COMO BATMAN PERO EN BRUJO

El sistema de combate también se adapta a la filosofía de los brujos. Geralt ha sobrevivido a numerosas batallas en desigualdad no porque utilice sus espadas -la de acero para hombres, la de hierro para monstruos- al tuntún, sino porque es un maestro en la gestión grupal. El jugador tiene a su disposición las armas básicas, cinco tipos de magia, movimientos evasivos, bloqueos y trampas como bombas o cuchillos; o aprende a acudir regularmente al menú de acceso rápido -donde la acción no se detendrá, sino que continuará a cámara lenta- para elegir las herramientas adecuadas para vencer a la muchedumbre rival, o la esterilidad será el menor de sus problemas.

La alquimia es otro elemento indispensable si se quiere conseguir la victoria. Los escenarios y los monstruos están repletos de ingredientes que, combinados entre sí, crean pociones que potencian ciertos aspectos del protagonista. Si éste debe hacer frente a una harpía, puede buscar libros o saber popular que le expliquen los puntos débiles de la criatura, consultar a herboristas para comprarles las fórmulas adecuadas y presentarse a la batalla preparado para regresar con una cabeza ajena en su inventario. El hecho de que Geralt no pueda “medicarse” durante los duelos acrecenta la sensación de que los logros se obtienen gracias a la preparación metódica, a la suspicacia y al trabajo de campo.

El problema principal es que dicho modus operandi no queda aclarado en el ambiguo tutorial, que se produce durante el frenético prólogo. Hasta que el jugador entiende que The Witcher 2 no es un aporrea-botones cualquiera, la curva de aprendizaje es literalmente vertical, y la desesperación suele venir acompañada por el abandono. En el último tercio de la aventura ocurre todo lo contrario: los combates se tornan tan fáciles gracias a la sabia explotación por parte del usuario del sistema de habilidades que será necesario subir manualmente la dificultad, cuando es la desarrolladora la que debería haberlo hecho artificialmente de antemano.

La naturaleza sexual de Geralt lo convierte inevitablemente en un imán para las mujeres. En lugar de recurrir a la criticable objetivización del cuerpo femenino que fueron las cartas de conquista coleccionables de la entrega anterior, en esta ocasión los affaires son más escasos pero memorables, incluso hay una búsqueda secundaria que engaña al Casanova reincidente con la promesa de compartir cama con un bombón con truco.

Otro de los motivos por los que el sexo está dosificado en The Witcher 2 es porque es una aventura más corta que la anterior. Un prólogo y tres actos pueden saber a poco -especialmente cuando la última parte es un epílogo encubierto- pero sus 30 horas de duración son un desfile de escenas impresionantes y variadas que suben el listón de lo que un título de fantasía debe ofrecer. Por no olvidar que la forma con la que las decisiones -tanto dialécticas como pragmáticas- afectan a los Reinos del Norte propician múltiples partidas.

El número de misiones secundarias también se ha reducido considerablemente para preservar la calidad de las mismas. Aunque muchas empiezan con un falso pretexto fetiche por parte del cliente -“elimina a X monstruo”, por ejemplo- todas tienen su giro de tuerca particular y su incidencia inesperada en la trama principal. Asimismo, CD Projekt ha prometido que los contenidos descargables venideros serán gratuitos, empezando por “Problemas con los trolls”, una excelente anécdota opcional.

DEDICACIÓN A SEGUIR

En este sentido, la dedicación por parte de la desarrolladora hacia sus usuarios es cuanto menos un modelo a seguir. La edición estándar de The Witcher 2 contiene la guía del mismo, la banda sonora, un DVD de cómo se hizo, dos troquelados y objetos relacionados con la historia -una moneda de la banda de asesinos y un panfleto explicando por qué el rey Foltest se merece morir-; todo por 50 euros, cuando “las versiones de coleccionista” de otros juegos pueden incluir menos contenido y costar muchísimo más.

Tampoco se debe olvidar que un usuario de PC por regla general quiere gráficos espectaculares. La nueva aventura de Geralt se encuentra sin lugar a dudas en el top 3 de títulos más deslumbrantes. Pero al contrario que lo suele ocurrir con las crisis alemanas, su desarrolladora se ha preocupado por optimizar el juego en lugar de dejar su excelencia visual al alcance de unos privilegiados. The Witcher 2 luce de maravilla incluso en los ordenadores con requisitos bajo los mínimos recomendados o funcionando en resoluciones antediluvianas.

Los últimos parches se han encargado de mejorar todavía más el rendimiento de cada ordenador, pero su rápida aparición indica que el título no había sido suficientemente pulido antes de su lanzamiento. Hasta la aparición de la actualización 1.1, resultaba más fácil cortarle los genitales a un troll para utilizarlos de reclamo afrodisiaco -verídico- que validar el código de serie de The Witcher 2 y registrarlo para acceder a los contenidos gratuitos -el mencionado DLC y voces y subtítulos en polaco-. Por no olvidar que la supresión del sistema de protección ha acelerado los tiempos de carga y la fluidez general.

El resto de errores del juego -destripe argumental accidental por iniciar búsquedas en un orden que CDProjekt no había tenido en cuenta, puertas tan exasperantes que no habría sido raro tener a una de ellas como jefe de final de capítulo, unos cuantos glitches menores aquí y allá…- son obstáculos intrascendentes fáciles de sortear y que no impiden disfrutar de la aventura.

THE WITCHER 2: ASSASSINS OF KINGS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusión.

Daniel Cáceres 02 | 06 | 2011