CONCLUSIONES

Saints Row: The Third ya tiene review en JuegosdB

Saints Row: The Third representa de manera perfecta lo que son los videojuegos realmente, burla, copia y excesos. Por un momento parece que volvemos a los años 80, donde el desarrollo de los juegos marchaba a toda máquina por su cantidad inhumana. En esa época los títulos se copiaban unos a otros, ya fueran entre distintas compañías o de la misma, se prestaban las mecánicas más redondas y se utilizaban para mejorar el medio. Además, la lógica no tenía cabida en los desarrollos, pues ya fuera por viajes en el tiempo, la mezcla indiscriminada de tópicos del cine y la televisión o simplemente la locura por simple placer, siempre había un juego detrás con una mecánica cuidada, que no quería otra cosa que divertir, tal y como hace el nuevo Saints Row.

Ahora The Third demuestra que esa búsqueda de principios del Siglo XXI del medio para encontrarse con el “arte”, está fuera de lugar. Podrán o no podrán serlo, al igual que la pintura puede o no puede ser arte por el simple hecho de realizar la acción de pintar. El juego de Volition tiene claro que pretende divertir al usuario, ajeno a tonterías en forma de cuestiones intrauniversales acerca de qué es o qué no es arte. Tanto las misiones sinsentido como el simple placer de pasear por Steelport, recoger un avión del aeropuerto y estrellarnos en un parque se convierte en un divertimento para el jugador. Este regodeo de las posibilidades de The Third no deja de ser vacío en materia didáctica, pero se convertirá en un desafío constante. El juego no es perfecto, ni mucho menos. Su aspecto gráfico parece desfasado y algunos problemas en el control y en el interés que desprenden algunas misiones lo aleja de la ansiada perfección, aunque sea una utopía para cualquier juego.

Además, The Third sabe a lo que juega, sabe en qué se diferencia con otros juegos, y es que muy pocos títulos -ahora se nos ocurren cosas del estilo God Hand, Shadows of the Damned o Deadly Premonition– han sabido escoger los elementos pop para destrozarlos, la moral mojigata para mearse en ella y el inmovilismo en los juegos para estamparlo contra una pared. The Row es exceso, es locura y es diversión, de otra forma no serviría de nada lo anterior. Es pornografía de la acción, pues la muta hasta límites insospechados, tanto que no la reconocemos, y utiliza una serie de elementos políticamente incorrectos y los propone como forma de juego. Saludemos, pues, a los penes de goma, la violencia explícita y el sadomaso entre enanos ¿Es una simple estrategia para ganar notoriedad por parte de THQ y Volition? Se preguntarán algunos mojigatos. Pues sí. Pero de una forma bien entendida, pues el exceso en ocasiones es conveniente, sobretodo en una industria tan encorsetada como la nuestra, que quiere presentarse como el adalid de la libertad pero se baja los pantalones ante el moralismo de los gobiernos. Y para eso están juegos como Saints Row: The Third, para destrozar esa visión.

Un puñetazo en toda regla.

LO MEJOR

– Una oda al “me la pela” de proporciones épicas..
– Un desprecio absoluto al “qué dirán”.
– Sus excesos constantes, en lo jugable y en lo estético. Pura acción pornógrafa.
– El cooperativo y los minijuegos, como las misiones en las que hay que timar al seguro.
– Divertido hasta la médula. Su constante autoparodia.
– Las miles de opciones de personalización en personajes y vehículos.
– El doblaje y una banda sonora gargantuesca con autores que nunca pensamos en un juego como KMFDM, Tyler the Creator o Black Keys.

LO PEOR

– Pequeños problemas gráficos en los entornos.
– Diversión descompensada en las misiones secundarias.
– La estructura del mapa de la ciudad recuerda demasiado a Liberty City.
– Los que busquen “arte” en los videojuegos lo obviarán. Ellos se lo pierden.
– Que la gente no lo juegue esperando a Grand Theft Auto V…

SAINTS ROW: THE THIRD-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Desarrollo y Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 21 | 11 | 2011