DE TURISMO POR EL INFIERNO

Todo lo anterior lo tenemos que poner en práctica en el modo Campaña, compuesto por unos diez niveles de gran duración (por encima de la hora) que ofrecen un desarrollo muy pausado mezclado con otros momentos de pura adrenalina. El jugador acostumbrado a los shooter como Medal of Honor o Call of Duty les podrá parecer un ritmo de juego muy lento ya que aquí no tendremos a cientos de enemigos deseando inmolarse ante nosotros, sino que tendremos a soldados que se protegerán, que no saldrán de su escondite y que buscarán sorprendernos. Por desgracia la CPU no está sobrada de IA y a veces nos encontraremos con situaciones algo esperpénticas que nos harán preguntarnos si la máquina realmente sabe tomar decisiones.

Normalmente pasar de una zona a otra del escenario se hace en vehículos terrestres, pero también habrá algún helicóptero en el que podremos viajar (no controlar) para observar las enormes llanuras que reinan sobre un escenario en medio de la nada pero con peligros en cada uno de sus flancos. Consiguiendo superar misiones tanto principales como secundarias, nos va a otorgar puntos de habilidad para potenciar destrezas como la resistencia, la velocidad o el uso determinado de un arma. Igualmente los soldados podrán ir subiendo de nivel conforme avancemos por los niveles.

También el juego presenta un modo llamado Combates de Escuadra que son una suerte de desafíos inspirados en escenarios ya vistos en el modo Campaña y que según nuestra pericia al solventarlos seremos recompensados con distintas medallas. Tenemos hasta cuatro desafíos: Barrido de Combate donde debemos asaltar un complejo repleto de enemigos para recuperar unas armas para después salir huyendo; Rescate en Combate donde debemos rescatar a unos pilotos entrando a la zona enemiga; Trueno Arrollador donde debemos defender un convoy de los ataques incesantes de los soldados contrarios; y Última Oportunidad, teniendo que defender nuestra posición de oleadas de enemigos.

LAS GUERRAS NUNCA SON BELLAS

En el aspecto visual, Red River ofrece escenarios inmensos con una gran distancia de dibujado, lo mínimo exigible para un titulo que se basa en ataques a larga distancia. Los niveles están repletos de distintas alturas y estructuras pensadas para sacar provecho en los combates y es muy agradable encontrarse en ocasiones con pueblos donde cambiar de táctica, con estancias más cerradas y menos expuestas. El problema con Red River radica en su excesiva repetición y en la poca vida impregnada sobre los lugares que visitemos. Aparecerán muchos soldados enemigos (casi todos iguales) pero hay carencia de inspiración de ofrecer frescura de la mano de detalles que podrían favorecer enormemente la inmersión. En todo caso el trabajo en este aspecto es loable, más pensando en que se ha desarrollado con las consolas en mente.

El sonido trae varias lecturas. No vamos a encontrar una banda sonora épica porque no lo necesita, pero con el sonido real de las armas y lo carros de combates y aviones es más que suficiente. Nos hubiera gustado un doblaje al castellano para no estar leyendo los subtítulos en pleno combate, lo que hace que a veces nos despistemos de nuestro objetivo principal por no haberlo leído en el momento oportuno.

El juego soporta cooperativo con otros tres amigos, la opción más recomendable si queremos contar con una mayor veracidad en ciertas acciones cuestionables de la CPU. La diversión cambia por completo pudiendo realizar emboscadas y lecturas del terreno con otros amigos, aunque jugar a la campaña con la máquina también es interesante. El juego es bastante largo si vas con tranquilidad haciendo las misiones secundarias, y además hay que sumar el añadido de los Combates de Escuadra. Tampoco es un juego sencillo, y habrá momentos de frustración obligándonos a repetir los niveles, pero, ¿quién dijo que la guerra es algo sencillo?

OPERATION FLASHPOINT: RED RIVER-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y gráficos.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

David Hernández 10 | 05 | 2011