Sleeping Dogs es un videojuego Sanbox sin complejos. Y este es un aspecto fundamental para no verse relegado al fracaso más absoluto, a caer bajo la sombra de Grand Theft Auto sin otro destino que el olvido. Y este fue uno de los principales problemas de los inicios de la saga True Crime.

Paradójicamente, True Crime Hong Kong era y sigue siendo el germen de Sleeping Dogs, franquicia que bajo el subtítulo Hong Kong pretendía darle una vuelta de tuerca a la saga. Han tenido que suceder infinidad de contratiempos para que la franquicia cayera en manos de United Front Games (empresa de reciente formación con expertos de la industria entre sus filas) para que perdiera todos sus complejos y definiera su propio carácter: diversión, brutalidad y un argumento de peso son sus principales armas de batalla.

UN CARISMÁTICO PROTAGONISTA

El título que nos ocupa está protagonizado por Wei Shen, un policía encubierto especialista en el crimer organizado que viaja a su tierra natal con un único objetivo: acabar con las tríadas en aras de reestablecer el orden en una ciudad caótica, bañada por la violencia, y el tráfico de armas, drogas y personas.

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Pero lo más atractivo del título reside en una premisa: a medida que Shen se inmiscuye más y más en los asuntos de las Tríadas, un nuevo sentimiento nace dentro de él que le llevará a cuestionarse su destino: según nuestras decisiones, el protagonista irá labrando su propia personalidad virando hacia la ley y el orden, o hacia el mundo del crimen.

Este importante aspecto del juego, el que define el desarrollo dramático de la aventura y el planteamiento “rolesco” del sistema de evolución del personaje principal, es el que seguramente te tenga pegado a la pantalla. A medida que avancemos en la aventura iremos obteniendo puntos de Policía, de Tríada o de Prestigio. Según nuestras acciones durante el juego y a medida que vamos completando misiones, conseguiremos puntos de una u otra facción a través de los cuales definiremos la progresión del personaje, obteniendo nuevas ventajas y movimientos extra.

Para tal fin, contaremos con un buen elenco de misiones tanto principales como secundarias para divertirnos a mansalva, dominar el sistema de combate del título (especialmente agresivo y violento, dicho sea de paso) y disfrutar de la conducción salvaje. Para lograr puntos de Prestigio, en aras de conseguir que la gente te respete, podremos superar misiones secundarias ayudando a los ciudadanos de Hong Kong y luchando contra el mal. Si queremos mejorar nuestro marcador de Tríada, nos bastará con ser especialmente violento y sanguinario en nuestras intervenciones.

Sin duda alguna, este sistema dinámico resulta un gran aliciente para el jugador, pues premia su forma de actuar con un reflejo directo en el protagonista. Además, las misiones se podrán repetir para conseguir el mayor número de puntos posible en el campo que queramos potenciar.

HONG KONG EN PLENA EFERVESCENCIA

Y todo esto se articula en un entorno Sandbox bastante bien ejecutado, que toma a Hong Kong como protagonista de excepción. Los que sienten especial debilidad por esta estrambótica y chispeante capital, plagada de matices tanto en su vertiente suburbial como en sus rincones más lujosos y extravagantes, se sentirá como pez en el agua.

La noche de Hong Kong, plagada de luces de neón, barrios repletos de suciedad y locales de mala muerte, con cocinas típicas japonesas donde no se distinguen los fogones debido a la acumulación de restos de comida y grasa, está fielmente representada en el juego, gracias a una ambientación que destaca sobre el factor técnico.

Y queremos destacar este aspecto por una sencilla razón: a nivel gráfico Sleeping Dogs va bastante justito. Es cierto que un género como el que nos ocupa es muy difícil de representar bajo un motor gráfico plagado de detalles, pero desafortunadamente esta producción queda lejos de lo visto en el mismo, con fallos bastante notables en cuanto a la distancia del horizonte y la representación de determinadas texturas, faltas de detalle y lentas a la hora de cargar. No obstante, y como hemos dicho más arriba, la ambición del juego queda patente en la ambientación de Hong Kong, una urbe virtual plagada de vida y de cosas por hacer.

En cuanto al factor sonoro, disfrutaremos de un buen acompañamiento musical durante el desarrollo de la aventura, mientras que las voces en inglés están bastante cuidadas, a pesar de que hubiésemos preferido una interpretación en mandarín (dada la ambientación del título) para aumentar el realismo del conjunto. Los subtítulos en castellano nos permitirán disfrutar de la historia sin ningún tipo de problemas, mientras que la estructura general de Sleeping Dogs se potencia gracias a unos efectos sonoros muy conseguidos que, no obstante, no llegan a la cantidad ni a la calidad sonora de librerías tan completas como la diseñada por Rockstar para Grand Theft Auto IV.

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UN CONTROL CON POSIBILIDADES


Uno de los aspectos más trabajados en Sleeping Dogs es el jugable. Por una parte, el sistema de acción del título nos introduce en unas peleas cuerpo a cuerpo espectaculares, que muchas veces nos recordarán a un combate de la UFC. Puñetazos secos, destructivas patadas y agobiantes presas, se entremezclan con acciones contextuales (destrozar el rostro de nuestro rival con un ventilador o descalabrarlo contra una pared de hormigón son buenos ejemplos de lo que estamos hablando).

En lo referente al apartado de la conducción, Sleeping Dogs logra crear una falsa sensación de realismo. Mientras que los vehículos reaccionan de diferente forma según el modelo y el contexto escénico, derribando farolas y alarmando a transeúntes por doquier, el control es tan sutil y amigable que controlaremos la situación tan solo con unos minutos de práctica. Este carisma arcade hace mucho más accesible el juego que títulos como Mafia 2, más exigentes en el plano de la conducción de lo necesario en títulos sandbox.

La duración del juego, a priori, puede parecer algo escasa. En unas 20 horas podemos dar por finalizada nuestra aventura, realizando incluso numerosas misiones secundarias. Pero si lo que se busca es obtener las mejores estadísticas del juego, conseguir el máximo número de medallas y completar todos los desafíos ocultos y carreras callejeras, la cifra asciende hasta las 30 o 35 horas según la habilidad del jugador, lo que garantiza Sandbox para rato a pesar de quedar lejos de algunos de sus competidores directos en cuanto a duración se refiere.

Por otra parte, el hecho de que la historia sea el pilar fundamental del título, hace que otros elementos no hayan sido tan pulidos: muchas peleas caen irremediablemente en la rutina (a pesar de que iremos aprendiendo nuevos movimientos) y el conjunto jugable general no nos deja con demasiados momentos memorables ni mecánicas novedosas. No obstante, Sleeping Dogs sigue diviertiendo a medida que avanzamos en el juego, manteniendo nuestro interés sobre él y evitando lo que muchos otros videojuegos sufren cada vez más: que dejemos la partida por lo abrumador de su propuesta. Uno de los casos más notorio en este sentido lo encontramos en el, a pesar de ello sobresaliente, The Elder Scrolls V: Skyrim.

SLEEPING DOGS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Sergio Melero 15 | 08 | 2012