HAY QUE ESTAR EN LA ONDA

Fruto del descarado planteamiento juvenil del título, Vert, la población protagonista del juego, ofrece una ilimitada variedad de acciones para demostrar lo hábiles que podemos ser con el monopatín. En este tipo de arquitecturas predomina la excentricidad, parecen creadas, lógicamente, para el disfrute de los usuarios en el mobiliario urbano. Este tipo de escenarios ya se habían visto en otros juegos, como el propio Skate, pero Shaun White Skateboarding lo lleva un paso más allá. Vert es una locura como ciudad, la asimetría y aleatoriedad de sus parques y calles nos instan a recorrerlas sin descanso, a todo esto hay que añadir la aparición de dos de los elementos que distinguen como rara avis al juego de Ubisoft entre el resto de propuestas similares.

Por un lado tenemos a la “Onda”, que no es sino la posibilidad de cambiar en tiempo real el escenario que recorremos. A medida que aumentamos nuestro marcador de puntos con trucos y saltos espectaculares, el nivel de Onda aumenta y con ello nuestra fuerza para modelar la ciudad para nuestros propósitos. Es un efecto llamativo, la alteración de los objetos físicos a medida que avanzamos resulta impresionante las primeras veces en las que observas cómo un truco insufla de vida y color a un escenario antes gris y decadente, aunque a los pocos minutos la acción se amolda al desarrollo lineal del juego dejando de ser un efecto extraordinario para formar parte de la rutina del título.

La segunda gran apuesta de los desarrolladores es la barandilla de modelado, una especie de pared virtual de color verde que podemos manejar a nuestra conveniencia, elevándola o convirtiéndola en una pendiente. La idea resulta acertada en su planteamiento, pero no en su ejecución; la mayoría de ellas sirven para llegar a un punto elevado, con lo que tendremos que realizar un modelaje lógico para llegar a nuestro destino. Con ello se pierde la cacareada “libertad” para cambiar la barandilla, pues sólo existe una opción para llegar a ese punto elevado, por lo tanto no existe diferencia final entre ofrecernos una barandilla moldeable como la plastilina o insertar una simple, vulgar y rocosa pendiente de asfalto.

EL NBA JAM DEL MONOPATÍN

La ayuda permanente que se le ofrece al jugador de cara a realizar acciones creativas y con estilo acaba convirtiéndose en un obstáculo, llegando a causar confusión a la hora de catalogarlo como un título arcade o simple y llanamente fácil. La nula habilidad que requiere para desenvolverse por su mapeado le abre las puertas de muchos jugadores ajenos al subgénero del monopatín, aunque los seguidores de este tipo de juegos no encuentren ningún desafío en su desarrollo. La apuesta por abrir puertas a un género que en ocasiones se encierra entre sus infinitos trucos y combinaciones de botones acaba resultando un arma de doble filo. La sencillez de su manejo acerca posturas con los usuarios menos hábiles, pero su limitación en la utilización del pad de control acaba por eliminar cualquier atisbo de reto en su desarrollo.

Esta jovialidad de la que hemos hablado no se traduce solamente en su jugabilidad, todos y cada uno de los elementos del juego destila aire arcade, simple y directo en todas sus vertientes. El motor del juego no destaca por su solidez, es más, podría tratarse de un juego de principios de generación o incluso de la anterior. Los modelados son algo toscos, aunque las animaciones, algo primordial en juegos de deporte, destacan por su fluidez. Este acabado simplista no es en sí una tara que deba ahuyentar al comprador pues resulta acorde con el público objetivo del juego y relaciona su acartonado estilo gráfico cercano un anuncio de MTV con la actitud y esencia del deporte que representa.

La música y los efectos de sonido cumplen su cometido y muestran un nivel notable. El doblaje, pese a su nula sincronización labial, resulta satisfactorio. La banda sonora es la típica de estos juegos, pero destila buen gusto al elegir canciones más melódicas y alegres, acordes con la inmediatez y el colorido del juego.

MULTIJUGADOR

El componente multijugador de Shaun White Skateboarding ofrece cuatro modos que cumplen con el cometido de aportar vida más allá del modo Historia. En primer lugar, el título da la posibilidad de jugar a pantalla partida, algo que se agradece enormemente y que comparte modos con el multijugador en línea. Ir con la onda y Ministerio contra la rebelión representan la cooperación entre jugadores de un mismo equipo a la vez que se enfrentan contra otros equipos.

En estos modos la puntuación conseguida al encadenar combos supondrán la victoria de un grupo. La batalla de modelado enfrentará individualmente a todos los participantes, el objetivo del modo es llegar a alcanzar el mayor número máximo de objetos con el poder del modelado. El modo libre es la cuarta opción del mutijugador y posiblemente el que más horas agrupe pues sirve como banco de pruebas para mejorar las habilidades de nuestro personaje.

SHAUN WHITE SKATEBOARDING-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 02 | 11 | 2010