Con el cambio de siglo y de generación hace ya casi tres lustros, la editora japonesa Koei inventó su particular gallina de los huevos de oro gracias a una creación con la que muy pocas empresas en esta industria pueden fardar a día de hoy: su propio género de videojuegos. El musou, una suerte de batallas multitudinarias que mezclan beat ‘em up, hack ‘n slash, estrategia en tiempo rceeal y leves toques de RPG, llega una vez más a occidente en una fórmula que se mantiene prácticamente intacta a día de hoy.

Samurai Warriors 4

Con Samurai Warriors 4, también conocido como Sengoku Musou 4 en su país natal, regresamos al Japón medieval imaginado por las mentes de Omega Force, el estudio detrás de este género para sumergirnos en el fragor de la guerra en las tres máquinas vigentes de la familia Playstation.

 

ÉPICA ORIENTAL EN ESTADO PURO

Como todos los jugones deberían saber ya, y por si acaso queda algún despistado explicamos, el juego de Tecmo-Koei basa su éxito en tres pilares fundamentales: la influencia de ‘El Arte de la Guerra’, la obra del general estratega y filósofo chino Sun Tzu (544 a.C. – 496 a.C.) en la que la gestión de la batalla y la moral de la tropa resultan factores mucho más decisivos que la capacidad de ataque que puedan tener. Por otro lado, bebe en estructura del también de origen chino ‘Romance de los tres Reinos’, aplicable en esencia a los shogunatos feudales japoneses en esta ocasión, y por último en encarnar la figura del Musou, un guerrero de excepcionales aptitudes en combate capaz de tumbar a docenas de enemigos con un solo golpe de su arma.

En la cuarta iteración de la rama Samurai, optaremos a controlar a un elenco de más de cincuenta personajes tanto nuevos como viejos conocidos no sólo de esta vertiente, sino de otros títulos de la saga Warriors aparecidos en anteriores entregas y actualizados convenientemente para la ocasión. Además de eso, una gran variedad de armas y potenciadores para desarrollar a la par de nuestros guerreros favoritos, permitirán aflorar esa mecánica tan adictiva que sigue siendo un clásico en la saga y que forma parte de una manera de hacer videojuegos que apenas se ve hoy en día y que siempre resulta bienvenida: su desbloqueo gracias a nuestro avance y habilidad.

Asimismo y como ya pudiésemos comprobar en otros tantos juegos de la franquicia, la tónica de las batallas se verá sensiblemente afectada por un activo componente de dramatización, en el que surgirán eventos en tiempo real que nos obligarán a modificar nuestros actos en consecuencia si no queremos perder tras un cuarto de hora repartiendo estopa. Ayudar a tomar una zona, rescatar a un general en apuros o cruzar el mapa de un extremo a otro para evitar que nos flanqueen las huestes enemigas y evitar así dinamitar la moral de nuestro ejército, será lo habitual en cada misión.

 

TÉCNICA AÑEJA EN LA NUEVA GENERACIÓN

Dynasty Warriors 4 conserva un serio problema de concepto que Koei ha continuado durante demasiados años ya, que es mantener el mismo motor gráfico desde el año 2000, momento en el que Dynasty Warriors 2 hizo su aparición en Playstation 2. Hay que reconocer que a dicho engine le sienta muy bien la resolución Full HD que luce en PS4, que a su vez la potencia extra de la máquina permite poner una cantidad de unidades en pantalla como nunca habíamos visto en el género, las cuales proyectan sombras sobre el escenario gracias a una excelente revisión del plano lumínico. Sin embargo, los errores propios de dicho motor provocan la repentina aparición de estas unidades en ocasiones prácticamente delante de nosotros.

Análisis de Samurai Warriors 4

Tampoco se permite cargar masivamente de detalle los escenarios, y ni siquiera quince años de evolución en la industria del videojuego han servido para que Omega Force se ponga al día a la hora de recrear una batalla donde los soldados rasos sean algo más que monigotes rodeando a los protagonistas. El hecho de que el título se edite desde PSVita a PS4 lastra la posibilidad de ofrecer algo que se salga de la continuidad y la poca evolución durante todo este tiempo, la ventaja es que la contienda se sucede a 60 imágenes por segundo sin caídas apreciables.

En cuanto a efectos de sonido y banda sonora, por un lado estamos de enhorabuena al respetar el contundente doblaje japonés, pero en plenos albores de 2015 y ante la que se lía en pantalla, una banda sonora más que correcta debería ser eclipsada por el griterío de muerte y entrechocar del acero que ya no están a la altura de los tiempos que corren, dejando al juego en lo que a materia auditiva se requiere, en simplemente correcto.

 

ANÁLISIS DE SAMURAI WARRIORS 4 – ÍNDICE

Javier Ortizá 21 | 10 | 2014