analisis de stalker call of pripyat
GSC Game World lo ha vuelto a hacer. La desarrolladora, pasito a pasito, está consiguiendo que S.T.A.L.K.E.R. sea algo cada vez más grande, en un sentido amplio de la palabra. Con la primera entrega, Shadow of Chernobyl, ya convencieron tanto a la crítica como al público de que tenían algo que contarnos, que su propuesta era diferente y abrumadora. Con la segunda, Clear Sky, demostraron que sabían corregir sus errores (algunos eran bastante grandes), aunque apostaron por una presentación algo diferente a la original que no acabó de convencer a los que ya eran seguidores de la saga. Ahora, con Call of Pripyat, vuelven a sus raíces para dar un golpe en la mesa y dejar claro que, a la hora de ambientar para sumergirnos en un mundo postapocalíptico, son unos maestros.

Antes de entrar en faena me siento obligado a dejar clara una cosa: hace muy poco que me fijé en esta saga. Y no es porque no me gusten estos juegos, que me encantan, sino porque descubrí Shadow of Chernóbil las pasadas navidades y porque, desgraciadamente, nunca he jugado a Clear Sky. Cosas de no tener un PC actualizado… Sin embargo, sí que estoy en posición de decir lo que todo fan esperaría leer entre estas líneas, y es que Call of Pripyat es más de lo mismo pero mejor. Tras documentarme lo suficiente como para saber qué tiene de especial la segunda parte -que vio la luz hace un par de años-, y después de dar un paseo en busca de Strelok, comenzaré con lo que de verdad interesa ahora: ¿merece la pena Call of Pripyat?

BIENVENIDO A LA ZONA

call of pripyat artwork
El protagonista de esta nueva aventura es Alexander Degtyarev, un agente del Servicio de Seguridad de Ucrania enviado a los alrededores de Pripyat para investigar el misterioso accidente que han sufrido unos helicópteros destinados a la Zona. Camuflado como un Stalker más, tendremos que averiguar qué ha pasado con los tripulantes de dichos vehículos en una trama que nos sitúa justo después de los acontecimientos que ya vivimos en S.T.A.L.K.E.R.: Shadow of Chernobyl. Eso, sin duda, es otro aliciente para los que esperaban con ganas este título: Call of Pripyat es totalmente continuista, y nosotros que nos alegramos.

El ritmo de la historia será el que queramos darle en cada momento debido a la variedad de misiones secundarias que hay disponibles, y su desarrollo variará dependiendo de nuestros actos y relaciones con la gente, como era el caso de sus antecesores. Tener un buen trato con los demás Stalkers siempre es recomendable para conseguir favores y algún material extra, y las misiones secundarias suponen un reto para aquellos jugadores que no se conforman con seguir la línea marcada. El guión de Call of Pripyat, por su parte, es bastante sorprendente para aquellos que ya disfrutaron con Shadow of Chernobyl, y a pesar de que al principio no parece que vaya a dar demasiado de sí, en cuanto avanzamos un poco en la trama descubrimos que las cosas son cada vez más interesantes. La recompensa (narrativa, en este caso) llega cuando nos ponemos a trabajar en serio en la búsqueda de algún superviviente de los accidentes y llevamos ya unas cuantas horas de juego.
stalker call of pripyatstalker
También obtendremos una buena remuneración si nos lanzamos a la busca de los famosos artefactos. Ahora vender armas no vale para enriquecernos como en el original; si nuestra arma está algo desgastada no podrá venderse. Los mercaderes mirarán con malos ojos nuestro equipo usado, así que ahora nos toca encontrar alguno de esos preciados elementos que tan bien se cotizan en la Zona. Y es en estas expediciones donde encontraremos uno de esos factores que hacen que tengamos que denominar a Call of Pripyat como un survival horror: entre lo desolador del panorama, los pitidos que escucharemos cuando nos acerquemos a alguna de las conocidas y peligrosas anomalías, lo nerviosos que nos pondremos al evitar dar un mal paso y que estaremos más solos que la una, sudaremos de lo lindo. Y no será precisamente porque haga calor.

ESTO YA LO HE VIVIDO ANTES…

call of pripyat
Desde el primer momento en que tomamos contacto con el título notamos que estamos “en casa”. El motor gráfico es una evolución del X-Ray Engine que ya vimos en las dos entregas anteriores, haciendo que el juego tenga un aspecto que nos es familiar. La ambientación y la atmósfera han mejorado sustancialmente, brindándonos un entorno opresivo como pocos hemos podido disfrutar en estos años. La inmensidad del mapeado y lo inesperado, lo que nos espera ahí fuera cuando deambulamos por la Zona en busca de personas y de tesoros escondidos, son detalles que hacen que cada nuevo S.T.A.L.K.E.R. sea tan atractivo. En GSC Game World saben lo que se hacen en este aspecto, y siguen demostrándolo con Call of Pripyat.

Y es que lo que más llama la atención es, sin duda, ese toque de survival horror que nos brinda el título cuando, en un principio, no parece que vaya a tomar ese camino. Cuando jugué a Shadow of Chernobyl creí que el juego iba a ser bastante más genérico: tiroteos, bandidos y asaltadores de los que habría que defenderse y, en definitiva, acción por los cuatro costados. Una vez me sumergí en su propuesta, descubrí que los tiros iban en otra dirección. Qué equivocado estaba, y qué alegría (en parte, claro) me supuso descubrirlo. Por supuesto, la última entrega no podía ser menos: S.T.A.L.K.E.R. Call of Pripyat da miedo, ese que se siente cuando te enfrentas a lo desconocido, a la soledad y al desasosiego; ese que notas como una gota fría que recorre tu espalda cuando una emisión te pilla en mitad de la nada y tienes que cubrirte como sea. La iluminación dinámica, que convierte algunos escenarios en lugares bellos o escalofriantes, y el extraordinario bestiario que cuenta con los aterradores chupasangres o la nueva y despiadada quimera, entre otros, hacen el resto. Éste no es un juego para todos los públicos.

MOVIÉNDONOS POR PRIPYAT

En ese sentido de exclusividad también hay que mencionar la dificultad que presenta el nuevo S.T.A.L.K.E.R., que es elevada incluso en los niveles inferiores. Y esto siempre es una buena noticia. ¿Quién puede pensar que va a tener un paseo tranquilo si se adentra en un terreno devastado por una explosión nuclear, donde hay monstruos mutantes acechando en cada momento, además de hombres despiadados que no dudan en atacar si se sienten amenazados? Habrá pocos momentos en los que nos sintamos a salvo, y tendremos que trabajar no sólo con nuestras armas y nuestra habilidad con ellas, sino también con la cabeza para salir vivo de algunas situaciones. Una buena táctica podría salvarnos el pellejo.

Estas situaciones no se limitan al camino marcado, sino que –como en los juegos anteriores- podremos trabajar en misiones secundarias para buscar artefactos y conseguir dinero extra. Estos desvíos de la trama principal alargan considerablemente la vida de Call of Pripyat, ya que nos envían a lugares del mapa donde no acabaríamos a menos que nos gustase explorar por puro placer. Algunos más atractivos que otros, siempre es recomendable hacer alguno de estos “recados” para descubrir qué más nos ofrece la Zona, mejorar nuestro equipo y ver un poco más de ese extraño pero atrayente mundo.

S.T.A.L.K.E.R.: CALL OF PRIPYAT-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, historia y jugabilidad.

PÁGINA 2 – Jugabilidad, gráficos y multijugador.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Pablo Barce 07 | 03 | 2010