Otro año más, otro análisis de juego deportivo. Mi utópico interior se sigue aferrando a una apuesta por juegos deportivos cada dos años y que se actualicen anualmente mediante parche (aunque sea pagando). Es algo que sé nunca llegará, no con el modelo actual de mercado. Pero no toca quejarse, es temporada de fútbol y Pro Evolution Soccer, el antaño rey indiscutible de los juegos deportivos, vuelve en una edición en la que ha perdido un sinfín de licencias hasta posicionarse como el PES con más nombres de equipos falsos desde hace casi una década.

Jugadores de PES 17 salieno del túnel de vestuarios

LaLiga pierde casi todos sus representantes reales y tan sólo aguantan los que han negociado con Konami directamente. Olvidaos, aficionados del Alavés, de ver a vuestro equipo con nombre y equipación oficial en vuestra sufrida vuelta a Primera División a no ser que descarguéis parches de vestimentas y nombres. Lo mismo pasa con la Premier League y otras tantas. Se han añadido otras ligas que antes no tenían licencia o, simplemente no existían, como la liga brasileña o argentina. Pero el cúmulo de restas supera ampliamente a la de las sumas. A estos problemas hay que añadir la nula evolución en los modos de juego. Seguimos con una Liga Master similar a su versión 2016, 2015 y 2014; unos campeonatos iguales y Ser una Leyenda es prácticamente la misma experiencia que hace doce meses. Su modo online, que mejora el en el desarrollo de los partidos y añade el ansiado 11vs11, deja ahí sus novedades.

Toque en corto: Dominio de PES2017

¿Entonces? Entonces sólo nos queda fijarnos en la jugabilidad directa. Demonios, tanto pensar en si los equipos tienen el patrocinador oficial, en si los hinchas cantan el himno que toca o en si el corte de pelo de Messi es dorado como sus Balones de Oro y no nos hemos parado a pensar en los partidos de fútbol. Eso de meter gol y jugar con y contra amigos. Porque si pensamos en eso únicamente nos encontramos ante el mejor Pro Evolution Soccer de la última década. Tal cual.

En PES 2017 hay nuevas ligas
Desde la quinta y sexta entrega numerada, PES 5 y PES 6, que no veíamos un juego tan fluido, simple, directo e intuitivo. 2016 fue realmente el inicio del camino, una toma de contacto que ahora sí se muestra en esta versión en todo su esplendor. El contacto con el balón es suave y realista (todavía no hemos catado FIFA 17, pero aseguramos que mejor que en FIFA 16) y el transcurso de los partidos nos ha llevado a una época que casi no recordábamos en la que PS2 dominaba el mundo del hardware y PES el mundo del deporte. La precisión y suavidad de movimientos de los jugadores es ya la seña de identidad de esta entrega junto al balón, pero eso merece un punto y aparte.

Bendito balón: menos Ronaldinho, más Iniesta

En el esférico se resume la superioridad de PES 2017 con el resto de juegos de fútbol (que cada uno piense el que quiera). El toque de balón, así como su sensación de peso, sus direcciones, o su forma de rodar sobre el césped valen por sí solo una partida. Es, sin duda, el elemento que hará comprar este videojuego y no otro a los aficionados del fútbol. Es más, es probable que la mayoría de los jugadores de ISS PRO de hace década y media que ahora no juega o lo hacen con FIFA, puedan volver a rememorar las sensaciones que tenían jugando a las entregas con Pierluigi Collina o Francesco Totti en portada. La época dorada en la jugabilidad de PES en pleno 2016.

La jugabilidad recuerda a las mejores versiones de PES

Un balón perfecto sin jugadores de nivel no sirve de nada y la realidad es que los regates (con ese poco vendible nombre de Control Reality) son exquisitos y se realizan de manera natural. Además, se ha potenciado el juego simple, algo de agradecer ya que no necesitaremos rabones o ruletas marsellesas para deshacernos de los rivales y valdrá con tener pericia a la hora de pausar el juego, pisar balón, recortar y mantener posición. O lo que es lo mismo, el pasado de PES más centrado en realizar un juego a lo Ronaldinho o Djalminha (teenagers, si no lo conocéis acudid a Youtube) a el de ahora, más Iniesta y Silva que nunca.

Opciones y licencias

Bien, hemos hablado de las bondades de PES 2017. Muchas, excelsas y al nivel de las últimas grandes entregas de la franquicia. Poco más que decir ante este apabullante despliegue de jugabilidad. Eso sí, el resto de opciones, sensaciones, estéticas y posibilidades no están al mismo nivel. PES 2017 sigue estando a años luz (recordad, distancia y no tiempo) de FIFA en cuanto a plasmación de la fiesta del fútbol. El balompié es meter goles, pero también es mostrarse como el nuevo circo romano del Siglo XXI. Es ambiente, animación y espectacularidad. Y de ello el juego que nos ocupa tiene bien poco.

Partido en juego en PES 2017

Comenzamos con unos comentarios que se superan año a año y también se reciclan demasiado. Es frustrante ver el número de frases repetidas respecto a años anteriores. Julio Maldonado y Carlos Martínez siguen ofreciendo una narración no del todo cohesionada. Odiamos ese segundo de silencio que sigue presente cuando presentan a los equipos: “gran partido hoy el de (silencio) Gamba Osaka contra (silencio) Atlético Mineiro”. La mejoría es constante, sí, pero sigue lejos de cualquier FIFA actual.

El inicio de los partidos, las reacciones de los jugadores ante fallos o la manera de actuar del árbitro son comprensibles ahora, otro elemento que han mejorado de manera evidente pero que, debido muchas veces a la falta de licencias, no nos acabamos de creer. Está claro que es un elemento superfluo, un envoltorio, pero FIFA es un Ferrero Rocher con envoltorio dorado mientras que PES 2017 es más bien un caramelo Drácula que te comprabas al acabar el colegio.

El tema de las licencias, como hemos mencionado, resta realismo y probablemente ganas de jugar un partido por parte de la gran masa de jugadores que acabará comprando FIFA 17 en Navidad. Es una pena que pueda acabar vendiendo igual o menos que las ediciones de años anteriores siendo mejor juego tan sólo por el tema de las licencias.

Conclusiones

Repetición en PES 2017

PES 2017 es el mejor de la franquicia desde hace mucho tiempo. Es así de simple. Mejora en animaciones, tacto con el balón, suavidad y unas sensaciones directas y divertidas como hace más de una década. Es la quintaesencia de la diversión uno contra uno que sólo ve empañado el resultado final debido a un apartado técnico que no llega al nivel de sus rivales (el piloto automático en cuanto a innovación tecnológica ha llegado a la franquicia de Konami) y, sobretodo, la ausencia de licencias. Duele especialmente en España al no contar con todos los equipos de LaLiga Santander ni la Segunda División. Imaginad si tuviera las mismas licencias que FIFA y su misma ambientación sonora y visual. Quizá en el futuro. Quién sabe.

Lo mejor

  • Es una delicia jugable.
  • El balón
  • Juega con un amigo y rememora sensaciones de la época de PS2
  • Tiene la licencia de la Champions League y la Europa League, es algo

Lo peor

  • Licencias, menos que nunca.
  • La ambientación, debido al tema licencias, no acaba de convencer.
  • Necesita mejorar sus modos de juego urgentemente.
Adrián Hernán 20 | 09 | 2016