Como cada verano, los amantes del ciclismo y los videojuegos están de enhorabuena, pues Cyanide lanza sus juegos referentes a la temporada 2011. Hoy analizaremos Le Tour de France, el monográfico sobre la carrera ciclista más mediática del mundo.

Corría el año 2000 cuando los profesionales de Cyanide se propusieron la meta de llenar un vacío importante en el universo de los videojuegos deportivos: el ciclismo. Había algunos precedentes pero de baja calidad y pobres prestaciones, cuando comenzaron a emerger juegos como el Laurent Jalabert o la célebre primera edición del Cycling Manager, en el año 2001. Ésta permitía dirigir los designios de un equipo ciclista profesional durante toda una temporada, controlando las finanzas, el entrenamiento de los deportistas y, lo que era mejor, disputar todas las carreras del calendario ciclista controlando a tus propios corredores. Cycling manager se convirtió en “el juego” de todos los amantes de este deporte y fue perfeccionándose año tras año en gráficos, jugabilidad y realismo. Pero no sería hasta el año 2008 cuando la gente de Cyanide se propuso dar un paso más, crear un videojuego monográfico sobre la mejor carrera de tres semanas del mundo, el Tour de Francia. A principios del mes de julio, y coincidiendo con el inicio de la “Grand Boucle”, llegaba a las tiendas Le Tour de France 2011.

DEL PASSAGE DE GOIS A PARÍS

Desde el momento en que introducimos Le Tour de France en nuestra consola, la música, las imágenes vertiginosas de los mejores ciclistas del mundo y el recorrido sinuoso por lo largo y ancho del país galo, nos transportan directamente a la emoción de la mejor carrera del mundo. El objetivo del juego es claro y de ahí su falta de opciones: disputar el Tour de Francia, no existen niveles de dificultad, sólo 200 corredores.

El jugador tendrá la opción de escoger el equipo que más le apetezca de entre los veintidós que componen la nómina de la ronda francesa. Cuidado, porque la elección será crucial para el desarrollo del juego y su dificultad. Si un jugador elije equipos potentes como el Leopard Treck, el Saxo Bank Sungard o el RadioShack, se encontrará con un juego más sencillo a la hora de conseguir etapas o un buen puesto en la general con corredores como Andy Shleck, Alberto Contador o Levi Leipheimer. Sin embargo, si optamos por equipos como Saur, Europcar o el FDJ, será realmente difícil optar al podium de los Campos Elíseos y la emoción estará en saber seleccionar la etapa correcta y fajarte con el pelotón para obtener una bonita victoria.

Una vez hecha la elección del equipo, el jugador tiene la opción de seleccionar a seis ciclistas de toda la plantilla que serán aquellos que, cada etapa, podrá escoger para manejarlos individualmente. Quizás el primer “pero” del juego está aquí, pues los equipos ciclistas que participan en el Tour están compuestos de nueve hombres y nosotros únicamente podremos disponer de seis. Las opciones del juego quedan reducidas, pues, a seleccionar al principio de cada etapa cuál es el ciclista al que queremos controlar, mientras el resto del equipo está a nuestra disposición para que les demos las instrucciones pertinentes, aunque serán manejados por la propia consola.

Será muy importante entonces la elección del ciclista adecuado según nuestros objetivos en cada una de las 21 etapas de la carrera. Por ejemplo, si elegimos a un escalador como Robert Gesink para una etapa llana y que probablemente se resuelva al sprint, prácticamente no tendremos opciones. Lo mismo ocurrirá si tomamos el mando de un sprinter como Cavendish para una etapa de alta montaña, nos quedaremos sin oportunidad de brillar en el momento en que se empine la carretera.

ESCAPADAS, SPRINTS Y MEMORABLES ESCALADAS

Le Tour de France 2011, al contrario de lo que ocurre con la saga Cycling Manager, no nos propone un juego desde el punto de vista del director deportivo, que cuenta con toda su “squadra” y la mueve en función de la carrera, si no que nos invita a vivir la experiencia de un corredor, desde el mismísimo asfalto y con todos los problemas y emociones de una gran carrera ciclista.

Desde el instante en que se da el banderazo de salida a la etapa, controlaremos todos los movimientos de nuestro corredor en el seno del pelotón. A la izquierda de la pantalla contamos con una barra de energía para controlar el desgaste del ciclista y su ritmo cardíaco. En todo momento debemos controlar con los botones del mando el esfuerzo del corredor para que se adapte al momento de la etapa y las circunstancias. Una novedad interesante respecto al clásico Pro Cycling Manager es la barra indicadora de peligrosidad, pues hay momentos de la carrera en los que nos enfrentamos a vertiginosos descensos y curvas cerradas en las que deberemos ser hábiles controlando nuestra trazada y usando el freno adecuadamente, o acabaremos con los huesos en el asfalto.

Por otra parte, en el ángulo superior izquierdo de la pantalla observaremos un indicador con la velocidad del viento y su dirección. Es realmente importante controlar este factor de la carrera, pues un fuerte viento lateral podrá provocar los temidos abanicos en el pelotón y dejar a nuestro jefe de filas cortado en un grupo, si no estamos atentos y bien posicionados en carrera. En el caso de enfrentarnos a un fuerte viento de cara, las escapadas serán más complicadas y nuestro ciclista se desfondará rápidamente debido al esfuerzo extra que supone rodar en esas condiciones.

Los condicionantes del viento nos llevan a un punto crucial en el juego: el control de nuestro equipo. Siempre será más llevadero para el ciclista estar protegido del viento por sus compañeros o ir a rueda mientras se marca un ritmo exigente que seleccione la carrera. Esto lo obtendremos haciendo uso de un elemento crucial para entender el ciclismo moderno: el pinganillo. Gracias a la conexión directa con el coche, podemos estar en contacto con nuestros compañeros de equipo, preguntarles como se encuentran y darles las instrucciones pertinentes. Por ejemplo, estamos al comienzo de una dura etapa y varios corredores intentan formar la escapada del día. Será interesante que mandemos a uno de los nuestro por delante para controlar la carrera. Esto se consigue indicándole al corredor idóneo que ataque y se una a los fugados.

El contacto con el coche a través del pinganillo es una de las claves del juego y que le dota de realismo, pues el corredor que está en el pelotón no sabe como se está desarrollando la carrera por delante, ni el fugado sabe si el grupo se ha organizado por detrás para cogerle o tiene ventaja suficiente y puede dosificar sus fuerzas. Resulta imprescindible ir pidiendo referencias al director de equipo, que desde el coche nos irá informando de cómo van las cosas. También existe otra forma realista de controlar la carrera, que es el clásico movimiento de girar el cuello para ver quien viene en el grupo. Esto es interesante cuando vas en un grupo pequeño, o subiendo un gran puerto y aprovechas las curvas para ver como viene la carrera por detrás. Pero cuidado, si abusamos del movimiento de cabeza podemos despistarnos en una curva o chocarnos contra un espectador de los que anima en la cuneta y nos iremos al suelo.

Pero para ganar el Tour de Francia no sólo basta con controlar bien a nuestro equipo, pues en ocasiones la carrera puede volverse adversa con una escapada peligrosa en la que no está nuestro líder. Será el momento de recurrir a las alianzas con otros equipos, que nos ayudarán con los relevos del pelotón para alcanzar a los fugados. Aquí nuevamente el pinganillo es fundamental, pues será a través de éste y de nuestro director, como nos pondremos en contacto con el resto de equipos para fraguar nuestra estrategia. Este es un punto nuevamente muy realista del juego, pues este tipo de circunstancias son habituales en una gran carrera ciclista. Además, las alianzas no sólo se dan en el pelotón, pues es posible que vayamos escapados con nuestro líder y con otro gran corredor en una etapa importante y que a ambos nos convenga un pacto: tú me das relevos, yo te dejo ganar la etapa y yo me visto de amarillo. Una escena que hemos visto infinidad de veces en el ciclismo, como en el célebre Tour de 1991 cuando, camino de Val Louron, Miguel Indurain y Claudio Chiapuci pusieron la carrera patas a arriba con una alianza que terminó con el italiano venciendo la etapa y con el español vistiendo de amarillo por primera vez.

TOUR DE FRANCE -ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y jugabilidad.

PÁGINA 2 – Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Carlos Aragüez 11 | 08 | 2011