MECÁNICA INUSUAL Y BRILLANTE

Como buen juego de rol de acción, Transistor basa buena parte de su mecánica y su jugabilidad en las batallas. Son básicas en el transcurso del videojuego y a su vez, parte de la calidad del mismo. En el avance casi lineal del juego nos topamos con numerosas encerronas en las que tendremos que eliminar a robots enemigos –de una factura estética impecable-.

Transistor

En Transistor tenemos cuatro acciones que asignamos a cada botón principal del pad y podremos atacar en tiempo real, o pausar la acción –un estilo Splinter Cell: Conviction con mayor carga estratégica-. Red realizará los movimientos que preseleccionamos en una pantalla estática mientras el medidor de energía se reduce. Podremos atacar varias veces y huir o por el contrario realizar dos ataques más poderosos que gastarán más.

La estrategia dependerá de nosotros y de la ferocidad de los enemigos, unos robots que aumentarán su poder en la segunda partida que será el estado natural del juego. Esperaremos a que se recargue de nuevo la barra para poder atacar de nuevo y aprovecharemos para volver a atacar en una mecánica rica en matices y en posibilidades estratégicas, muchas más que juegos con los que comparte género.

Además, los beneficios al subir de nivel son reales y prácticos. Podremos utilizar una serie de habilidades que se pueden unir entre sí, sin distinciones. De esa forma se multiplican las posibilidades exponencialmente. Si una habilidad, lanzar un rayo poderoso, se une con la de convertir los enemigos por un tiempo limitado a nuestro favor, tendremos un rayo que convierte enemigos en amigos. Así se puede hacer con todas las restantes que son un derroche de personalidad y buen hacer. Además, en Transistor no moriremos de manera usual. Perderemos una habilidad por cada muerte de Red, incapacitando al personaje de manera gradual.

 

REJUGABILIDAD Y TEDIO

Transistor tiene una primera partida de unas cinco horas de duración. No es un juego excesivamente largo, pero su potencial jugable despega en la segunda partida. Es en ella cuando mantenemos nuestras habilidades y poderes desde el principio.
Transistor

Los enemigos se sitúan a nuestra par, por lo que el primer enemigo de la segunda partida es más poderoso que el último de la primera. Esto tiene dos lecturas. Una, la de la rejugabilidad, es positiva ya que alarga la duración del título. La negativa radica en el posible tedio de haber acabado la primera partida, saber el final y comprobar que no existe ninguna novedad más allá de unas batallas más difíciles y espectaculares. Para finalizar, existen nuevos extras como pruebas de velocidad y de habilidad que aumentan el desafío de un juego fácil en la primera partida.

 

APARTADO SONORO

Mención aparte recibe el apartado sonoro de Transistor. Las melodías de Darren Korb, ya presente en Bastion, y la voz de Ashley Barret, confieren a Transistor de personalidad y lo acercan a la genialidad sonora. La música te introduce en el universo scifi de Cloudbank sin ataduras ni grilletes, una oda a la inmersión jugable por medio del sonido y la música. Vale la pena escuchar la banda sonora al margen, aunque su naturaleza implica deleitarse con ella mientras jugamos. Sin duda el mejor apartado sonoro del año y uno de los más impresionantes y absorbentes de los últimos años, justo desde el 2011, fecha de lanzamiento de Bastion.

 

CONCLUSIONES

Transistor es amor por la estética ciberpunk y por la belleza plástica, blanca y limpia. Su apartado sonoro y gráfico es perfecto y no se les puede achacar ningún pero, tan sólo disfrutar. Los combates son dinámicos, interesantes e innovadores y su historia, un cúmulo de interrogantes que se abren paso poco a poco.

Transistor

No es una historia especialmente original, pero su narrativa y la forma de desgranarla nos atrapan irremediablemente. Su punto negativo radica en la escasa duración y la obligatoriedad de una segunda partida para que Transistor se convierta en un desafío mayor, pues nos ha parecido algo sencillo durante más de la mitad de la aventura, algo que desbarata la infinidad de opciones de personalización de habilidades y su propuesta jugable.

LO MEJOR:

  • Su apartado artístico, impresionante.
  • Su música, no vas a escuchar nada más absorbente y bello en meses.
  • Su propuesta jugable y la mecánica de batalla, entre los turnos y el tiempo real.
  • El narrador, o sea, Transistor.

LO PEOR:

  • La escasa dificultad de la primera partida. Mucha gente no jugará la segunda partida, la realmente imprescindible para disfrutar del sistema de batalla.
  • Que Darren Korb y Ashley Barret no tengan diez proyectos conjuntos por año.
  • Que probablemente no sea entendido –ni comprado- por las grandes masas.

 

ANÁLISIS DE TRANSISTOR – ÍNDICE

Adrián Hernán 22 | 05 | 2014