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El aventurero de sangre azul vuelve con una nueva aventura. No tan nueva, en realidad, ya que en esta ocasión los chicos de Ubi han decidido dar una vuelta de tuerca a la saga y abandonar el concepto jugable estrenado en la última entrega que tantas críticas desató entre los jugadores y la crítica. Ahora volvemos al estilo de juego predominante en los títulos lanzados durante la anterior generación de consolas que tanto gustó en aquel momento. ¿Habrá sido un movimiento acertado?

REGRESANDO A ORIENTE

El argumento del juego nos transporta al lapso temporal transcurrido entre los hechos acontecidos entre el final de “Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo” y el posterior “Prince of Persia: El Alma del Guerrero”. Precisamente en “El Alma del Guerrero” nos encontrábamos con que el príncipe se había desarrollado como un personaje más oscuro, castigado por unas circunstancias de la que no conocíamos todos los detalles, lo que ayudó a crear un juego de aspecto más adulto en varios aspectos que su antecesor.

En este caso el juego tiene lugar durante esos 7 años que separa la historia de las entregas anteriormente nombradas. Nuestro amigo el Príncipe decide realizar una visita a su hermano Malik, rey de Azad. Cuando se aproxima a palacio descubre que el reino de su hermano está en peligro: un enorme ejército, que cubre los alrededores del castillo de forma espectacular llegando hasta más allá del horizonte, está asaltando el palacio de Malik. Una fuerza de ataque a la que, sin duda alguna, no hay forma humana de poner resistencia.

A pesar de tenerlo todo en contra, decidimos meternos en medio de todo el jaleo para buscar a nuestro hermano y salvarle de cualquier peligro. Es aquí donde tenemos una primera toma de contacto con el control a modo de tutorial sencillito pero espectacular. Y es que, mientras damos brincos de un lado a otro o corremos (literalmente) por las paredes para irnos haciéndonos con el control, los soldados enemigos nos irán lanzando flechas o balas de cañón, aunque sin ningún peligro real para nosotros.

LAS ARENAS OLVIDADAS

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Tras superar unos abismos que como el propio Principe podría atravesar , terminar unos sencillísimos puzzles (tranquilos, es que estamos empezando) y dar cera a los enemigos con nuestros primeros combates, finalmente daremos con nuestro hermano Malik, al que tendremos que ayudar para seguir avanzando en su huida hacia la cámara donde supuestamente se custodia al justiciero ejército de Salomón mientras seguimos con nuestra rutina plataformera y combates diversos que nos van metiendo poco a poco en la mecánica del juego.

Una vez reunidos en la cámara con nuestro hermano, descubrimos que su intención no es refugiarse sino liberar al ejército para que así den cuenta del interminable ejército enemigo que asedia palacio. Nosotros, como prevenidos por una especie sensación de déjà-vu, aconsejamos a nuestro hermano que abandone la idea, ya que nos extraña que un “tesoro” tan valioso necesitara ser protegido de esa manera por nuestra familia. Pero, aún así, Malik sigue adelante, despreciando nuestro consejo, y elimina el sello que encierra a tan preciado contenido con su medallón.

El resultado no iba a ser bueno, estaba claro. Y así fue. Resulta que lo que se contenía en la cámara era algo que ningún humano en su sano juicio debía haber liberado: un maléfico ejército de arena que, a pesar de deshacerse de nuestro enemigo, también se ha ocupado de nuestras tropas. Y es que más que ayudarnos, intentará sumir el mundo en el caos. Para ello, necesitarán antes deshacerse del amuleto que permite sellarlo. El mismo que, precisamente, se ha dividido en dos antes de que el ejército de arena nos separase de nuestro hermano y terminásemos cada uno con una de las partes del medallón.

TODO PODER TIENE UNA RESPONSABILIDAD

El amuleto, a pesar de haberse dividido en dos, no ha perdido sus propiedades mágicas. Resulta que, desde ese momento, tenemos la posibilidad de absorber la energía vital de nos enemigos abatidos y cada vez que eso sucede… nos hacemos más fuertes. Eso mismo habrá descubierto nuestro hermano que, en cada encuentro con él, se vuelve más paranoico a la vez que más poderoso. Ahora ya no querrá luchar a nuestro lado para volver a encerrar a nuestro enemigo común, sino que querrá seguir eliminándolos él para acumular más y más poder.

Ahora nuestra tarea se ha multiplicado. Tendremos que hacer frente al ejército de arena mientras intentamos arrebatar el amuleto a nuestro hermano, ya que hacerle entrar en razón parece no funcionar. Y todo eso mientras avanzamos por recorridos mortales de necesidad, solucionamos complicados puzzles y nos atacan enemigos de todo tipo dispuestos a acabar con nuestra vida y hacerse con el medallón.

Por suerte también encontramos aliados poderosos que nos conceden poderes que nos serán indispensables para poder seguir avanzando en la aventura. El primero de ellos ya es famoso en la saga y nos permite retroceder en el tiempo, siempre que tengamos la energía suficiente. O la posibilidad de solidificar el agua, que dará mucho juego a la hora del “plataformeo”. Y otras tantas que nos darán más adelante o que desbloquearemos nosotros según nos deshagamos de los enemigos y recolectemos su “fuerza espiritual” en forma de orbes. Según las vayamos recolectando, podremos desbloquear paulatinamente las que deseemos a través de una pantalla específica.

PoP: LAS ARENAS OLVIDADAS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y otros aspectos.

PÁGINA 2 – Príncipes y Variedades.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Ernesto J. Perez-Durias 02 | 06 | 2010