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Los canadienses A2M se han liado la manta a la cabeza para traernos una de las propuestas más originales en lo que llevamos de generación: ponernos en la piel (o más bien en la felpa) de un retorcido oso de peluche psicópata sediento de venganza, principalmente por culpa de sus congéneres cabroncetes. Bajo una apariencia de colorines, piruletas, albricicas y cuchufletas, NaughtyBear lleva la violencia, el sadismo y el ultragore donde nadie jamás se atrevió en un videojuego. Descubre lo maquiavélica que puede resultar una mente de esponja torturada durante años y no precisamente con travesuras, sino a base de auténticas canalladas que no desearías ni a tu peor enemigo.

SE VAN A RILAR POR LA PATILLA

Nos encontramos en Isla Perfección, donde risueños ositos de peluche ríen, cantan, tocan canciones, meten la ropa sucia en un cesto, los pajaritos cantan y las nubes se levantan, todo muy idílico y bucólico. Pero la realidad es bien distinta porque cada oso tiene poco de amoroso, y la comunidad entera de plantígrados busca como objetivo común machacarle los higadillos al pobre de Naugty Bear. La trama no tiene excesivas complicaciones: tras años sufriendo constantes abusos y gamberradas, nuestro protagonista que de bueno es tonto, decide presentarse con un regalo en la fiesta de cumpleaños a la que por supuesto no ha sido invitado.

Como podréis imaginar, la humillación es tal que Naughty Bear acaba perdiendo la chaveta y clama venganza, sedienta y mortal venganza. Gracias al excepcional doblaje, una descacharrante voz en off resonará en la cabeza del desquiciado oso y le hablará con un tono entre dulzura y sometimiento, como si fuésemos el osito con el que Norman Bates dormía de pequeño, y desatará toda una sucesión de carcajadas a base de humor negro y mucha mala leche.
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A nivel técnico, el juego se limita a cumplir con lo mínimo indispensable: gráficos sencillos para un estilo artístico completamente desenfadado y “cartoon”. No desentona, pero seamos francos: PS3 y Xbox 360 dan para bastante más que lo que muestra Naughty Bear, y si bien no necesita unas texturas del copón ni millones de polígonos o virguerías gráficas, no hubiese estado de más que A2M hubiera optimizado el motor para mostrar el juego a sesenta imágenes por segundo; incluso encontraremos alguna que otra caída ocasional, generalmente en las transiciones entre escenarios, por suerte nada que afecte directamente al gameplay. En definitiva, gráficos correctos sin más, que no desentonan y resultan agradables.

La banda sonora tampoco pasará a la historia por su calidad o contundencia, cumple de la misma manera que el aspecto visual y punto, eso sí, en cuanto a sonido, lo mejor sin duda es la ya mentada voz en off, doblada acorde con expresiones españolas y chorreante de ironía y mordacidad. Completa al bloque sonoro el gracioso lenguaje onomatopéyico de los osos, que proferirán gritos de pavor cuando los tengamos acongojados perdidos, se mostrarán furiosos o se expresarán de diferente forma dependiendo de su condición, bien sea pidiendo ayuda por teléfono, comunicándose con la policía, o cual zombie plantígrado deseando merendarse un buen plato de pelusa.

Hablemos del gameplay y las buenas ideas de las que hace gala Naughty Bear, pues tiene detalles muy interesantes que bien merece la pena destacar: para empezar, la inteligencia artificial cumple un relevante papel a la hora de desarrollar los acontecimientos: cada oso dispone de rutinas de comportamiento propias, y serán desde unos gallinas hasta auténticas bestias pardas que no se arrugan ante nuestro psicópata protagonista. Contemplarlos es toda una delicia: bastará por ejemplo con asesinar vilmente a uno de ellos en medio de la plaza, para comprobar cómo reaccionan según descubren el cadáver.

El objetivo asimismo toma un concepto bastante clásico: lejos de tener una ingente variedad de escenarios (apenas contaremos con tres zonas diferentes para siete niveles distintos), en cada fase existirán cinco retos para completarla: desde la forma inicial que nos dará plena libertad para actuar, hasta factores limitantes como no matar directamente a ningún oso, o evitar ser detectado. Todo esto conlleva ir engordando un multiplicador de puntos: cuanto más variadas sean las formas de asesinar y acojonar enemigos (el máximo de puntuación se consigue asustándolos hasta el punto en que ellos mismos se suicidan), más puntos obtendremos, y a mayor puntuación, mejor posición en el ranking y desbloqueo de recompensas por doquier.

NAUGHTY BEAR-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

José Luis Fernández 13 | 07 | 2010