El erizo más famoso del sector interactivo está de nuevo en el punto de mira. No son pocos los títulos protagonizados por Sonic que han querido trasladar la esencia bidimensional de una de las sagas plataformeras más queridas de la historia, al contexto tridimensional que ofrecen las consolas de última generación. En varios intentos, tanto en Wii como en Xbox 360 o PS3, nos hemos encontrado con resultados que quedaron lejos de lo esperado (Sonic The Hedgehog o Sonic Unleashed), aunque algunos intentos apuntaban maneras (Sonic y los Anillos secretos).

Se contaban por millones los fans del erizo azul que pedían a gritos algo a la altura de Sonic Adventure de Dreamcast, cuyo planteamiento interactivo combinó de forma muy bien calibrada el carisma plataformero hiperactivo de la saga con un factor aventurero que gustó por su sencillez y efectividad. Lo que pareció ser el inicio de una fructífera carrera tridimensional con el lanzamiento de la segunda parte de Adventure, desafortunadamente, no cuajó en propuestas posteriores, marcadas por el intento de encontrar una identidad novedosa y atractiva para Sonic en su cruzada a través de los difíciles derroteros tridimensionales.
analisis sonic colours
Afortunadamente, y como hemos especificado en el primer párrafo, dicho viaje ha tenido momentos dulces a la par que interesantes: algunos de ellos se desarrollaron a partir de propuestas basadas en un desarrollo bidimensional que nos devolvía a los inicios de la franquicia, como en la saga Sonic Rush, y otros allanaron el camino hacia la consecución de un arcade plataformero a la altura del personaje que nos ocupa, con Los Anillos Secretos. Tres años más tarde de su primera incursión en Wii nace Sonic Colours: este videojuego ha aparecido casi por sorpresa, mientras algunos lo tachaban de Spin Off sin fundamento y otros, simplemente, no le hicieron mucho caso al prever que se trataría de un producto infantilizado en aras de ser una de las estrellas en la campaña navideña orientada únicamente a los pequeños de la casa.

Pues sí, Sonic Colours encantará a los más pequeños de la casa gracias a un argumento sencillo y facilón, meramente anecdótico en aras de introducirnos en una propuesta tridimensional que, solo después de disfrutarla a conciencia, revela todo su potencial y capacidad de adicción. Gracias a ellos, el nuevo videojuego de Sonic Team gustará tanto a grandes como a pequeños, de eso no hay duda, pero nos queda un interrogante que desvelar: muchos juego de Sonic entretienen, pero se quedan a medio camino en cuanto a su planteamiento jugable: ¿estamos ante uno de esos casos de nuevo, o por fin la fórmula funciona a todos los niveles?.

EGGMAN, ¿ARREPENTIDO?

Después de protagonizar los más retorcidos planes en aras de dominar el mundo, llevar por el camino de la amargura a Sonic, Tales y compañía durante décadas y ocasionar más de un quebradero de cabeza a los fans incondicionales de Sega, Robotnik está… ¡arrepentido de sus fechorías!

Lo que nos faltaba por ver, uno de los villanos más famosos del sector quiere cambiar su forma de ver el mundo, pretende construir un parque de atracciones en mitad del espacio que sea sinónimo de felicidad infinita y todo aquel que quiera pasar un buen rato en sus imaginativas atracciones, estará invitado a echar una canita al aire.

No obstante, cuando Sonic y Tales llegan para supervisar tan prometedoras instalaciones, no tardan en darse cuenta de que no es oro todo lo que reluce. Detrás de esta fachada se esconde el verdadero plan de Robotnik: hacerse con el favor incondicional de los Wisp, unas entrañables criaturitas de colores en cuyo interior reside un poder casi infinito.

Por desgracia para el maléfico, resulta que la amenazadora presencia de Robotnik no es tan atractiva para los Wisp como el incontestable carisma del erizo más famoso de todos los tiempos, por lo que la situación está decidida: Sonic se encuentra ante una de sus aventuras más desafiantes, y cuenta con la ayuda de los Wisp para conseguir sortear todos los obstáculos de esta nueva trama por medio de habilidades muy originales y divertidas.

Pese a que el argumento de Sonic Colours actúa de manera anecdótica, sirviendo como hilo conductor de la experiencia interactiva escondida tras el título programado por el Sonic Team, ofrece momentos divertidos. Con todo, algunas escenas pecan de innecesarias y otras simplemente nos invitan a pasar directamente de ellas para comenzar lo más rápido posible la siguiente fase.

JUGABILIDAD EN ESTADO PURO

Dejando a un lado la parte argumental del título, nos complace anunciar que Sonic Colours ofrece una experiencia jugable divertidísima, llena de matices en su sistema de control responsables de que nunca caiga en la monotonía. El secreto de su éxito reside en algo que estábamos pidiendo a gritos: si Sonic no funciona como héroe de capa y espada, ni tampoco pinta nada al transformarse en Erizo-Lobo, por favor, planteemos una nueva aventura basando su estructura en las cosas que se han hecho bien a lo largo de la trayectoria de Sonic en el mundo de los videojuegos de plataformas tridimensionales. Afortunadamente, ese día ha llegado.

El manejo de Sonic resulta una delicia. Dentro de Colours nos encontraremos con fases donde se combina el desarrollo bidimensional, con fragmentos de avance algo más libre inspirados en juegos como los de la saga Adventure. Rush también ha sido tomado como referencia a la hora de volver a mostrar al mejor Sonic desde el punto de vista bidimensional: cuando nos acostumbremos al manejo del erizo azul (ya sea con wiimote, wiimote+nunchuk, mando clásico o controlador de Game Cube), viajaremos a través de imaginativas fases llenas de obstáculos, saltos, loopings y momentos realmente frenéticos y divertidos.

Los final bosses nos ofrecerán distintos alicientes a nivel jugable y la combinación de movimientos básicos (saltar, golpear en el aire, grindar o esquivar) con las nuevas habilidades conferidas por los simpáticos Wisp (avanzar como un rayo, atravesar determinadas superficies, bucear, adherirnos a las paredes, etc) mientras nuestro protagonista adopta las formas más impredecibles, completan una oferta jugable que complacerá tanto a los fanáticos de la saga como a los usuarios que se acercan a ella por primera vez.

UN VARIADO DESARROLLO

Los mundos de Sonic Colours se integran dentro de un sencillo mapa, por el cual nos desplazaremos para ir superando las distintas fases que componen el juego. Una vez dentro de cada fase, podremos repetirla las veces que queramos para conseguir marcas competitivas: muchas de los recorridos no supondrán un desafío demasiado complicado al fan de la saga, pero completarlas en tiempos récord sin cometer fallos será todo un aliciente. Pese a ello, echamos de menos algún mundo secreto donde la dificultad solo sea apta para jugadores expertos, debido a que superar Sonic Colours no nos supondrá un problema infranqueable.

Una de las cosas que más nos sorprendieron en la primera toma de contacto con el juego, sigue pareciéndonos un añadido realmente acertado al analizarla en profundidad: las fases del Sonic Simulator de Robotnik nos ofrecen un retorno a los orígenes de la saga, por medio de recorridos desprovistos de artificios. En estas fases lo importante será la experiencia plataformera bidimensional pura y dura, a lo largo de imaginativos recorridos diseñados mediante un aspecto visual sencillo y minimalista. El control se revela preciso e intuitivo a medida que superamos dichos niveles.

Aunque lo más destacable de Colours reside en la experiencia monojugador que define, el añadido de incluir una modalidad multijugador resulta bastante atractiva. Para superar las fases deberemos cooperar con un amigo o familiar y sacar el máximo partido a los distintos poderes que están a nuestra disposición, para superar entretenidas y enrevesadas secciones.

APARTADO TÉCNICO PRECIOSISTA

Gracias al trabajo realizado por el departamento creativo de Sonic Colours, seremos testigos de la sucesión de variadas fases ambientadas en diversos espacios escénicos interactivos. Estaciones espaciales, escenarios tropicales, imaginativos recorridos ambientados en entornos acuáticos o escenarios que nos trasladan al planeta de los Wisp… la oferta es variada, y su representación visual lo sitúan como uno de los mejores plataformas de Wii a nivel gráfico. El modelado de los personajes y enemigos, así como su texturizado y animación, están a la altura del conjunto, y las escenas CGI utilizadas en Sonic Colours son de una calidad envidiable.

Pese a que la tasa de frames por segundo ha mejorado con respecto a la versión preview del título, nos encontraremos con algunas fases donde echaremos de menos una mayor fluidez de movimientos. En el plano sonoro, nos encontraremos con melodías frenéticas, variadas y muy bien sincronizadas con el devenir jugable de los acontecimientos mostrados en Sonic Colours. Los efectos clásicos de la saga (el utilizado para la recogida de anillos, para los acelerones, etc) se combinan con los editados para la representación de las nuevas habilidades, dando un resultado muy destacable.

SONIC COLOURS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Sergio Melero 15 | 11 | 2010