DIVERSIÓN VIOLENTA

A través de pequeños cómics animados, comenzaremos a descubrir las andaduras de Mash, Tyler y Big Dog durante su gesta en la apocalíptica pero ficticia ciudad de la costa oeste de Estados Unidos, siempre desde un enfoque políticamente incorrecto, las narraciones serán la antesala del desmadre que nos aguarda a cada carrera. Comencemos por tanto repasando las novedades en cuanto a la jugabilidad, ya que Evolution Studios ha decidido darle un pequeño repaso para pulirla todavía más y conseguir una experiencia aún más frenética si cabe: un total de trece clases de vehículos estarán a disposición de los corredores para llegar a la meta, aunque si bien los extremos se siguen manteniendo en la moto de cross y el monstertruck, la inclusión de variantes como las customchopper o los supercar matizan todavía más las posibilidades de conducción. Por otro lado, la velocidad media de carrera se ha incrementado considerablemente, siendo esta tercera iteración de la saga en Playstation 3 la más rápida de todas, no sólo usaremos el turbo constantemente ya que encontraremos nuevas formas de enfriar el motor (como por ejemplo soltar aceleración y boost en el aire), y una mecánica de giros más acusada, permitiendo al jugador tomar más temerariamente de lo que la saga nos tenía acostumbrados.

Los fans de la saga encontrarán estos cambios un tanto extraños al principio, pero una vez adaptados la jugabilidad explotará hasta límites insospechados. La IA por otra parte, se ha revisado para que sea más realista en cuanto a comportamiento, ya que ahora comprobaremos como nuestros rivales también cometen errores, e incluso intentarán involucrarnos en ellos si ven que su bólido está a punto de convertirse en una ardiente albóndiga de chatarra. Sin embargo la novedad más relevante en este aspecto es la propia ciudad, que se convierte en un rival más ya que en cada trazado surgirán una serie de acontecimientos que nos perjudicarán o no dependiendo de la situación, así en cada vuelta podemos encontrar un tanque de los mercenarios Dusklite que derribará un edificio delante nuestro, a los residentes llamados Crazies que tendrán ocurrencias tales como despeñar un autobús desde un puente con la esperanza de triturar nuestros huesos, e incluso la naturaleza hará de las suyas más allá del propio terremoto, como puede ser un tornado en medio del mar que lanzará toda embarcación que engulla contra los alocados motorstormers.

Resultando este tipo de acontecimientos la principal novedad del juego, el punto negativo lo aporta el hecho de que son predefinidos en el modo historia, es decir, repetir la misma carrera supondrá que el monorraíl descarrile siempre en la misma vuelta, o que el suelo se desintegre bajo nuestras ruedas en idéntico momento de la competición, algo que resta puntos en cuanto a rejugabilidad, si bien el modo online resarcirá nuestras ansias en tal cuestión proponiendo crear las carreras con los evento que elijamos dotando cierta variedad de situaciones, un sistema de experiencia con el que tunear las máquinas, así como un constante desbloqueo de nuevos e interesantes vehículos a cada cuál más esperpéntico que el anterior. Pese a todo, cada uno de los elementos introducidos da pie a una mayor estrategia de carrera -dentro de todo el caos que se forma- y garantiza una cantidad de horas de diversión suficientes como para rentabilizar con creces la compra del juego. Jugabilidad en Motorstorm Apocalypse es sinónimo de diversión, la más cafre y salvaje diversión que podemos encontrar ahora mismo en el mundillo del videojuego.

EL ARTE DE LA DESTRUCCIÓN

Con Playstation 3 en plena madurez, y la experiencia adquirida de Evolution Studios tras dos entregas anteriores sobre la máquina, no podemos sino decir que este es el juego de la saga con mejor apartado gráfico, dotado de detalles con los que han conseguido momentos memorables en cuanto a espectacularidad, dignos de ser recordados por su calidad, atrevimiento y sorpresa en el momento en que los vivimos por primera vez. Parece que uno de los puntos en los que sabiamente atinó este estudio británico, fue creando un motor gráfico elástico y bien pensado para Playstation 3, intuyendo el potencial de la negra de Sony. De esta manera, la evolución técnica en los tres títulos de la saga llega a su cénit con Apocalypse, donde este ‘engine’ exclusivo ha demostrado una capacidad inaudita para mostrar tantas cosas simultáneamente y a tanta velocidad, incluso en tres dimensiones. Si bien es cierto que a la hora de disfrutar de tan apocalípticas carreras con un panel 3D y gafas polarizadas el juego pierde definición al disminuir la resolución (que se divide para renderizar el doble de cuadros por segundo, treinta para cada ojo), esta decisión no es baladí ya que la sensación de profundidad y volumen conseguida es de las más acusadas de todo el catálogo compatible de Playstation 3.

No obstante y centrándonos en la manera en la que lo van a disfrutar el grueso de usuarios, todo el conjunto gana sensiblemente comparándolo con sus inmediatos anteriores: Los cuasi indestructibles recorridos selváticos y los polvorientos desiertos dan paso a un movimiento constante, con escenarios que se van modificando constantemente y se convierten en partícipes de la jugabilidad: Podemos destacar el tramo final de la entrada principiante, atravesando un puente colgante de acero a toda pastilla que se sacude como la gelatina ante el movimiento tectónico, y que se va desmoronando a pedazos, o un imponente tornado situado en el mar, que produce miles de partículas moviéndose en rachas de poderoso viento mientras caen a nuestro derredor las embarcaciones que semejante prodigio de la naturaleza absorbe para lanzar al aire. Súmese monorraíles descarrilando, helicópteros y tanques sembrando el trazado de misiles, edificios derrumbándose por doquier para crear improvisadas pistas y un largo etcétera, todo para que nuestra primera andadura por el festival quede grabada a fuego en la retina del anonadado jugador, que disfrutará de cada carrera sin apenas pestañear.

Aunque no todo metro cuadrado de la ciudad ha sido recreado con detalle, en repetidas ocasiones la pérdida de control de nuestro vehículo nos llevará a estamparnos en zonas que se notan muy poco cuidadas, perdiendo poligonaje y texturizado de forma alarmante, pues lógicamente cuando desemboquemos en dichos rincones será algo momentáneo e insustancial. Aunque el resultado general es muy bueno, pequeños reductos como los descritos restan un poco de la plena sensación de solidez que se vive cuando seguimos la trazada con el turbo a tope. Completa el apartado técnico una banda sonora que, si bien es buena y acorde con el espíritu cafre y salvaje del festival, únicamente repararemos en ella durante los consabidos inicios y finales de carrera, o mientras contemplamos a cámara lenta cómo nuestro coche o moto se transforman en un amasijo de hierros siendo despachurrados por un monstertruck, entre tantas otras formas de descuajaringarnos.

MOTORSTORM: APOCALYPSE-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Diversión y Destrucción.

PÁGINA 3 – Conclusión.

José Luis Fernández 17 | 05 | 2011