analisis the saboteur
La voz sensual de la cantante se mezclaba con las risas ebrias de varios alemanes orgullosos de vestir el uniforme nazi. Mientras, Sean Devlin ahogaba sus penas en el peor whisky del mejor burdel de París, con la vista perdida en el líquido, como si éste fuese una inestable pantalla de cine capaz de proyectar recuerdos dramáticos.

En las ondulaciones de la bebida Devlin pudo ver aquel fatídico día, cuando su carrera de piloto se vió truncada por un alemán tramposo llamado Dierker, que además de conducir coches de competición, ejercía como oficial de las SS. El rastrero alemán se proclamó campeón, destrozando las ilusiones y el coche de Sean Devlin, en el que tanto tiempo había trabajado como piloto y como mecánico, junto a su mejor amigo Jules.

La ingenua sed de venganza los llevaría a destruir el coche de Dierker, pensando que podrían escapar del lugar sin ser vistos. Por desgracia, fueron capturados y torturados por sus subordinados nazis. Dierker intentó obtener respuestas que los dos amigos no tenían y la ironía de Devlin no mejoraba la situación, de hecho, sólo consiguió enfurecer aún más al piloto alemán que, en un ataque de ira, terminó con la vida de Jules de un certero disparo en la cabeza.
the saboteur gameplay
La muerte de Jules quedaría grabada a fuego en la mente de este irlandés que pasó los meses siguientes merodeando borracho por la capital francesa hasta que conoció a Jean, quien le convenció para unirse a la Resistencia y vengar la muerte de su amigo.
La narrativa de The Saboteur está basada en hechos reales, un detalle que no consigue sino hacerla más atractiva a la mirada del jugador. Efectivamente controlaremos a Sean Devlin, un hombre duro, de la vieja escuela, con gorra y barba de tres días, que se dedica a sabotear operaciones nazis, movido por la idea de vengar la muerte de su amigo.

Se trata de un juego que funciona bien como sandbox ya que imita las bases jugables de Grand Thief Auto IV. Sin embargo, The Saboteur no está carente de errores.

VIRTUDES: BELLEZA Y DESTRUCCIÓN

El mayor logro de The Saboteur es conseguir despertar el interés en el jugador. Algunos de los personajes presentes en esta historia resultan llamativos desde la primera vez que aparecen en escena y su relación con este atípico protagonista, un tío duro, feo, amante de las mujeres de baja autoestima y de placeres burgueses como el alcohol, el tabaco y la velocidad, genera esa clase de curiosidad que te hace soportar fases de relleno sólo por ver como continúa la historia.
the saboteur artwork
Otro acierto: Situar la acción de un sandbox en la Segunda Guerra Mundial. Es alentador disfrutar de un mundo que permite el libre albedrío y no justifica esta libertad con los típicos roles de criminal y policía. Es extraño pero lo cierto es que en The Saboteur sólo te pones a pegar a los inocentes transeúntes parisinos cuando las misiones comienzan a volverse repetitivas. Los civiles te inspiran un sentimiento de igualdad y empatía que evita que “juegues” con ellos. Quizás esta afirmación pueda parecer una nimiedad pero acabar con civiles inocentes no es otra cosa que una demostración de que, por alguna razón, estamos “fuera” del juego, ya sea por aburrimiento o porque simplemente los creadores no han podido conectar con el jugador.

Es posible que esta comprensión tan temprana de lo que está bien y lo que está mal dentro del mundo de The Saboteur se deba principalmente a que los enemigos son nazis, es decir, el paradigma posmoderno de la maldad. También puede tener algo que ver la cantidad de detalles gráficos que diferencian a los nazis y sus dominios, empezando por el elegante efecto de blanco y negro que aparece al moverse por zonas ocupadas y que recuerda a películas clásicas y a otras más contemporáneas como las adaptaciones de Sin City o The Spirit. Esta separación gráfica invita al jugador a traer la luz y el color a las zonas ocupadas, es decir, liberarlas del yugo nazi resulta divertido. Además los matices de color dentro este efecto blanco/negro son extraordinarios y están muy bien elegidos; Cualquier símbolo nazi así como la sangre, aparece en un potente color rojo; Las explosiones y algunas luces, como cigarrillos, en amarillo; El coche de carreras que usa Devlin, el Aurora, siempre aparece en azul, como si fuese una mancha de esperanza para los deprimidos parisinos. Y es que The Saboteur presenta una historia que habla de la venganza, pero también de inspirar a personas a luchar por sus derechos e intereses.

Puedes sentir la tristeza de los habitantes de París en las zonas ocupadas, la alegría en las liberadas, y sobre todo su tremendo desprecio hacia los nazis, de hecho, cuando acabas con algún centinela y lo dejas tendido en el suelo, los parisinos regalarán patadas e insultos al cadaver. Pero no son meros monigotes, los ciudadanos también nos ayudan a escapar en las persecuciones haciéndose fuertes en calles y plazas, o simplemente prestando sus casas e incluso sus bocas para despistar a los alemanes (Devlin puede besar a una chica para pasar desapercibido). Pero antes tenemos que ayudarles eliminando las torretas de los edificios y los generales que los vigilan o los altavoces que escupen propaganda nazi, también encontrando cajas para el contrabando de productos e interrumpiendo palizas y ejecuciones: Estos son los “objetos” coleccionables del juego, junto a unas postales y escalar edificios emblemáticos de París.

Por otra parte, algunas misiones proponen situaciones de gran interés nunca antes vistas en un videojuego como, por ejemplo, presenciar una pelea en la taberna de un pueblo alemán antes de estallar la guerra, liberar el museo del Louvre usando un tanque o contemplar la destrucción de un zeppelin, todo aderezado con bonitas frases llenas de patriotismo del estilo: “Si destruyes la cultura de Francia destruyes el alma de este pueblo”.

Podemos visitar otras zonas de Francia, más campestres y pintorescas, en las que Sean desempeña acciones de guerrilla. Así mismo los momentos de conducción son excelentes, especialmente los que vienen justificados por la narrativa. Estas características confeccionan un título que, ante todo, apuesta por la variedad.

El sexo en The Saboteur es completamente secundario, aunque hay que reconocer que como reclamo publicitario ha sido un acierto. En cualquier caso, la cosa no va más allá de chicas en top-less y algún que otro baile erótico en una zona exclusiva del burdel. Para “activar” esta característica es necesario introducir un código que está incluído en la caja del juego, ya que en realidad los desnudos y los bailes subidos de tono son el contenido descargable de The Saboteur.
the saboteur gameplay trailerthe saboteur gameplay
Además del efecto blanco y negro, The Saboteur también cuenta con otras virtudes gráficas como un gran trabajo en el modelado de edificios, personajes y coches, aunque técnicamente lo mejor del juego es el diseño de sonido. Gran parte del triunfo de conseguir una ambientación con personalidad viene dado por el estupendo trabajo musical de The Saboteur, gracias a la banda sonora compuesta por Christopher Young, el compositor de la música de Spiderman 3. La idea de este hombre ha sido hacer versiones de canciones más o menos contemporáneas, interpretadas en estilos más coetáneos a la época en la que se desarrolla la trama del juego. Concretamente estilos cercanos al swing, el gipsy o la chanson francesa y temas como “Dance me till the end of time” de Leonard Cohen pero interpretado por Madeleine Peyroux, “Feeling Good” de la genial Nina Simone y unas cuantas de Elle Fitzgerald, quien también sonaba en la banda sonora de Fallout 3. Todas las canciones pueden escucharse en la radio de los coches o en el burdel, sin duda uno de los mejores lugares del juego. La elegancia de las voces femeninas, rotas pero sensuales, consiguen transportarte a una época anterior.

ANÁLISIS DE THE SABOTEUR – ÍNDICE

PÁGINA 1- Introducción y Apartado Técnico.

PÁGINA 2- Jugabilidad y Desarrollo.

PÁGINA 3- Conclusiones.

Mario Fernández 23 | 12 | 2009