo del juego, de escenario en escenario. Eventualmente también encontraremos algún pueblo en el que podremos comprar nuevo equipo o simplemente pasarnos por la taberna para hablar con los ocupantes de la misma, todo esto mediante una serie de menús. Lo bueno es que el mapa no es unidireccional, y podremos volver sobre nuestros pasos en cualquier momento para ir a algún pueblo y adquirir algo, o bien repetir alguna batalla para acumular experiencia. También hay que destacar que, en ciertos puntos de la historia, se nos pedirá que tomemos alguna decisión, que afectarán a que lleguemos a un final u otro de la misma.
vandal hearts gameplayvandal hearts psn
En cuanto a la experiencia, el juego se aleja de la clásica tendencia de incluir niveles a nuestros personajes. En lugar de eso, se ha optado por la solución que ya se empleó en juegos como Dungeon Siege, y es que seremos mejores en lo que más usemos. Es decir, que si queremos que uno de nuestros personajes sea bueno con la espada, lo que tenemos que hacer es obligarlo a usar la espada. Cuanto más la use, más subirán sus atributos en esa disciplina. Como nos decían siempre nuestros profesores de matemáticas, a hacer ecuaciones se aprende haciendo ecuaciones. Esto le da un aire táctico interesante al juego, y es que tendremos que gestionar nuestros personajes para asegurarnos que tenemos especialistas en cada área, y no un grupo de Maestros Liendres (ya sabéis, esos que de todo saben pero de nada entienden).

Ya en el campo de batalla, encontraremos que nuestros personajes tienen dos armas. Esto nos permite hacer combinaciones interesantes, como tener una cuerpo a cuerpo y otra a distancia. Además, hay ciertas armas, como el martillo, que pueden hacer daño a varios personajes al mismo tiempo. En el caso concreto del martillo, dañará a todos los que estén alrededor de nuestro personaje, aliados incluidos, por lo que hay que usarlo con cabeza.

Después está la magia, que se divide en cuatro subapartados: daño, maldición, curación y aumento. El primero congrega a los hechizos que dañan al rival, el segundo reduce habilidades enemigas, el tercero sana a los aliados y el cuarto potencia habilidades de los compañeros. Si no sabemos bien qué efecto tiene determinado hechizo, el juego nos da una explicación mediante un botón antes de usarlo.

Se agradece también que no todos los escenarios se limiten a eliminar al enemigo, sino que los objetivos son variados. Así, además de las típicas misiones de aniquilar al rival, encontraremos otras en las que tenemos que resistir cierto tiempo o una, bastante interesante, en la que tendremos que hacer que nuestros personajes escapen uno a uno en una vagoneta. ¿El problema? Que la vagoneta tarda un turno en ir y otro en volver, con lo que mientras tanto tendremos que defendernos de las hordas enemigas. Claro está, hay que decidir cuáles de nuestros personajes son más prescindibles, haciendo que ellos huyan primero y quedándonos a combatir hasta el final con los que consideremos más vitales.
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ANÁLISIS DE VANDAL HEARTS: FLAMES OF JUDMENT – ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis

PÁGINA 2 – Conclusiones

Javier Pastor 11 | 02 | 2010