La octava generación, llena de remasterizaciones y juegos heredados de PlayStation 3-Xbox 360, agradece apuestas como The Order: 1886. Ready at Dawn toca techo en PS4 en gráficos con un Londres victoriano alternativo que presenta una estética steampunk en ropa y armas y una historia que no da la puntada final pero entretiene durante el camino. Por cómo queda la historia, podríamos estar al inicio de una bonita amistad entre The Order y PlayStation 4.

The Order 1886 logo

El estudio Ready at Dawn, creador de los God of War de PSP y Daxter, se ha lanzado a la octava generación con una propuesta apoyada en su historia y sus gráficos. En The Order: 1886 formaremos parte de una orden de caballeros descendiente de los famosos Caballeros de la Mesa Redonda de Arturo. Desde entonces, estos hombres y mujeres vienen combatiendo una terrible amenaza para la raza humana: híbridos, licántropos, y en su lucha han contado durante siglos con la poderosa agua negra. Esta peculiar agua les permite curar sus heridas con rapidez, además de alargar su vida (durante siglos), aunque no les da la inmortalidad. Aunque durante generaciones han tenido las de perder, los adelantos armamentísticos de Nikola Tesla están dando la vuelta al marcador. Los licanos no son la única preocupación de la Orden, y en este juego tendremos que lidiar con una pequeña resistencia contra la Corona que causa disturbios en Londres. Secretos, mentiras y grandes sacrificios nos esperan en este juego.

La historia, situada en una época tan reconocida como la Inglaterra de finales de siglo XIX, entremezcla varios referentes: la leyenda artúrica y sus fieles caballeros; el gran Nikola Tesla, padre de la corriente alterna; Jack el destripador; o Arthur Conan Doyle… De este popurrí entre historia y mitología sale una historia interesante que solo cojea en su final abierto.

 

Jugabilidad: cinematografía y QTEs

The Order: 1886 es un título con carácter cinematográfico, con escenas encadenadas generadas por el motor del juego en el que el jugador tiene poco o nada que hacer, que se suman a otras de combate y sigilo, y algo de exploración. El jugador no puede andar por el majestuoso mundo que presenta el juego con libertad: hay un único camino, una dirección, todo está orquestado por Ready at Dawn para que salga de una manera, la planeada.

The Order 1886 Galahad con arma termita

El juego tiene una acción pasillera de A a B, cierto, pero por el camino se intercalan Quick Time Events que dan algo de ritmo, así como otros eventos como forzar cerraduras, introducir código morse o reventar resistencias. Sin olvidar grandes fases de tiroteos con coberturas llenas de parapetos tipo Gears of Wars. Como en el clásico de Epic Games, y tantos otros antes y después desde Halo, nuestro protagonista no cuenta con una barra de vida, sino que la pantalla va llenándose de sangre y poniéndose en rojo y nos recuperamos con guardar cobertura unos segundos. Si nos hieren de muerte, podemos echar mano del agua negra (esperar a que aparezca la opción en pantalla y apretar triángulo y machacar la equis hasta que nos recuperemos).

En su arsenal jugable también encontramos el famoso ‘tiempo bala’. Puede utilizarse con determinadas armas, y nos da la opción de detener el tiempo para hacer frente a un gran grupo de enemigos. Es una característica que pasa muy desapercibida, y que más de uno usará por primera vez en su búsqueda del Platino. 

Para aquellos que solo disfruten de un mundo abierto tipo sandbox, The Order: 1886 puede sacarles de sus casillas: es todo lo contrario, está pensado para seguir la narración establecida, y aunque a veces pensamos que estamos siguiendo las acciones de un protagonista sobre el que tenemos poco control, hay acción de sobra para mantener compensado este aspecto cinematográfico del título. Otra cosa es que al finalizar el juego nos quedemos con las ganas de continuar pegando tiros y usando las armas de Tesla. Puede saber a poco, pero no por corto, sino porque el ritmo hace que nos parezca que participamos menos de lo que en realidad lo hacemos.

 

 

Duración sui géneris

Uno de sus aspectos más polémicos ha sido el de su duración. Andrea Pessino nos contaba en una entrevista que tenía una duración parecida al primer Uncharted, y hemos comprobado que no iba nada desencaminado. Creemos que el juego está sobradamente sobre la media del género en el que se inserta. Una exploración en dificultad normal puede llevarnos de 8 a 10 horas, depende de lo diestros que seamos para superar algunas fases de combate con coberturas que recuerdan soberanamente a las mejores partes de Uncharted, aunque con menor movilidad (escenarios cerrados).

Galahad mirando al horizonte en The Order

En estas escenas tenemos la oportunidad de poner a prueba el arsenal tecnopunk que pone a nuestra disposición el gran Nikola Tesla, aliado de la Orden. Armas de inducción magnética, inductoras de arcos, de termita… infinitamente más adelantadas de lo que uno esperaría para 1886. No solo en armas, la estética steampunk también se da en múltiples artilugios como comunicadores, monoculares o artefactos para forzar puertas.

La variedad es buena tanto en armas de rango corto como de rango largo (revólveres, fusiles de francotirador, subfusiles automáticos, escopetas…), y no tendremos dificultad durante el juego para encontrarlas, cambiarlas… De hecho, en cada escena delicada encontraremos por el escenario multitud de armas y munición como para no preocuparnos.

 

 

Gráficos de 10, sonido de sobresaliente

Lo que presenta a nivel gráfico Ready at Dawn es para quitarse el sombrero. El espectáculo visual que presenciamos es impresionante, de lo mejor que se ha visto en PlayStation 4. El juego corre a 1080p y 30 fps, y dos bandas negras encuadran toda la acción (lo que sin duda acentúa más ese talante hollywoodiense del título). El nivel del detalle es increíble: los que han jugado Assassin’s Creed Unity se sorprenderán al descubrir que en los interiores se puede ir un paso más allá. Los escenarios de The Order: 1886 cuidan el detalle al máximo, y en conjunción con su calidad gráfica y el medido encuadre de cada plano, el paseo es una auténtica gozada. Además, a esto hay que añadirle variedad en los escenarios: y es que no solo paseamos por el interior de edificios (palacios, almacenes, burdeles) y por calles de la ciudad (de zonas ajardinadas a trincheras de combate de los barrios más conflictivos), también por el metro subterráneo de Londres y un teledirigible que surca el cielo de la ciudad.

Igraine, Galahad o Percival, caballeros de The Order 1886

Las texturas, la iluminación, la profundidad, las partículas… todo es sobresaliente en The Order: 1886; quizá la recompensa por sacrificar en parte el albedrío del jugador.

En cuanto a la banda sonora, hace más que acompañar al jugador, está muy bien integrada en el juego. El encargado de dicha tarea ha sido Jason Graves, un veterano en el mundillo de las BSO de juegos con trabajos como la saga Dead Space, el reboot de Tomb Raider, la saga Star Trek de Bethesda o Resistance: Burning Skies. La música para el juego se ha grabado en los estudios de Abbey Road, concretamente en la sala 2, la más pequeña para aprovechar ese ambiente acogedor. El compositor define el resultado como “peso”, y el jugador entenderá perfectamente a lo que se refiere una vez que avance en la historia y la música ayude a dar forma al ambiente de los escenarios, con esa nube gris constante sobre la capital inglesa.

No menos notable es el doblaje al castellano, con grandes profesionales que nos sonarán de otros títulos o series como Claudio Serrano, Roberto Encinas (Uncharted) o Lorenzo Beteta (The Last of Us). El director de este doblaje ha sido Álex de la Iglesia, y el trabajo está muy logrado; por poner algún pero, encontramos algún desfase voz/imagen hacia el final del título, pero casi imperceptible.

 

 

Conclusiones

The Order: 1886 es sin duda una experiencia satisfactoria. En sus de 8 a 10 horas de partida (más las horas de la segunda vuelta para los trofeos), el jugador explora una historia interesante y se adentra en un Londres victoriano alternativo al que no le falta ni un solo detalle. Gracias a Nikola Tesla, el juego está plagado de armas muy interesantes que hacen más divertidos los puntos de gunplay con cobertura que encontramos salteados en diferentes capítulos y que en muchas ocasiones nos ponen en grandes aprietos.

NIkola Tesla en The Order 1886

El aspecto más sobresaliente del juego es su apartado gráfico, una joya visual que no tiene comparación en la octava generación y a la que suma un diseño muy cuidado y una gran dedicación por el detalle. No menos cuidado es su apartado sonoro, donde destacamos que está completamente doblado al castellano, con un equipo de reconocidas voces en el mundillo.

Muestra algunas flaquezas, como su extrema jugabilidad guiada o la poca rejugabilidad que ofrece (sin modos alternativos a la historia principal, y una historia cerrada).

Para mí el juego es un SÍ.

 

 

Lo mejor

  • Gráficos de 10, no hay nada igual en PS4
  • Los combates y sus picos de dificultad
  • Las armas, su diseño y su variedad
  • Los personajes: diseño, personalidad, profundidad; gran Nikola Tesla
  • Platino fácil

 

Lo peor

  • La historia queda inconclusa
  • Poca rejugabilidad; IA enemiga no adaptativa
  • Deja con las ganas de más momentos de acción
  • Las grabaciones que recogemos no podemos escucharlas mientras jugamos
Rocío González en 23 | 02 | 2015