A trescientos kilómetros por hora el mundo deja de importar. El paisaje aparece y se esfuma de forma difusa, no le da tiempo a saludar. El sonido de la radio agujerea tus tímpanos mientras esquivas en el último segundo un atroz accidente que ha colapsado la interestatal. La policía te persigue con un Shelby GT 500 acompañado desde las alturas de un helicóptero, el mundo antes borroso te da un puñetazo doloroso en la sien, una malla de clavos ha perforado las ruedas y das tres vueltas de campana. Despiertas de nuevo enfrascado en la carrera, ya no vas líder y has perdido tres segundos vitales, olvídate del freno, hace días que no lo utilizas. Es hora de pulsar el turbo. Esto es Hot Pursuit.

ACELERA…

…y olvídate del freno. Contradiciendo cualquier atisbo de seguridad, Need for Speed: Hot Pursuit te induce al suicidio, el suicidio virtual, el único que podremos resetear tras destrozar nuestra bala de quinientos caballos contra un camión en sentido contrario. Los bólidos más exóticos que pueblan las revistas de motor se convierten en los grandes protagonistas de este título de Electronic Arts, y los gigantes estadounidenses han encargado la realización de la nueva entrega de la subsaga más importante de Need for Speed al estudio adecuado. Hot Pursuit es velocidad en estado puro, curvas cerradas y ausencia deliberada de frenos. Era cuestión de tiempo que Criterion se encargase en algún momento de una entrega de la serie millonaria que ya ha sobrepasado los quince años.

Con Burnout se dieron a conocer por el gran público, pero no era, ni mucho menos, su primer juego. Su estilo directo y sin concesiones ha utilizado diversos vehículos a lo largo del tiempo, siendo PC y Dreamcast las plataformas escogidas para crear sus primerizas obras. Suzuki Alstare, Redline Racer o el juego extremo Trickstyle que tuvo una secuela espiritual en Playstation 2 llamada Airblade fueron otros de los títulos que el estudio inglés diseñó antes de encontrar su particular mina de oro con la saga Burnout. Echando la vista atrás, al comprobar estos juegos, desapercibidos en el momento de su salida, ya puede uno intuir la particular jugabilidad con la que Criterion dota a sus juegos, tanto en Suzuki como en Trickstyle se puede observar como se perfila la línea marcadamente arcade que evoluciona hasta dar con la piedra angular de su catálogo, Burnout.

RECORRIDO A DOS BANDAS


La saga de Electronic Arts cuenta con tantos títulos que resulta hasta comprensible que algunos de sus juegos no cumplieran con las expectativas creadas. El ritmo de los lanzamientos estaba ahogando poco a poco las posibilidades de ofrecer un producto redondo. Hot Pursuit, la subserie más importante junto a Underground ha tenido la suerte de contar sus juegos por éxitos. Ahora que parece que EA prefiere alternar entregas más serias -ya tenemos a Shift 2 a la vuelta de la esquina- con otras propuestas más gamberras es cuando Criterion ha tenido la oportunidad de mostrar su saber hacer con Need for Speed.

Aunque se pudiera pensar lo contrario, Hot Pursuit no se convierte en un Burnout con coches licenciados, su desarrolladora se ha encargado de dotar al título de un aura especial que siguiera con el legado de los juegos más arcade de la saga de coches que más unidades ha vendido en la historia. El listón ofrecido por Burnout lo marca como un videojuego vital a la hora de entender los videojuegos en los últimos diez años. Su apuesta por el estilo directo, vertiginoso y carente de raciocinio se ha expandido no solamente a otros títulos de coches, sino a otros géneros, no hay más que ver Vanquish o Bayonetta como el trasvase del espíritu hiperbólico de Burnout al género de la acción. Por lo tanto, Criterion ha decidido suavizar su propuesta para que encaje perfectamente a la jugabilidad de esta saga; la propuesta, pese a ser parecida, difiere en aspectos como el sentido de la irresponsabilidad.

EL CONDADO DE SEACREST

Need for Speed: Hot Pursuit nos traslada a Seacrest County, la zona ficticia por la que se desarrollan las vibrantes carreras ilegales del título. Son más de ciento sesenta kilómetros de asfalto y tierra con los que probar los flamantes coches que se nos ofrecen. A diferencia de otras zonas, Paradise City de Burnout Paradise y O’ Ahu de Test Drive Unlimited, no se trata de un terreno que se pueda explorar libremente al cien por cien. Aunque nos insta a probar la función de paseo libre, las carreteras, interconectadas entre ellas de forma realista no son más que eso, carreteras con límites que se alejan del estilo sandbox de Unlimited, por ejemplo. Este dato no supone una tara a la hora de analizar el juego, pues no necesita, ni le conviene, este estilo de juego y sí una conducción unidireccional e inmediata.

El hecho de que el terreno por el que quemamos rueda sea ficticio ayuda a instaurar un sistema de carreteras basado en los reales pero pensado para ofrecer la diversión más pura y primigenia. El clima y los paisajes también cambian drásticamente, con transiciones muy rápidas, en un momento estaremos bajo un sol abrasador para pasar a una tormenta de arena o de nieve. Esta superposición de efectos climatológicos se llega a agradecer, pues se recrean en tiempo real mientras conducimos para dotar a la carrera de una diversidad pocas veces vista en un titulo de estas características. La realidad, entonces, no interfiere en esta recreación de la costa oeste de los Estados Unidos. No es necesario reconocer un monumento natural mientras conducimos a velocidades en las que no podemos ver más que la siguiente intersección de la autopista.

HISTORIA, ¿QUÉ HISTORIA?


El condado de Seacrest sirve como conductor a la historia bajo Hot Pursuit. Esta vez, los desarrolladores no han tenido en cuenta, acertadamente, añadir a la experiencia una narración que nos cuente el paso de las carreras. Históricamente, nunca ha sido un elemento que cuaje bien en los títulos de conducción, pues lastran de manera farragosa el normal desarrollo de la jugabilidad. En esta ocasión, Criterion ha decidido brindar retazos muy superficiales que nos instalen en la realidad del condado ficticio del juego, eliminando forzosamente hechos que no estén íntimamente relacionados con nuestro ascenso a los cielos del departamento de policía o de los fugitivos más buscados.

En la realidad alternativa de Need for Speed, la policía y la población está harta de las continuas carreras ilegales que a todas horas llenan las autopistas y caminos del condado, poniendo en peligro la seguridad del personal. Como no podía ser de otra manera en el imaginario estadounidense -para mayor gloria nuestra-, el departamento federal decide enfrentarse con los delincuentes con sus mismas armas, es decir, con los coches más potentes y exclusivos del mundo.

NEED FOR SPEED: HOT PURSUIT-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, escenario y estilo.

PÁGINA 2 – Características, producción y multijugador.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 03 | 12 | 2010