CONTROLES PARA TODOS LOS GUSTOS

Treasure es consciente de que cabe la posibilidad de que el jugador cuente con diversos periféricos procedentes de otros títulos de Nintendo Wii, y por eso ha preparado los controles de Successor of the Skies para que se adapten a cualquier situación. ¿Qué el usuario prefiere el mando de la clásica GameCube? ¡Adelante! ¿Funcionará con el Wii Zapper? ¡Va a las mil maravillas! ¿Y qué hay de los Classic Controller? ¡El juego es compatible hasta con la versión Pro! ¿Y en Natal? Alto.

Lo mejor de todo es que no importa cuál sea la preferencia del usuario en este sentido, ya que los controles responden a la perfección y son muy intuitivos en los cuatro tipos de mandos compatibles.

LAS REGLAS EXISTEN PARA ROMPERSE

Una vez vistos los conceptos básicos del segundo Sin & Punishment es posible que el lector crea encontrarse ante un shooter on-rails al uso, pero el hecho de que éste sea en tercera persona otorga un papel muy relevante a la cámara. En cualquier momento, la situación puede dar un giro tanto metafórico como literal gracias a un cambio de ángulo, y entonces lo que hasta hace un instante había sido un “corre hacia adelante” se transforma momentáneamente en un side-scroller, en un mata marcianos encubierto…
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La desarrolladora conoce los entresijos del sub-género, se ha topado una y otra vez con sus limitaciones a lo largo de su prolífica carrera, y por eso es capaz de jugar con las reglas y doblegarlas a su voluntad. Y de paso, Treasure aprovecha la ocasión para auto-referenciarse con homenajes a sus títulos anteriores como Radiant Silvergun, Alien Soldier, Bangai-O…

Las siete fases de Successor of the Skies -ocho si se cuenta el tutorial- se dividen en pequeñas secuencias que desfilan ante el jugador dándose de codazos entre sí para convertirse en el centro de atención y ningunear a los competidores. Esta peculiar batalla por la fama transcurre a tal velocidad que el usuario sólo se queda con la sucesión de geniales ideas visuales, de memorables enfrentamientos contra jefes finales, de mecánicas que se reinventan a cada segundo… La sangre de la carnicería queda oculta entre bastidores.

UNA NUEVA IDEA CADA CINCO MINUTOS

Por ejemplo, uno de los enemigos finales adopta formas de animales marinos: un trío de delfines que se pasan una bomba explosiva como si estuviesen en un espectáculo zoológico antes de lanzársela al desprevenido protagonista; una manta gigantesca que en vida anterior fue anguila eléctrica; y un hipocampo que pondrá a prueba los reflejos del jugador con láseres, campos magnéticos y demás efectos especiales. Pero el objetivo no es derrotar cada nueva acometida del villano -que también- sino destruir todas las orbes negras en las que éste se divide entre mutaciones para acabar con él de una vez por todas.

Esta batalla durará cinco minutos como máximo, y la idea central no volverá a repetirse nunca más.

Es Treasure en su más pura esencia: un torrente de riqueza imaginativa que no sólo deleita y sorprende, sino que también pone en ridículo a los competidores y prácticamente a todo el sector por hallarse en bancarrota en cuanto a originalidad.

UN RETO DE VERDAD

Otra muestra que clasifica a Sin & Punishment: Successor of the Skies como la antítesis de las tendencias actuales es su sistema de medallas secretas. La presente generación de consolas ha cogido un concepto tan digno como “logro” y lo ha denostado al nivel de “patraña edulcorada”, ya que en la mayoría de ocasiones conseguir todos los puntos o trofeos no es una proeza, sino más bien una rutina.
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En el caso de este título, cuando el jugador cumple una serie de condiciones como superar cierta secuencia de un jefe sin salir perjudicado o destruir una efímera formación enemiga antes de que ésta se esfume, aparecerá una medalla flotando en la pantalla durante unos segundos. Si el protagonista la recoge a tiempo, conseguirá un bonus adicional para la puntuación final. No es necesario nada más: ni fanfarrias, ni aplausos enlatados, ni avisos que rompan con el ritmo de la partida. Ni tan siquiera la desarrolladora ha considerado oportuno introducir un listado de retos disponibles, pues el verdadero logro consiste en encontrarlos por propia cuenta y riesgo.

DECEPCIÓN COOPERATIVA

Posiblemente el único fallo importante es el decepcionante modo cooperativo, ya que en lugar de incluir a dos personajes en la pantalla, el segundo jugador debe contentarse con controlar una mirilla sin dueño. Pese a que la aventura requiere mucho movimiento y eso podría despistar a los participantes, no hubiese costado nada conseguir que Isa y Kachi se superpusiesen en caso de coincidir en un mismo punto de la acción. Al cabo de un rato, el camarada se aburrirá al quedar relegado a un papel tan secundario y los bostezos se convertirán en un elemento improvisado de la banda sonora.

Finalmente, Successor of the Skies durará más o menos dependiendo del interés del usuario en quedar en los primeros puestos del ranking online, dividido por fases, países, regiones… Si el jugador muere durante la partida, perderá toda la puntuación, de forma que los perfeccionistas tendrán cuerda para rato porque deberán dominar cada segmento de un nivel. Los más modestos -o aquellos con un ego de andar por casa- respirarán aliviados al descubrir que esta vez Treasure les ha puesto las cosas fáciles con continuaciones infinitas y checkpoints bien repartidos.

ANÁLISIS DE SIN & PUNISHMENT 2: SUCCESSOR OF THE SKIES – ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y desarrollo

PÁGINA 2 – Controles y Jugabilidad

PÁGINA 3 – Conclusiones

Daniel Cáceres 11 | 06 | 2010