CONCLUSIONES


Sleeping Dogs es un muy buen juego, carece de complejos y ofrece una propuesta muy sólida, tanto a nivel de ambientación, como en sus aspectos dramático y jugable. La historia engancha y el sistema de misiones nos ofrece un gran abanico de opciones.

Por otra parte, el añadido “rolero” del título nos permite avanzar en la trama definiendo el carácter de nuestro protagonista, lo que será fundamental para lograr alcanzar el grado de asesino despiadado o, por el contrario, el de honorable defensor de la justicia. Gracias a ello, aumenta el atractivo que reside en superar misiones secundarias e, incluso, repetir algunas de ellas para conseguir potenciar el aspecto que queramos. La duda estará en el grado que deseemos resaltar mientras definimos a nuestro versátil personaje.

Huelga resaltar que el título que nos ocupa presenta defectos gráficos importantes, algunos problemas con la cámara y otros fallos secundario que, afortunadamente, no repercuten de forma importante en la experiencia de juego. Asimismo, la duración del título puede parecer escasa para aquellos que buscan un mundo (en muchos casos abrumador) de posibilidades interactivas, con cientos de misiones secundarias que realizar y objetos extraños que recopilar.

La buena noticia es que Sleeping Dogs, a pesar de estos fallos que hemos especificado a lo largo del análisis, es un golpe de aire fresco en este verano escaso de videojuego de altura. Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que el juego que nos ocupa se reivindica como uno de los lanzamientos estivales más recomendables para todos aquellos que disfrutan con los buenos Sandbox y no se amedrentan experimentando momentos con altas dosis de violencia.

LO MEJOR


– La ambientación del juego.
– La historia y la progresión del protagonista.
– Sus posibilidades interactivas.

LO PEOR


– Su apartado técnico raya a un nivel medio.
– Hay algunas soluciones jugables que no superan la media del título.
– La cámara puede darnos algún que otro quebradero de cabeza.

SLEEPING DOGS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Sergio Melero 15 | 08 | 2012