Tiger Woods PGA Tour 12: The Masters sigue con tanta fidelidad los pasos de esta figura del golf que resulta sorprendente que el jugador no acabe celebrando sus metas en camas ajenas. Quizás el celibato virtual se debe a que la entrega anual de la franquicia también rinde homenaje a The Masters, el legendario torneo. Cuando el usuario no está esforzándose por conseguir la preciada chaqueta verde, está emulando literalmente las mejores partidas de los maestros anteriores, o batiendo los altísimos records de Tiger Woods en el circuito de Augusta. Los reincidentes no encontrarán nada nuevo en el ámbito jugable, pero la firme presencia del campeonato en todos y cada uno de los modos inspira al personal a entrar en un espíritu de auto-superación inusitado.

Tiger Woods 12 no tarda demasiado en revelar sus intenciones: la secuencia cinematográfica introductoria es una oda para nada sutil a The Masters. El mismísimo prólogo invita al usuario a ponerse en las suelas de Tiger Woods momentos antes de su consolidación en el torneo; una efectiva forma de poner el caramelo en la boca del infante durante unas milésimas de segundo antes de lanzarlo lejos, muy muy lejos. Si el usuario no entiende la indirecta cuando compruebe que el modo profesión ha pasado a llamarse “Camino hacia los Masters”, es que tiene un problema.

MASTERS DEL UNIVERSO… DEL GOLF

“Camino hacia los Masters” amplia la ruta de entregas anteriores -empezar en torneos amateur hasta llegar al PGA Tour- y añade el difícil objetivo de ganarse una invitación al torneo. Puede parecer una mera expansión, pero comparado con las recientes entregas, el modo gana enteros porque ofrece un hito concreto, un sueño a cumplir, en lugar de un anti climático ascenso hacia la ambigüedad profesional.

Dos guindas acompañan al pastel principal. “Master Moments” es una serie de nueve retos que ofrecen la oportunidad de encarnar a leyendas de pasadas ediciones del campeonato e intentar repetir sus logros. La nostalgia abarca el amplio periodo 1935-2010 e incluye desde el eagle de Jack Nicklaus en dos birdies en 1986, el eagle de Arnold Palmer en 1958 y los siete increíbles birdies seguidos de Tiger Woods en 2005. Mientras que la mayoría se sentirá orgullosa al igualar a una figura del deporte, otros se atreverán a superarles con acrobacias golfistas aún más difíciles.

Finalmente, “Tiger at the Masters” no explica lo que pasaría si un tigre rondase suelto por el torneo, sino que recrea las cuatro victorias de Tiger Woods en el torneo. Mantener el ritmo y no cometer ningún error son dos grandes retos que realzan todavía más los hitos de esta figura legendaria.

EL CADDIE, ESE GRAN APOYO MORAL

Los controles se han puesto la chaqueta verde a medias, reformulando algunos aspectos y dejando intactos otros. El swing con el stick analógico sigue intacto, así como la facilidad con la que el aspirante a maestro podrá enviar su pelota a puntos distantes y concretos del circuito. No obstante, cuanto más cerca se esté del agujero, mayor será la pericia necesaria para dar un golpe preciso. Por suerte, las prácticas ilimitadas tampoco han desaparecido.

La versión para PlayStation 3 de Tiger Woods PGA Tour 12: The Masters incluye compatibilidad con PS Move. El periférico funciona, pero su actuación no desprenderá bises del público. En los tiros generales, PlayStation Move destaca porque permite al jugador imitar literalmente los rápidos y bruscos embistes de Tiger Woods cuando sujeta su fuerte palo entre sus piernas, pero los momentos finales requieren una precisión quirúrgica. Aún así, si el control es un punto clave para decidir entre Tiger Woods 12 de PS3 o de Xbox 360, la exclusividad de Sony es razón más que justificada para su compra.

Los caddies se consolidan al fin como los proveedores de apoyo moral del golfista, ofreciendo algo más que sus hombros o recomendaciones automáticas e injustificadas. Ahora el compañero resume a la perfección y de forma oral cada reto, contextualizando su par de sugerencias que normalmente abarcan todo el espectro de posibilidades: alcanzar agresivamente el hoyo cueste lo que cueste o ser lento pero seguro. Teniendo en cuenta que este deporte no ofrece precisamente el abanico más variado de posibilidades, sorprende tanto la cantidad de respuestas del sicario como su capacidad para adaptarse a los progresivos retos.

Que en momentos decisivos, como las primeras rondas en la Augusta National, el caddie se limite a soltar un “estás sólo para este golpe” -sólo le falta silbar de forma disimulada, o que de tanto en cuando sus consejos rocen lo absurdo, puede significar que o bien EA no quería que el golfista estuviese acompañado por la perfección personificada o bien un error en la programación de la IA se ha convertido indirectamente en un acierto. Al fin y al cabo, si el jugador siente que la mayor parte de las victorias no son mérito propio, se desilusionará ante un ascenso profesional en modo automático.

MISMO CIRCUITO, CON ALGUNOS HOYOS NUEVOS

A parte de los elementos mencionados, Road to the Masters utiliza la misma estructura que la anterior entrega de la franquicia. El modo profesión mantiene los elementos de rol: el jugador crea a su propio golfista y consigue puntos de experiencia tras completar retos o eventos. Éstos se invierten en las habilidades del usuario -precisión, fuerza, dominio con los palos…- hasta convertirlo en un héroe deportista único. Paralelamente, será necesario ganarse el favor de patrocinadores -cumpliendo sus deseos fetichistas- para conseguir mejor equipo, prestigio y acceso a campeonatos de mayor nivel. En esta ocasión se produce el colmo de los colmos: tener que pagar a quien en teoría debería apoquinar la pasta. Más adelante se hablará de este apartado.

En total hay 16 circuitos disponibles, incluyendo los reincidentes St. Andrews y Pebble Beach y recién llegados como el esperado Augusta National. Evidentemente, los que han recibido más mimos son los nuevos; destaca especialmente el tratamiento cromático de la hierba para adaptarse a los apodos que reciben ciertas pistas inéditas -como el tranquilizador hoyo denominado Golden Bell. La recreación meticulosa de golfistas profesionales como Tiger, Jim Furyk o Rhys Davies, y la presencia de comentaristas de renombre -véase Jim Nantz, de la CBS- ensalzan la verosimilitud del título.

TIGER WOODS PGA TOUR 12: THE MASTERS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Daniel Cáceres 26 | 05 | 2011