Yasumi Matsuno utilizó la canción de Queen “Teo Torriatte (Let Us Cling Together)” para subtitular al segundo Tactics Ogre, un clásico que ha servido de inspiración a posteriores juegos de estrategia por turno totalmente antagónicos en cuanto a filosofía como los directos Advance Wars o los obsesivamente flexibles Disgaea. Su compleja trama política repleta de intrigas y tragedias humanas hace palidecer a continuaciones espirituales como Final Fantasy Tactics. Por no olvidar que suele estar bien posicionado en los rankings japoneses y hace suspirar melancólicamente a los entendidos occidentales. Con semejante currículo, es normal estremecerse si se piensa en el revuelo que hubiese causado el proyecto en el panorama de la interactividad erótica de haber sido una aventura conversacional subida de tono con el tema “Fat Bottomed Girls” como apostilla nominal.

Desvaríos introductorios aparte, lo importante es que el evasivo Tactics Ogre: Let Us Cling Together recibe un relanzamiento en forma de jugoso remake para PlayStation Portable. Lejos de buscar la fácil recaudación nostálgica, Square Enix ha preparado una segunda oportunidad para el título sólida, repleta de novedades y cuidadosamente reformada para adaptarse a su consola portátil. Los efectos modernizados realzan una belleza gráfica bidimensional que a día de hoy seguirá cautivando a sus descubridores, pese a contar con más de 15 años en sus espaldas.

Los recién llegados se encontrarán con un juego de rol táctico por turnos ortodoxo: los soldados bajo las órdenes del usuario y los enemigos controlados por la IA se mueven por “el tablero de ajedrez” ronda a ronda con el objetivo de erradicar al contrario explotando sabiamente un complejo sistema de piedra-papel-tijeras compuesto por magos, arqueros, domadores de bestias… y por otra suerte de variables como el tipo de terreno, la posición de las piezas o la altura en la que éstas se hallan. Ergo, ¿qué puede aportar este clásico en un panorama habitado por descendientes que han adoptado sus mecánicas y las han revolucionado una y otra vez?

ESTRATEGIA A MEDIDA

Los conceptos básicos de Let us Cling Together, en lugar de limitar las posibilidades de acción del jugador, le obliga a decidir cautelosamente de entre las múltiples y divergentes acciones que puede llevar a cabo, para regocijo de aquellos estrategas que les gusta dejar marca en su sillón de ocio favorito. No se trata de un halago hiperbólico: el movimiento más irrisorio, como posicionar una unidad en un cuadrado peligrosamente cercano al enemigo, sentenciará el devenir de la batalla antes de que ésta siquiera haya dado comienzo.

Consciente de la tamaña responsabilidad que acaba de poner sobre los hombros del estratega, Tactics Ogre le alivia alguna de las cargas típicas del género. Por ejemplo, las unidades que hayan lidiado en una batalla victoriosa no serán las únicas en recibir puntos de experiencia, sino que la recompensa se aplicará a todos los miembros pertenecientes a su clase para que los recién llegados puedan participar en seguida en lugar de pasar por un fastidioso “entrenamiento”.

El jugador llegará a tener hasta 50 soldados en su ejército particular, y la flexibilidad del sistema de clases permite que ninguna de las unidades se parezca al resto. Paralelamente a la experiencia, las profesiones obtendrán puntos adicionales para comprar o mejorar habilidades; éstas abarcan desde el rendimiento de un personaje frente a cierto tipo de arma hasta la disponibilidad de hechizos elementales. Al principio, la práctica infinitud de posibilidades tácticas abruma, hasta que el usuario descubre que tiene a su disposición un muestrario enorme de “hilos” para tejer una estrategia hecha a medida.

El posicionamiento de las tropas durante la batalla es un factor clave más estricto que los anteriores. La altitud de los terrenos no sólo amplia sensiblemente la puntería y el alcance de la unidad, sino que en ocasiones crea temporales fortalezas inexpugnables, ya que los enemigos en casillas inferiores no alcanzarán a las unidades superiores. Los arqueros deben cerciorarse de que no hay ningún elemento entre ellos y sus objetivos, a riesgo de que el proyectil acabe en la espalda equivocada. Las condiciones meteorológicas afectarán el devenir de la campaña; por ejemplo, una fuerte nevada disminuirá la visión y obligará a los dos bandos a optar por un enfrentamiento peligrosamente directo. Incluso la dirección en la que el soldado debe orientarse al final de su turno es un elemento importante ya que podría quedarse totalmente al descubierto frente una acometida antagónica.

Profesiones, habilidades, posicionamiento… Tantas variables pueden llegar a ser demasiado para el novato, especialmente si se tiene en cuenta que Tactics Ogre no tarda mucho en fusilar al tutorial. Por suerte, existe la opción de controlar únicamente al protagonista y dejar al resto en manos de la IA cual entrenador de futbol -previas indicaciones genéricas, claro está-. Centrarse en entender las mecánicas básicas antes de organizar a un mini-ejército no es mala idea, sobretodo porque las ganas de conseguir una victoria 100% propia -exenta de artificialidades- le incentivará a aprenderse el manual cuanto antes para saltar al campo y participar activamente.

CONCEPTUALIZACIÓN DEL CASUS BELLI

El título utiliza su condición de leyenda oral para introducir y contextualizar una serie de mecánicas auxiliares. Al igual que un anciano que está entreteniendo a los mozalbetes con una historia sobre guerras entre naciones, es posible que un despiste provoque que el jugador se equivoque con los controles y envíe a sus soldados en la dirección incorrecta. Si el cuentacuentos puede enmendar su error, ¿por qué no puede hacerlo también el estratega? Dicho y hecho: las batallas se “rebobinarán” hasta 50 movimientos para explicar una versión alternativa de los eventos.

Pero la flexibilidad espacio-temporal va más allá. La compleja y excelsa trama principal se ramificará cada vez que el protagonista deba tomar una decisión dialéctica importante. Los jugadores inquietos por la sensación de estar desechando contenido en las encrucijadas narrativas se alegrarán al saber que al completar la campaña podrán volver atrás y experimentar con todos los “¿y si…?” que se habían formulado en su cabeza.

Y es que la historia es demasiado fascinante como para contentarse con una sola versión de los hechos. En este sentido, la baza principal de Tactics Ogre es presentar el arquetípico objetivo de la salvación mundial como un ideal caduco ante la guerra como elemento definidor de la humanidad. La futilidad que desprende la trampa se acentúa todavía más gracias a la sensación que tienen los personajes de formar parte de una región esclavizada por capricho, de ser una insignificancia dentro de los grandes planes de las dos naciones enfrentadas.

Ahora bien, no importa si está en juego el destino de un continente o de una islilla política: ninguna de las decisiones será difícil de tomar y todas conllevarán consecuencias colaterales. En Let Us Cling Together no existe el blanco y el negro, ni gatitos que pueden bajarse de los árboles con caricias o a pistoletazo limpio. Incluso los villanos secundarios tienen motivaciones convincentes aguardando en su trasfondo, y la nobleza que transmiten en sus parlamentos obliga al jugador a tratarlos con el mismo respeto cuando son sus vidas las que penden de un hilo. El reparto en sí junto a las misiones secundarias logran personificar la danza de la guerra, ese aparente sinsentido que sólo puede desembocar en tragedia. Lástima que la soberbia conceptualización del casus belli no haya sido traducida al español.

TACTICS OGRE: LET US CLING TOGETHER-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Daniel Cáceres 18 | 03 | 2011