En un futuro donde la pulcritud y los rascacielos idénticos dominan las inmaculadas ciudades, donde las mega-corporaciones subyugan los designios de los millones de habitantes que apretados intentan convivir en un terreno cada vez más sobre explotado, un apasionado hombre, un científico e informático consigue dotar de “unos y ceros” el bien más valioso de todo ser humano: su mente. Lo único negativo del asunto pasa por sus intenciones, no del todo nobles. Así que Jim Corbin, el protagonista de esta aventura y agente de una organización federal, se verá envuelto en una gigantesca trama de corrupción conspiranoide. Algo que, pensándolo bien, les acaba ocurriendo a la mayoría de los protagonistas de videojuegos de ciencia ficción.

Esta sencilla introducción, válida para cualquier película de ciencia ficción de sobremesa dominical, es la situación que viven los personajes de Mindjack, el penúltimo esfuerzo de Square-Enix por adentrarse en el mercado occidental con productos supuestamente afines a los gustos de éstos. Si existe una palabra que defina este cúmulo de despropósitos pero también, no hay que olvidarlo, de buenas e innovadoras intenciones, ésa es “fallido”. Un experimento fallido, un producto que incluso con buenas ideas se ha dejado arrastrar por un desarrollo insípido, a contrarreloj y lo que es peor, un juego en el que la japonesa Feelplus, su desarrolladora, no ha creído en ningún momento, sabiéndose inferior a la mayoría de propuestas que llenan el mercado actual. Así pues, veamos qué nos depara esta mega-urbe futurista, una ciudad que ampara un juego de acción y cobertura que no logra acercarse a la imbatible propuesta jugable de su más directa inspiración, Gears of War.

UN POCO DE MEMORIA

Los juegos de acción son la bendición y, a la vez, el quebradero de cabeza más importante de esta generación. El número de lanzamientos se sucede sin parar, mes a mes encontramos nuevos títulos y solo unos pocos consiguen llamar la atención, éstos son los buenos -obviamente- y los mejor publicitados. La tarea de Mindjack es difícil, una empresa casi imposible para un juego que tiene detrás a una gran compañía, Square-Enix, pero que no ha contado con una campaña de publicidad consistente más allá de mostrar unos pocos videos en los últimos meses. El público no lo conoce, por lo tanto la única forma de valerse es por su sistema jugable, algo que en teoría resulta de lo más prometedor pero que en la práctica falla al igual que muchos otros de sus planteamientos.

Feelplus es una desarrolladora con altibajos que ha demostrado poder realizar encargos con sobriedad aunque también se ha convertido en el blanco de las iras de los jugadores por sus videojuegos malogrados -Ju-on The Grudge (Wii, 2009) o Ninety Night Nights II (Xbox 360, 2010)-. Con Mindjack ha sido la encargada de extender la expansión global que Square-Enix intenta sin cesar. La compañía de Dragon Quest, en un movimiento poco lógico ha decidido relegar el trabajo de hacer un juego de acción en tercera persona a Feelplus, una compañía de su mismo país teniendo la propiedad de los ingleses Eidos, otra empresa con muchos estudios aptos para realizar este tipo de videojuegos. En su afán por dominar el boyante mercado occidental se aleja de los juegos por los que pervive como empresa, los juegos de rol japoneses, para adentrarse en los territorios inexplorados de la acción intensa.

CON UNA IDEA NO BASTA

En un mercado y un género asentado en la presente generación de consolas y con baluartes como los Uncharted, los Gears of War, o dentro de la acción en primera persona, los Halo o Left 4 Dead es difícil sorprender y ofrecer algo distinto. Mindjack no lo logra en ninguna de sus facetas, aunque en una consigue hacer que nos detengamos ante un atisbo de genialidad y oportunismo bien entendido, como debería haber sido el resto del juego. La capacidad del protagonista de adentrarse en cuerpos ajenos y utilizarlos para su propio fin, convirtiéndolos en poco más que escudos humanos y kamikazes se convierte por obra y gracia de juegos anteriores como Messiah, de Dave Perry y que utilizaba la misma propuesta, en la mejor característica del juego.

El acto de asaltar mentes agiliza sobremanera un desarrollo que, no obstante, impide finalmente el completo disfrute del videojuego. Eliminando esta característica, que se puede definir hasta de divertida y amena, el resto del juego se hunde en su propia inopia como producto para ser vendido. Mindjack copia el sistema de coberturas de Gears of War para trasladarlo a la historia hi-tech que nos narran, algo nada fuera de lo común, pues muchos superventas de hoy como Uncharted, también lo hicieron. El problema reside en la inoperancia de su base jugable, con movimientos ortopédicos y mal sincronizados que destroza el simple control del personaje.

DÉJÀ VU CONSTANTE, DESARROLLO INCONSTANTE

Y es que jugar a Mindjack se convierte en una sucesión de pantallas de carga, excesivas y mal integradas, entre una multitud homogénea de pasillos, edificios y oficinas clónicas. Ningún elemento artístico de Mindjack sobresale de entre una marea de irrelevantes referencias a otros juegos y a escenarios de ciencia ficción como los de Phillip Kindred Kirk, El informe de la Minoría o Ubik. Absolutamente todo objeto, toda arma, todo enemigo y lo que es más preocupante, todo personaje protagonista parece ser una copia distorsionada de algo que no podemos recordar con claridad pero que sabemos con seguridad su existencia. Tanto Jim como su compañera de tiroteos ocasional se nos aparecen de forma obtusa y brusca, sin historia base que sea relevante y sin carisma alguno.

La historia que gira en torno a un programa que permite controla las mentes de quien se desee, con todo el potencial que ello implica se nos presenta atropelladamente y en ningún momento nos sentimos partícipes de la aventura de Jim, pues ni nosotros ni él mismo acaba de creer en ella. La narrativa se reduce a unas cuantas escenas torpemente partidas por tiempos de carga, que de obligados se convierten en innecesarios, pues muchas veces no haremos más que recorrer un pasillo sin enemigos entre carga y carga.

TÉCNICAMENTE PREMONITORIO

El apartado técnico del juego de Feelplus se encuentra entre los más rutinarios jamás hechos por el Unreal Engine, pese a que el modelado de los personajes principales está más cuidado que el resto del juego, no pasan de genéricos. Es en los escenarios donde Mindjack se convierte en un juego regular y constante, sobretodo porque todas las fases del juego muestran una desidia a la hora de confeccionar los escenarios digna de ser estudiada. Las paredes y los objetos se suceden sin disimulo durante todo el juego.

Lo que en otros productos sobresalientes de presupuesto bajo es perdonable, -es el caso de Deadly Premonition que subsana su pobre presentación visual con una historia y carisma demoledor-, en esta aventura futurista es solamente uno de sus numerosos problemas, pues no da la sensación de avanzar físicamente en la historia. En definitiva, un apartado pobre y que perdurará poco en nuestra memoria.

MULTIJUGADOR


El multijugador es el segundo aspecto digno del juego junto con la idea de robar mentes. Todo el desarrollo de Mindjack está basado, tanto estéticamente como a la hora de plantear las misiones como una sala de espera cualquiera de los numerosos títulos de acción online que llenan las estanterías de las tiendas especializadas. El juego, con su modo multijugador competitivo y cooperativo, permite la inclusión de nuevos jugadores online que en el transcurso de nuestra partida pueden formar parte de nuestro equipo, el azul o el rojo. De esta manera la experiencia se enriquece exponencialmente, pues la participación de otras personas anima el transcurrir de las partidas.

MINDJACK-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Adrián Hernán 07 | 02 | 2011