Sabor a vieja escuela, dificultad bien calibrada, recursos agotables, un poblado y mucha locura oriental son las bases de The Evil Within. El nuevo representante del juego de terror y tensión sabe sacar pecho de sus virtudes y esconde bien sus defectos para recordar a los que disfrutaron con el género no hace mucho que su alma bebe de influencias claras y concisas.

The Evil Within análisis del juego

El terror vuelve a la consola con una aventura alejada de los cánones actuales del terror y que, paradójicamente, es un calco a las experiencias de hace una década. Bienvenidos a la gloriosa demencia de The Evil Within.

 

ALMA NOVENTERA

Uno de los títulos que más ha dado que hablar en los últimos meses ha sido Psycho Break, The Evil Within en occidente. Mucho se ha asegurado de su desarrollo y también de su supuesta vuelta a las raíces. El marketing está a la orden del día y a los jugadores más curtidos les recordará que “volver a las raíces” es volver a Resident Evil, el primero. No es así en este caso, pero casi. Que Shinji Mikami esté detrás del título que nos ocupa, su primera dirección desde Vanquish, nos puede dar una idea del camino que recorre The Evil Within. Ser el padre de Resident Evil 4 es un logro muy importante, y aunque hoy en día muchos se sulfuren recordando los primeros tres títulos numerados de la franquicia de Capcom, hay que señalar que la tensión y la perfección de su cuarta entrega lo catapultó a juego más importante de la década. Es el origen de todo en materia jugable, pero también en la tensión que acumulaba el jugador.

Terror noventero en The Evil Within

Y es que tensión es una de las palabras que sobrevuelan nuestras cabezas tras jugar con él. Tensión por los sustos bien medidos, por el número de enemigos y por algo tan básico que parece hasta imprudente que muchos títulos que se presuponen de terror hayan abandonado, la falta de munición. Es sencillo. The Evil Within recupera las claves de un género que transformó Resident Evil 4, unas que en diez años nadie ha recuperado de manera completa y las traslada a 2014. Por el camino, Mikami ha tenido tiempo de tomar nota de las grandes producciones de los últimos años, una manera de dotar a su producto de corporeidad actual y aliento noventero.

 

LOCURA ORIENTAL

El terror actual es occidental. Un resurgimiento que no existiría sin la perspectiva en primera persona y la viralidad de YouTube. Al igual que ha pasado en otros géneros, durante la pasada generación de consolas, los títulos japoneses se vieron rebasados por los occidentales. Si hablamos de juegos de similares características tan sólo hay que mencionar Condemned: Criminal Origins, Penumbra, Amnesia, The Last of Us o el primer Dead Space. Muchos de estos títulos han sabido jugar con las experiencias del pasado transformándolas a los mandamientos de hoy: el terror puro y el screamer en Amnesia, la acción en Dead Space, la narrativa en The Last of Us o la violencia bruta en los Condemned. The Evil Within es una curiosa mezcla de aspectos de hace una década, para lo bueno y para lo malo, con los estandartes actuales que el propio Mikami inició. El cine slasher está bien presente en el título, con enemigos que nos perseguirán sin descanso, sierras mecánicas, máscaras, óxido y suciedad.

Uno de los aspectos más llamativos es su ambientación y su estética. De primeras muy occidental con manicomios y bosques al uso, pero que tras horas de juego denotan un folclore japonés insinuado. Los enemigos, a medio camino entre infectados y monstruos de Silent Hill, el protagonista y su visión sobre su compañera, las escenas de acción y los diálogos son puramente japoneses. Esa locura intrínseca a esa manera de pensar en lo maligno y representarlo tan característica de los orientales se encuentra en The Evil Within.

 

ASPECTOS TÉCNICOS

Su brillante capa de locura sienta bien a lo nuevo de Tango, los escenarios son decadentes, sucios, grasientos y angustiosos, algo que no sabemos si debería gustarnos, vista la posibilidad que tuvo Mikami de ambientar el juego en España pero que descartó finalmente, creemos, por similitudes con Resident Evil 4. Pese a ello es de alabar una ambientación rural, de cuento de terror. Su carga gráfica, en cambio, adolece del mismo problema de las producciones intergeneracionales. Mientras que nuestro protagonista, Sebastián Castellanos, se siente de maravilla en PS4 y Xbox One, algunos enemigos, animaciones y escenarios palidecen ante títulos actuales desarrollados exclusivamente para nueva generación. Muchas veces tenemos la sensación de jugar a esa cuarta entrega de la saga de terror, con casas semivacías de elementos y decoración. No brilla, ni siquiera en efectos como el fuego o el agua como por ejemplo el reciente Alien: Isolation, aunque su brillante dirección artística cubre cualquier tara al respecto.

Análisis de The Evil Within, el nuevo terror añejo de Shinji Mikami

El doblaje al castellano es notable, una muestra más del cuidado de Bethesda España con este apartado. No podemos más que darles la enhorabuena por el simple hecho de querer localizar tal cantidad de juegos que, al no corresponder a las grandes marcas y sagas, tendrían difícil su doblaje.  La música, en cambio, no se encuentra muy presente en el transcurso del título y deja el protagonismo a los efectos de sonido. Con unos buenos auriculares, la experiencia terrorífica se multiplica, lo que da muestras del buen trabajo al respecto.

Uno de los aspectos más criticados de The Evil Within son sus bandas negras. Tapan aproximadamente un tercio de la pantalla, por lo que una televisión de 32 pulgadas se convierte en una de 21 para jugar. Es una decisión estética, al igual que el granulado y los 30 frames pero, a diferencia de las mencionadas, sí creemos que las barras representan un inconveniente a la hora de jugar. Una cosa es dejar entrever al peligro y otra es taparlo con una banda negra (trabajo que podría realizar perfectamente el límite lógico de nuestro televisor).

 

DESARROLLO

The Evil Within se congratula de contar con un desarrollo pausado en su ejecución, pero repleto de escenas de tensión y adrenalina. Es un survival de principio a fin, aunque renquea en algunos aspectos alejados de este subgénero. Las secuencias de infiltración y sigilo denotan agobio, algo que se agradece, pero el control de nuestro personaje, más propio de un recortable de cartón, echa a perder numerosas partidas. A diferencia de Condemned, donde basa su atractivo en unas luchas poco sutiles y sin táctica, en The Evil Within no se ha pretendido dotar al personaje de un movimiento osco y lento en el sigilo, por lo que no acaban de encontrar su sitio en el desarrollo del juego.

Survival horror en estado puro en The Evil Within

El desarrollo del personaje, no obstante, sí merece una apartado diferenciado. Como en Resident Evil 4 o Dead Space, nuestro personaje mejora habilidades y armas. Notamos en nuestra partida un sentimiento de mejora y querremos grabar partida para aumentar las posibilidades de supervivencia con nuestras armas (apuntado, velocidad de recarga, daño, etc.) como en Castellanos (sprint, aguante, etc). Es por ello que el detective que controlamos evoluciona a cada paso que damos, lo que hace mejorar enormemente sus posibilidades de ataque y defensa y la experiencia de juego, dotando al título de un elemento diferenciador.

 

LO MEJOR

  • La locura que desprende su ambientación
  • Su duración y su dificultad
  •  Tensión pura.
  • La evolución de nuestro personaje.
  • Maldita sea, Shinji Mikami ha vuelto a su género.

 

LO PEOR

  • Esas bandas negras (por el contrario el granulado se agradece).
  • El sigilo.
  • Algunos defectos técnicos como dientes de sierra o carga de texturas tardía.
  • Mejorable en algunos apartados para su (posible) secuela.
Adrián Hernán 17 | 10 | 2014