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¡Ya está aquí el videojuego basado en la película inspirada en el cómic definitivo! Bueno, vale, no hay otra cosa parecida… ¡Pero también es el mejor juego de Scott Pilgrim! ¿Cómo? ¿Qué no hay más? Como si eso importase. Scott Pilgrim es un jugón de tomo y lomo: sabe tocar con la guitarra el tema principal de Final Fantasy II, guarda la partida antes de enfrentarse a los ex novios malvados de su querida Ramona Flowers, y prefiere divertirse con Sonic 3 antes de descubrir por qué su amada está luchando contra una ninja menor de edad en la Biblioteca Pública de Toronto -eh, ¿y quién no?-.

Por lo tanto, y por muy contradictorio que suene, es posible que incluso Pilgrim desconfíe inicialmente de la calidad de su propia aventura, Scott Pilgrim contra el Mundo: el Videojuego, porque las intenciones publicitarias del título alcanzan cotas extremas. Al fin y al cabo, se trata del videojuego basado en la película recién estrenada en Estados Unidos pero que llegará en España en Navidades por causas desesperadamente desconocidas inspirada en el cómic pseudo-costumbrista de Bryan Lee O´Malley. Tres niveles de profundidad mercantilista, damas y caballeros.

REGRESO AL PASADO IV

Y aún así, Ubisoft Montreal consigue disipar cualquier duda sobre las excelencias del juego antes de que el usuario llegue al menú principal; tras la aparición de los logos de rigor, éstos dan paso durante unos segundos al mensaje “Los ganadores no comen carne”, obscura parodia del eslogan “Los ganadores no se drogan” de principios de los años noventa. Los lectores que sonrían en estos instantes se lo pasarán en grande con el humor de Scott Pilgrim contra el mundo -y leyendo la obra original- mientras que los que se hayan quedado igual serán víctimas de la confusión durante toda la aventura.
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Que la primera broma del título se remonte a la época dorada de los juegos arcade no es un detalle casual, pues los periplos de Pilgrim y compañía transcurren en una cuidada recreación de los grandes Beat ’em ups para las consolas de 8/16-bit – especialmente River City Ransom- amenizada por una amalgama de tonadillas nostálgicas a cargo de la banda punk Anamanaguchi. Como diría el propio Scott, estos chicos de Ubisoft sí que saben cómo montárselo.

Al igual que la adaptación cinematográfica, Scott Pilgrim contra el Mundo: el Videojuego deja a un lado la esencia slice of life del cómic -descripción realística de una serie de acontecimientos- para centrarse única y exclusivamente en los ¡Pow!, ¡Blat! y ¡Zork!: Scott Pilgrim se enamora obsesivamente de Ramona Flowers -los chicos de hoy en día… sólo porque una fémina utilice sus sueños como atajo por las autopistas subespaciales se creen que ya han conocido al amor de su vida- y decide salir con ella. ¿El precio por la relación? Enfrentarse en batallas espectaculares contra los siete ex-novios malvados de la misteriosa damisela.

¡SOMOS LOS BOB-OMB!

El jugador tiene a su disposición a todos los componentes de la banda indie Bob-Omb -groupie incluida-: Scott, Kim Pine, Steven Stills y Ramona. Los cuatro comparten controles básicos: dos botones para atacar -golpe fuerte o débil, salto y bloqueo-. Asimismo, cada uno de los protagonistas tiene dos habilidades especiales que gastan energía: una para acabar con los enemigos cercanos en caso de emboscada y otra para invocar la ayuda auxiliar de Knives Chau, asiática menor de edad y scottadicta.
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La aventura se divide en siete fases principales que transcurren o bien en localizaciones del cómic o bien en acertadas inspiraciones que podrían formar parte perfectamente de ese mundo de fantasía llamado Toronto; y es que la desarrolladora no sólo se atreve a adaptar el estilo de O´Malley sino que también añade sus propias capas de pintura pixelada al cuadro general. Los niveles están inundados de ideas tan originales como efímeras que sirven de interludios para que los jugadores descansen de tanta batalla multitudinaria: secciones de plataformeo, interacción con objetos, huidas desesperadas… por no olvidar del mini-juego rítmico más breve y gratificante de la historia.

Siguiendo la moda de añadir toques roleros hasta en el Tetris, los personajes ganan experiencia con cada victoria y consiguen nuevos movimientos cada vez que suben de nivel -16 en total-. De esta forma, si el jugador muere podrá volver a intentarlo con fuerzas mejoradas, un detalle que es de agradecer ya que la curva de dificultad es desesperadamente vertical durante los primeros minutos.

Además, Pilgrim y asociados disfuncionales podrán comprar ítems valiosos en las múltiples tiendas repartidas por los niveles. Los aperitivos se guardan en el inventario y se utilizarán automáticamente cuando la energía de su dueño esté en números rojos; las comidas se degustan en el momento, pero suelen otorgar suculentas y grasientas bonificaciones; y el resto de objetos aumentan las habilidades del personaje -velocidad, fuerza y demás- o añaden experiencia. También es posible liquidar la deuda que tiene Scott con el videoclub, por si alguien se apiada de esta alma descarriada sabandija.

LA UNIÓN HACE QUE TODO EL MUNDO SE PEGUE

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Scott Pilgrim contra el Mundo: el Videojuego gana enteros cuando cuatro amigos se unen y disfrutan del amoral modo cooperativo local. Por un lado, los personajes pueden cogerse entre ellos y lanzarse contra los enemigos, y los difuntos egoístas evitarán el limbo si roban las vidas de sus compañeros. Pero por otro lado, la partida se alargará ad nauseam si los supervivientes de una mêlée canadiense reaniman a tiempo a sus camaradas caídos o bien comparten las ganancias para que nadie se quede sin desatar el espíritu consumista.

Ex novios siniestros a parte, el título contiene un par de añadidos interesantes: el modo Zombis, en el que los jugadores deben enfrentarse a hordas infinitas de muertos vivientes durante un período de tiempo limitado; y el clásico modo Jefe, en el que Scott acabará con sus siete némesis con prisa pero sin pausa.
Todo ello adornado de un sinfín de referencias al mundo de los videojuegos. El mapa central es una copia carismática del de Super Mario World. Los personajes abandonan el nivel imitando a íconos del sector como Kirby o MegaMan. Algún desalmado ha pintarrajeado aquí y allá un símbolo sospechosamente parecido a la Trifuerza de The Legend of Zelda. Es una celebración explícita de tiempos lejanos que, por desgracia, se queda estancada en esa época en ciertos aspectos jugables.

SCOTT PILGRIM CONTRA JUEGOSDB

Por ejemplo, la descripción de la funcionalidad de cada objeto aparece DESPUÉS de haberlos comprado. La primera vez tiene un pase, pues el desconocimiento inicial incentiva al jugador a catar todo el muestrario de ítems para descubrir su utilidad, pero que al final éste se vea obligado a recurrir al lápiz y papel no deja de ser una reminiscencia negativa hacia aquellos larguísimos códigos que debían apuntarse para retomar la partida de un juego sin batería.

Asimismo, tampoco se entiende la ausencia de una opción online para el cooperativo. Aunque es cierto que no hay nada tan bonito y entrañable como darse de bofetadas contra los compañeros de sofá para hacerse con el último centavo canadiense del nivel, esta restricción pondrá las cosas difíciles a aquellos jugadores que tengan a los amigos demasiado lejos como para reunirse una tarde y destruir a los oponentes con el Ataque Definitivo de la Banda Bob-Omb.

Finalmente, no hubiese estado de más añadir unos cuantos segmentos narrativos o extras informativos -como fichas más detalladas de los ex novios- para evitar la confusión general de aquellos que desconozcan el mundo de Scott Pilgrim. El tercer nivel es el paradigma indiscutible de este asunto: no hay ningún indicio que apunte a que Todd es un vegano y que los dos personajes extraños que inmovilizan a este jefe durante el duelo de rigor forman parte del cuerpo policial que vigila y castiga las acciones anti-veganas.

SCOTT PILGRIM CONTRA EL MUNDO: EL VIDEOJUEGO-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Daniel Cáceres 23 | 08 | 2010