La curiosidad es el primer paso. Tras esta acción inerte al ser humano sobrevienen muchos más, entre ellos el miedo. La curiosidad mató al gato, pero también a todos los visitantes de Silent Hill, que se ven abocados hacia un infierno de ondulantes formas, de erótico y repulsivo contenido. Tras el primer espasmo de miedo, ese sentimiento provocado por la percepción de un peligro, real o irreal, pasado o futuro; llega el máximo exponente de supervivencia humana. El terror es dual a las personas, que cada vez que se observan en un espejo no pueden dejar de pensar en su tenebroso doble, sonriendo. El terror, por lo tanto, es motivo de discusión. Desde su naturaleza única hasta los mecanismos y resortes que el humano ha creado para vivir dicho sentimiento con protección, con un aura de falsa seguridad.

silent hill downpour  devils pit

Silent Hill es uno de esos mecanismos creados ex profeso. Su cuidad y sus historias envuelven a un jugador de videojuegos, activo y presente en intensidad en la narración del juego. Downpour es la última iteración de una saga de culto que, como todas las de su condición (La Matanza de Texas o El Exorcista) ha transitado por vaivenes de cólera e insatisfacción por una parte del público al que va dirigido, que se obcecan en repetir las mismas fórmulas una y otra vez. Vatra Games ha sido valiente, pues nos ha regalado un juego desequilibrado en ocasiones pero brillante en muchas otras y que recoge una máxima en el género casi olvidada que, esta vez sí, está por encima de mecánicas de juego, entorno técnico y jugabilidad. El MIEDO.

Uno de los títulos del género más conseguidos hasta la fecha que basa su atractivo en sus propios fallos, como comentaremos más adelante, en su arrojo al innovar en temas tabú dentro de la saga de Konami y lo mejor de todo, una muestra real de que el videojuego como experiencia de terror física y psicológica está, definitivamente, por encima de otras formas culturales. Pasen y vean el lago Toluca, pues en su desdibujado horizonte se encuentra un Silent Hill a la altura de la saga y que de no haberse lanzado en el 2012 pero sí unos seis años antes, se incluiría entre la estúpidamente intocable trinidad de la saga, desde el primer hasta el tercer juego. Recoged el chubasquero, pues se espera aguacero.

LAS MECÁNICAS DEL TERROR

Silent Hill: The Room marcó un nuevo paso para la serie de Konami. Lo que para muchos fue sintomático, el fin de una era y demás tópicos que han cogido fuerza con los años, para otros fue un cambio de rumbo interesante que, ni mucho menos, se ha merecido tal desprecio por parte de usuarios y medios especializados. Tras el fracaso comercial de The Room vinieron otros, no todos igual de arriesgados e interesantes, la disolución del equipo programador obligó a la marca japonesa a buscar nuevos talentos fuera, Homecoming no fue un ejemplo válido, pero sí Origins en menor medida y Shattered Memories, más que dignos títulos para la saga de culto de Konami. Tras otro cambio de desarrollador, ahora los checos Vatra Games, un equipo joven y casi sin experiencia, demuestra que las buenas ideas, sean de occidente o de oriente, valen la pena. Downpour cambia muchos preceptos de la saga y recupera muchos otros olvidados hasta ahora, retuerce la simbología Silent Hill para dar nueva vida a nuevos recursos aprovechados de otras manifestaciones culturales. Desde otros videojuegos del género como el obvio Alan Wake a splatters del cine o ciertas recurrencias de Clive Barker y John Carpenter.

silent hill downpour the void

El principio de Silent Hill: Downpour es definitorio para mostrar una nueva visión para la saga, Murphy Pendelton es un preso del que no sabemos nada, asesina y sufre en pesadillas, como en cualquier juego de la serie. Su traslado a otra penitenciería marca su camino al Infierno. Como no podía ser de otra forma tiene un accidente en Silent Hill. La sensación de soledad que lo rodea en los primeros minutos es desgarradora. Silent Hill se muestra como un lienzo sin vida, ocre y gris que no parece ofrecer el más mínimo peligro, es por ello que la sensación que produce tras el primer cuarto de hora es de desconcierto: no sabemos adónde vamos, tampoco qué hacer, no tenemos información ni guías que aclaren nuestro camino. Su puesta en escena está pensada al milímetro, con una falta de información y acción alarmante, pero que tensa cada vez más al jugador conforme se adentra el protagonista en las primeras sombras.

El diseño del planteamiento de la historia es más que interesante, pues parece cambiar el subgénero de la serie para acercarla al thriller oscuro, a la tensión de Psicosis (no en vano sirve de referencia apra algunas construcciones y premeditados momentos de terror). Pero no hay que llevarse a engaño, su concepción como juego de horror, entre lo físicamente desagradable y la creación de terror psicológico sigue ahí, igual… pero diferente. Downpour es un videojuego lento y concienzudo, el jugador no podrá perderse entre sus simulados grandes escenarios, pero sí sentirá que avanza con tranquilidad, casi de puntillas. Cuando se dé cuenta de que no se trata de una tara del videojuego, sino que es más bien producto de su propio recelo a seguir con la aventura, de su pavor ante posibles y bien insertadas muestras de sobresalto para el jugador. Ese es el punto en el que Silent hil: Downpour cumple su primer y más importante cometido, dar miedo.

SILENT HILL: DOWNPOUR -ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, historia y repaso a la saga.

PÁGINA 2 – Mecánica y Jugabilidad.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 24 | 04 | 2012