CONCLUSIONES

singularity review
Singularity llega en un momento complicado, con títulos de mayor renombre que comparten fecha de lanzamiento, pero no por ello con los mismos presupuestos ni las mimas campañas de publicidad. Como “shooter” cumple con su función y si, además, le añadimos el valor extra que aporta la originalidad de su historia y su jugabilidad, tenemos una obra notable, que no llega a ser perfecta, pero que alcanza sus objetivos interactivos con eficacia y dignidad, una asombrosa dignidad.

La posibilidad de jugar con el tiempo y de hacer perrerías a nuestros enemigos siempre resulta entretenida. Los puzzles y la historia de “rojos contra yankis” aporta un toque de distinción que gustará a los usuarios más tradicionales, a los que va destinado este proyecto de Raven Software. La compañía ha demostrado valor al atreverse con una obra de acción diferente, donde destaca su originalidad, a pesar de que tarda un rato en arrancar y en provocarnos la necesidad de seguir jugando.

Su apartado técnico no es el mejor del momento, aunque logra convencer sin necesidad de maniqueos malabares visuales. Sus influencias están claras desde el principio, su localización al castellano resulta notable y todo encaja de manera fluida, logrando un conjunto recomendable para aquellos jugadores que busquen algo diferente en un género tan de moda y saturado como la acción en primera persona. Singularity puede llegar a alcanzar el título de “obra de culto” y, aunque no lo lograra, siempre se puede sentir satisfecho por haberlo intentando.

LO MEJOR

– La jugabilidad y su narrativa.
– Visualmente, sin ser deslumbrante, cumple con su misión.
– El rollo Guerra Fría.
– No se corta un pelo en determinados momentos.
– Original e innovador en muchos sentidos.
– Ofrece una nueva perspectiva del “shooter” sobrenatural.

LO PEOR

– Enémigos clónicos.
– Protagonista sosainas.
– Mulijugador pobretón.
– Que no se atreva a llegar a más.

SINGULARITY-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e influencias.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y apartado técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Antonio López 07 | 07 | 2010