A diferencia de las malas funciones teatrales, recibir el impacto en el rostro de un “tomate volador” no podía ser más esperanzador. El nuevo chico para todo de Ubisoft, el pelirrojo Shaun White, vuelve a escena tras el notable éxito de Shaun White Snowboarding, eso sí, dejando de lado las pendientes de ochenta grados para abrazar otro de los deportes en los que también es un maestro, el skateboarding. Flying Tomato nos presenta la nueva apuesta de Ubi para codearse con las series de EA y Activision, que ven cómo se acerca a gran velocidad, para reclamar una porción de su mercado.

Su mirada inspira felicidad y juventud, realiza un 360 flip espectacular pero se desestabiliza en el último momento. La acción le permite superar a Tony Hawk, pero instantes después resbala y una barra le golpea de forma dolorosa en sus partes. Skate sigue mirando desde las alturas. Otra vez será.

NO TE TOMES EN SERIO

Ubisoft Montreal ha sido inteligente a la hora de adentrarse en este subgénero tan especial. Conocedores del dominio actual de la serie Skate y el viaje sin rumbo en el que está enfrascada la saga que dominó y expandió la fiebre por el monopatín hace más de diez años, Tony Hawk, han decidido ubicar su propuesta entre las dos vertientes más conocidas por el público.

Shaun White Skateboarding nos lleva a un futuro distópico, una especie de visión adolescente de la sociedad dictatorial de la novela 1984, no en vano se pueden distinguir fácilmente trazos de la obra de Orwell, como la policía del pensamiento, que ameniza la espera entre cargas del juego con mensajes en contra de la distinción, el arte y el individualismo. El Ministerio, como gobierno de esta sociedad paralela, domina y prevalece sobre los ciudadanos de Vert, imponiendo una serie de dogmas en contra del libre pensamiento del ser humano. Aunque por su suntuosa seriedad pueda parecer un argumento más propio de un videojuego de Ken Levine, el modo de tratar la historia así como el estilo desenfadado de todos y cada uno de los elementos que pueblan la ciudad confieren al título de Ubisoft un carácter mucho más jovial que el de los otros juegos de monopatín.

Shaun White presume de elementos que lo conectan con un público preadolescente, mostrando sin pudor situaciones prototípicas de transparente rebeldía, muy acorde con el pensamiento y la actitud de ir en contra de las normas que desprende toda la imaginería skater, vista una y mil veces en cine y televisión. Esta sociedad sin emociones se nos muestra acertadamente en blanco y negro, pues carece de toda imaginación e iniciativa. Seremos nosotros, los patinadores, quienes nos encargaremos de iluminarla, de incendiarla de color y vida, transformando a los ciudadanos de simples cabezas de ganado sin sentimientos -vestidos, todos ellos, con traje y corbata- a nuestra causa.

¿DÓNDE ESTÁS WHITE?

El modo historia de título brinda unas cuantas horas de diversión, deberemos seguir las directrices de Jonah, un personaje clave en el juego que a modo de mentor nos insta a liberar a Shaun White. De esta forma, los jugadores no pueden escoger al “Tomate Volador” desde un inicio, sino que deberemos crear a nuestro skater salvador con un sencillo y algo arcaico editor de personajes. Así pues, la presencia del afamado personaje se convierte más que nunca en este tipo de productos en un reclamo publicitario, pues poco o nada influye en el desarrollo de la historia.

Desde un tutorial bien integrado en el preámbulo de los acontecimientos, diversos personajes nos enseñarán y encargarán varias tareas entre misión y misión. Destrozar propaganda de El Ministerio o realizar una serie de trucos con el monopatín en un tiempo determinado serán las más habituales. Durante los primeros compases de la aventura se agradece la curva de dificultad, ajustada y bien llevada por Ubisoft Montreal, pero no es hasta un par de horas más tarde cuando un sentimiento de deja vú se posa sobre los jugadores. Tanto las misiones principales como las tareas secundarias son una constante repetición de objetivos, camuflados cambiando su destino o el tiempo disponible para realizar el trabajo.

Este es, pues, uno de los principales problemas del título. No cabe duda de la buena intención de los programadores de ofrecer algo distinto en cuanto a la narración de un juego de estas características, pero el simple hecho de estar sujeto a una serie de normas muy estrictas disminuye la libertad que se tiene a la hora de elaborar una buena historia. El monopatín del juego, sin el cual no se encuentra el sentido a Shaun White Skateboarding, es el principal impedimento del desarrollo del modo Historia y lo que hace es limitar las acciones pues es difícil mostrar una historia profunda con la única ayuda de tu monopatín y la posibilidad de hacer grinds por la ciudad.

SHAUN WHITE SKATEBOARDING-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 02 | 11 | 2010