Nintendo se resiste a asaltar el territorio smartphone, sin embargo, lanza para 3DS un juego que tiene mucho más en común con aquellos que encontramos para Android o iOS, que con un título para su portátil. Los de Kioto han intentado con Pokémon Shuffle seguir el modelo de éxitos para móvil F2P con microtransacciones pero se equivocan.

Logo de Pokémon Shuffle

Pokémon Shuffle es un título free-to-play de The Pokémon Company. El juego está disponible para su descarga sin cargo a través de la eShop en exclusiva para la familia Nintendo 3DS. El título es una mezcla de puzles y atrapa-monstruos que tiene como principal reclamo a los pokémon como protagonistas, sin embargo, la mayor parte de su encanto acaba ahí: aunque intenta imitar fórmulas de puzle que pueden recordar a Candy Crush Saga o Puzzle and Dragons, lo cierto es que sus mecánicas son mucho más simples y limitadas y con muy poca la satisfacción para el usuario que no paga. El juego no permite las capturas de pantalla ni utiliza el 3D.

Como en tantos otros juegos de Pokémon, en Shuffle somos de nuevo un entrenador cuyo objetivo no es otro que cazar a estas criaturas y enfrentarse a otros entrenadores. Aquí acaba las coincidencias con los Pokémon clásicos. Shuffle se compone de una serie de niveles en los que podemos conseguir un pokémon en cada uno. Cada fase consiste en hacer grupos de tres o más pokémon en la pantalla inferior (arrastrándolos sin restricciones). Al hacer estas líneas verticales u horizontales (en cruz o en ele también) atacaremos a la criatura de la pantalla superior. Hay movimientos limitados para cada combate, pero cuando esta se queda sin PS (puntos de salud) hemos ganado y podemos pasar a una segunda parte, lanzar la pokéball. 

Como cualquier free-to-play tiene sus limitaciones y en el caso de Pokémon Shuffle son muchas. Solo contamos con cinco vidas y cada vez que nos enfrentamos a un Pokémon debemos gastar una de ellas. Para recuperarlas basta con esperar ¡30 minutos! o rascarnos el bolsillo y comprar una joya en la eShop. Estas joyas cuestan 0,99 euros y pueden canjearse en el juego por cinco vidas o 3.000 monedas ingame.

Las monedas sirven para comprar power ups antes de comenzar cada batalla (empezar con un pokémon megaevolucionado, turnos extra, multiplicar la experiencia, etc.), y se hacen bastante necesarios conforme avanzamos. El truco para conseguir monedas sin tener que pasar por caja es jugar una y otra vez niveles inferiores, pero perdemos una vida en cada intento y las recompensas son bajas. Es también interesante equipar antes de cada partida a los pokémon más fuertes para conseguir puntos extra (aunque existe la opción de elegir de manera automática) y necesitar menos turnos.

A diferencia del sistema de los juegos de King como Candy Crush Saga, Pokémon Shuffle no recompensa a sus jugadores por completar cada uno de los niveles: se pierde una vida por cada pokémon que intentamos capturar, lo consigamos o no. Las victorias solo lo son en parte. Por continuar con el ejemplo del popular Candy Crush, en este juego para móvil perdemos vida solo cuando no somos capaces de superar un nivel, vamos, cuando nos matan.

Batalla en Pokémon Shuffle para atrapar a Torchic, de fuego

Otro problema son los turnos, no porque las fases los tengan (si no dónde estaría la dificultad) sino porque la música de fondo y el hecho de que cada tres segundos aparezca un bloque en la pantalla que elimina un pokémon no invita a tomarse las partidas con calma para planear cómo derrotar al pokémon con los pocos movimientos de que disponemos (la solución es comprar turnos, claro, y si no tienes monedas comprar gemas con dinero, claro).

El juego me ha hecho pensar en el miedo que el creador de Flappy Bird tenía a que la gente se estuviera enganchando demasiado a su juego. Es difícil que aquí suceda algo parecido: el único punto interesante de Pokémon Shuffle es “hacernos con todos” los pokémon, pero el tiempo de juego sin pagar es tan limitado, que no da tiempo a que nadie “se pique” de verdad.

Pokémon Shuffle clama a una necesidad: la de los nipones por engordar sus arcas y nos viene a la mente las alocadas ideas de lanzar un Mario en el que se pagara por saltar más alto. Las esperas son eternos 30 minutos por vida sin la satisfacción de mantenerla si hacemos las cosas bien y superamos las pantallas.

Entre sus mejores características encontramos un banco de datos de Pokémon, un álbum que vamos elaborando con nuestras preciadas adquisiciones, y los eventos puntuales, que permiten cazar a Pokémon especiales, como Mew estas primeras semanas.

Rocío González en 19 | 02 | 2015