Para representar con más o menos acierto Saints Row: The Third debemos corporizar cada videojuego como un ser humano, o como una personalidad que todos conozcamos. The Third encajaría perfectamente en el clásico amigo de protagonista, muchas veces representado por los “mass media” por un hombre de color -no me digan por qué, tienen más gracia que nosotros, y punto- que se convierte en un sidekick con iniciativa, mala baba y que siempre escoge pasar a su modo “chiste” en el momento más inoportuno. Así es Saints Row: The Third, que nos recuerda el porqué de los protagonistas aburridos, no lo necesitan, ya que su parte interesante se personifica en su compañero o compañera.

Como Ruby Rhod en El Quinto Elemento, The Third nos recuerda por qué es tan grande el protagonista, -esa saga sandbox en la que todos estamos pensando-, pero que sin una dualidad cómica no resaltaría de igual manera sus aciertos. Acabó la época en la que Saints Row pugnaba por el protagonismo absoluto con GTA. Juega en otra liga, una centrada en la diversión y en el gamberrismo, una en la que los enanos sadomasoquistas y los perritos calientes comparten cartel con asesinatos y escenas de acción dignas de las mejores películas de acción descerebrada de la década, Crank 2 y Shoot’em Up.

Enfrentarse con los preceptos de la industria de los videojuegos no es tarea fácil, y menos pensando en un futuro éxito económico viable. Juegos que arriesgan existen, en algún lado. De todos los que se juegan su desarrollo a una incertidumbre peor que la de una ruleta rusa, muy pocos consiguen mantenerse y seguir con nuevas propuestas. Ejemplos los hay muchos, pues el público es verdugo de muchos desarrollos interesantes que finalmente no reciben la atención necesaria. Pero ¿qué pasaría si una propuesta que nace de la más absoluta, descarnada y vil copia consigue diferenciarse del modelo a imitar y crear su propio subgénero? Saints Row es la mejor manera de definirlo. De copia a original. De comparsa a líder.

A LA TERCERA SAINTS ROW SE CONVIRTIÓ EN ALGO ESPECIAL

De la serie Saints Row se ha hablado largo y tendido durante los últimos años, y no de manera positiva. El primer título, exclusivo de Xbox 360 sacaba a relucir cada fallo de manera más llamativa, casi fraudulenta. Todo ello por un juego cuasi perfecto que resumía las constantes de un sandbox a la perfección. Grand Theft Auto marcaba el paso en cuanto a aventuras similares se refiere, nadie osaba levantarle la mano, o simplemente discernir de sus inexpugnables mecánicas de mano de hierro. Ese fue el fallo del primer Saint Row, al igual que muchos otros como True Crime o Just Cause. Intentar superar las bases impuestas por un equipo de desarrollo diferente y además talentoso es tarea imposible, más aún cuando tienen al público a su favor y cada cambio (bueno o malo) se convierte en una nueva revolución.

Saints Row: The Third para PC

El registro debía cambiar, y gracias a ello Saints Row 2 así como la notabilísima propuesta de Pandemic, Mercenaries 2: World in Flames empezaron su distanciamiento de la cada vez más formal y realista serie de Rockstar. Pese a todo, Saints Row 2 pecaba de fallos y de una personalidad sin definición, pues mezclaba como un popurrí ilógico la estética “gangsta” de San Andreas con otras sin ningún miramiento.

The Third también utiliza varias referencias estéticas para completar su imaginario jugable, pero con estilo, pues la única salvedad respecto a su anterior entrega es que no intenta copiar a la saga canónica, crea sus propios pasos desde la acera de enfrente. Si además se convierte en un torrente de diversión, en parte por su concepción artística (¿o será por la falta de ella?) y en parte por su instintivo universo jugable, The Third puede decir con razón que se ha convertido, desde ya, en la alternativa auténtica de Grand Theft Auto. Su doble cómico y sin complejos, su bufón de la corte sin el cual no es nada, pues le recuerda que un día, en su juventud, GTA se comportaba de la misma manera, si no que le pregunten a Tommy Vercetti y a la ciudad de Vice City.

SAINTS ROW: THE THIRD-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Desarrollo y Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 21 | 11 | 2011