Silent Hill, el pueblo maldito por antonomasia, capaz de desgranar los entresijos de la mente humana para transformarse en una abyecta pesadilla, se estrena en Playstation Vita con un capítulo que de Silent Hill tiene poco, de terror menos aún, y que propone una mecánica completamente alejada de la saga en sí con Book of Memories. Torpedeado incluso cualquier atisbo de ‘fan service’, Konami usa una licencia que antaño gozara del mayor de los prestigios para un patea mazmorras de lo más sencillote, que sin embargo consigue enganchar gracias a lo adictivo de su género y a un agradecido multijugador.

CAMBIO DE RUMBO

Book of Memories tiene de Silent Hill más de lo que le gustaría visto lo visto, y es que WayForward, estudio desarrollador encargado de este título, no tiene precisamente entre sus virtudes o logros grandes argumentos o una profunda inmersión en cualesquiera de sus productos, puntos clave en (casi) todos los juegos de la franquicia. Por suerte en el otro extremo sí que encontramos unos valores jugables de grata factura y muy orientados a la filosofía de consola portátil, que se traducen en mecánicas directas y sencillas, pero depuradas y eficaces tal y como han demostrado con otros títulos tal que Shantae, una joya del DSiWare o incluso en las consolas de sobremesa, con ese incomprendido Bloodrayne Betrayal. Como no podía ser de otra manera, en el presente Silent Hill se encuentran algunas de esas virtudes, aunque lidian con severas carencias en otros apartados.

Silent Hill Book of Memories para vita

Lo más sangrante y sin duda criticable de que le quede grande el nombre de tan excelsa saga, es la completa defenestración que hace de su historia, del mito. En Book of Memories los elementos más relevantes de esta franquicia aparecen sin ton ni son sin ningún tipo de explicación más allá de que pasaban por allí. De esta guisa, Valtiel aparece al principio y final de cada mazmorra para encomendarnos una misión secundaria y… ya, las enfermeras aparecerán en cualquier escenario sin importar por qué son manifestaciones pútridas y tumefactas de los horrores acontecidos en el hospital Alchemilla, y otros como el terrible Pyramid Head o los maniquíes aparecerán por allí como el que aparece de visita en una ociosa tarde de domingo. De hecho, Silent Hill ya no atrae a personajes de oscuro pasado para ser atormentados, ahora con ser un estereotipo de estudiante de instituto y cumplir años es suficiente.

Por supuesto el terror psicológico –y cualquier otro tipo de terror- brilla por su ausencia, aunque también es cierto que la mecánica de juego no se presta a ello. A las localizaciones tampoco les importa el transfondo del pueblo maldito en sí, por lo que podemos encontrar mazmorras de carne sanguinolenta propias del Otro Mundo, una zona boscosa que suponemos serán los alrededores del Lago Toluca, o una fundición cuyo parecido con las calderas de la escuela elemental es pura coincidencia entre otros ejemplos. Encontraremos algunas habitaciones cuanto menos inquietantes, donde se podía haber rascado algo si no fuera porque, a efectos prácticos, da más miedo una cocina alumbrada por la luz de la nevera a las tres de la mañana mientras preparamos un sándwich de mortadela, que este Silent Hill. Por suerte el apartado técnico cumple con lo que pretende y resulta sólido a la hora de mostrar detalle y múltiples elementos en pantalla, más allá de las discrepancias ante la peculiar mezcla de arte.

LOS AMOS DE LA MAZMORRA

Una vez vencido el estropicio que supone el juego como parte de la franquicia, y superando el trauma inicial que supone, Book of Memories se revela como un adictivo machaca botones del tipo Action RPG, con una mecánica muy sencilla –mata todo lo que se mueve con cuchillos, bates, espadas, escopetas o directamente a puñetazo limpio- y que se enriquece gracias a un buen despliegue de arsenal, magia, bonificadores y parámetros a desarrollar subiendo de nivel. Disponemos de un botón de defensa que hace las veces de esquive, pero en la práctica aprovecharemos nuestro desarrollo o armas guardadas en la mochila –ampliable igualmente- para ir a saco a por los enemigos hasta dejar la estancia limpia. Con los jefes de fase tendremos que usar estrategias algo más elaboradas, pero nada que no se pueda solucionar con botiquines, potenciadores y armas de fuego.

Silent Hill Book of Memories ps vita

La magia resulta poco útil entre otras cosas porque tardaremos en dominarla hasta bien avanzado el juego, ya que será necesario ir recogiendo la esencia y recuerdos que dejan los enemigos al morir y decantar la balanza hacia el extremo de sangre o luz, teniendo que proponernos seriamente llegar a dichos extremos. Al final de cada nivel se nos propondrá un puzzle tras completar los desafíos de diferentes habitaciones, las pistas serán notas repartidas por el nivel y la recompensa residuos de memoria (lo que viene a ser la moneda del juego), dichos rompecabezas a veces tendrán sentido, y otras nos limitaremos a combinar objetos no sin cierta frustración.

Sea como sea, una vez abatido el primer jefe todo se pondrá mucho más interesante hasta completar los veintiún niveles de puro ‘Dungeon Crawling’, y llegados a este punto hemos de reconocer que atrapa su mecánica simple pero efectiva. Si a eso le añadimos lo que potencia todo el multijugador cooperativo, con partidas fáciles de encontrar y un sistema de comunicación basado bien en frases predefinidas con la cruceta o chat de voz, pasar al modo de mazmorras infinitas una vez superada la aventura principal puede ser objeto de horas y horas machacando criaturas. Para rematar, el doblaje al castellano resulta satisfactorio y la banda sonora cumple sobradamente como acompañante a nuestras masacres, lástima que si nos vemos obligados a explorar el escenario de arriba abajo buscando una llave que se nos haya pasado por alto se torne un tanto repetitiva.

SILENT HILL: BOOK OF MEMORIES-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

José Luis Fernández 30 | 10 | 2012