CONCLUSIONES

soulcalibur v patroklos

Project Soul ha conseguido crear un título notable, que los amantes de la saga disfrutarán y que a buen seguro atraerá a jugadores nuevos. SOULCALIBUR V es un divertimento de acción dinámico, que ofrece un apartado técnico espectacular en su vertiente gráfica, con unos personajes únicos y un uso de la erótica solo superado por otra conocida saga de lucha. La plantilla de luchadores resulta interesante, con diferentes tipos de combate y técnicas para todos los gustos.

Puede que el título esté algo escaso en lo referente a modos de juego, pero es cierto que cumple con creces en la presentación de modos en línea y locales, con una campaña argumental de lo más interesante, que se agradece mucho en un género poco dado a explorar la narrativa. La saga necesitaba que esta quinta entrega numerada funcionase y parece que así lo hará entre sus fans, con un invitado de lujo seleccionado con mucha inteligencia, Ezio Auditore de la saga Assassin’s Creed, lo que atraerá a jugadores nuevos y, sobre todo, occidentales.

SOULCALIBUR V es un título “imperdible” para los amantes de la lucha en su vertiente más arcade. Aquellos que busquen simulación o, simplemente, no se sientan atraídos por la saga, podrían sorprenderse al jugar acompañados, aunque serán los usuarios de siempre los que más disfruten con la propuesta. El género cuenta ya con buenos exponentes en la presente generación y SOULCALIBUR V se suma al conjunto y se da la mano con sus compañeros, demostrando que el género pasa por un gran momento. Además, bromear sobre los bamboleantes senos de las luchadoras siempre será un tema para debatir entre jugones.

LO MEJOR

– Buen plantel de luchadores, tanto nuevos como clásicos.
– Opciones online divertidas.
– Luminoso y espectacular en los combates.

LO PEOR

– Pocas opciones de juego en solitario.
– La historia no profundiza en todos los personajes.

SOULCALIBUR V-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, historia y jugabilidad.

PÁGINA 2 – Apartado Técnico, Modos de Juego y Editor.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Antonio López 31 | 01 | 2012